martes, 1 de agosto de 2017

La oración...

Tema de hoy

La oración.
La oración nos protege de todos los males y nos obtiene de Dios innumerables gracias y bendiciones, por eso nunca debemos dejar de rezar. Aunque no podamos rezar mucho, por lo menos tenemos que rezar todos los días las Tres Avemarías que son prenda de salvación eterna.
Con la oración se vencen las tentaciones del Maligno y se pasa al contraataque. Con la oración dominamos nuestras pasiones y obtenemos paz en la mente y el alma, paz para nuestra familia y para el mundo entero.
La oración tiene en el bien un poder inmenso. Ya dice San Alfonso María de Ligorio que el que reza se salva, y el que no reza se condena. Y esto es la pura verdad. Si queremos salvarnos del Infierno eterno, es necesario que oremos mucho, todos los días. Debemos ser perseverantes en la oración, aunque haya días en que no sintamos ninguna devoción ni ningún atractivo por la oración, igual tenemos que rezar. Es más, es justo en esos momentos en que necesitamos rezar más, tomando el ejemplo de Jesús, que en los momentos de mayor tentación oraba con más intensidad.
Dios ve el futuro de todas sus criaturas, ve nuestro futuro y ha preparado gracias para socorrernos en todos los acontecimientos que nos sucedan en esta vida. Pero ha condicionado el darnos estas gracias, a que nosotros se las pidamos a través de la oración. Por eso si no rezamos, perderemos muchísimos auxilios divinos y arriesgaremos nuestra salvación eterna. Pensemos en Jesús y en María, que pasaban muchas horas en oración, ¡y ellos eran los que menos las necesitaban, pues Uno era Dios, y la Otra, la Madre de Dios! Sin embargo pidieron incesantemente todo a Dios a través de la oración. ¿Y nosotros queremos ser superiores a ellos? No nos dejemos engañar por Satanás y recemos mucho todos los días.
¡Ave María purísima!
¡Sin pecado concebida!

lunes, 31 de julio de 2017

Pasos...

Paso a paso.

En el Evangelio el Señor se pone como ejemplo de humildad y mansedumbre, pues dice “Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”. Pero en otra traducción dice “Aprended de Mí que soy paciente y humilde de corazón”.
Y hoy tenemos que hablar de la paciencia que debemos tener en la vida, porque la ansiedad a veces hace que estropeemos los dones que Dios nos concede.
Efectivamente a veces estamos tan ansiosos y apurados por saber lo que vendrá, por saber el futuro, por gozar de lo que viene, que malgastamos las alegrías y gracias que Dios nos va concediendo en cada momento.
Tenemos que aprender a vivir un momento a la vez, disfrutando de cada minuto, de cada hora, porque en realidad el futuro dependerá mucho de cómo vivamos el presente y de lo que hagamos en él.
Aprendamos de Dios que tiene paciencia para gobernar el mundo, tanto ha tenido paciencia para la Creación en cientos de miles y millones de años, como también tiene paciencia el Señor para dar tiempo al pecador a que se convierta, ya que no castiga de inmediato, e incluso permite al malvado hacer el mal, porque Dios tiene la esperanza de que el malo volverá al buen camino y por eso le da tiempo.
Dios nos tiene preparado una sobreabundancia de gracias y favores de todas clases, no excluidas las cruces, que son como los regalos más preciosos que Dios concede a sus elegidos. No apuremos el tiempo. Vivamos cada momento con paciencia, sin apuros, porque el tiempo es de Dios, y para quien confía en Dios, y en Él se abandona, no le faltará el tiempo para cada cosa, pues Dios es el dueño del tiempo y se lo proveerá a su criatura.

viernes, 28 de julio de 2017

Sagrado Corazón...

Sagrado Corazón...

25 DE AGOSTO DE 1920

“Quiero que descanses sin miedo en Mi Corazón. Míralo y verás que ese fuego es capaz de consumir todo lo imperfecto que hay en ti. Abandónate a Mi Corazón y no pienses más que en darme gusto”.

Comentario:

El que ama busca complacer en todo al amado, y si nosotros amamos a Dios como nos lo pide el primer mandamiento, debemos tratar de complacer a Dios en todo momento y lugar. No hay que tener miedo de Dios, sólo hay que ser hombres y mujeres de buena voluntad y el resto lo hará el Señor. Solo tenemos que poner de nuestra parte la buena voluntad de querer agradar y darle gusto a Jesús y las cosas se darán solas, las ocasiones aparecerán a su debido tiempo y es necesario que sepamos aprovecharlas para darle contento al Sagrado Corazón de Jesús. Hagamos como los enamorados, que todo el día y en todo lo que hacen piensan en su amado, en su amada. Que el amor humano nos de ejemplo para amar con toda el alma al Corazón de Jesús.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

jueves, 27 de julio de 2017

Purgatorio...

Purgatorio...

A vosotros, hombres toca dar el "ya"
Tú sabes, hermano, que por parte nuestra la respuesta sería, es inmediata, para nosotras no podemos hacer "nada", pero para vosotros podemos hacer "mucho", pero sois vosotros, quienes vivís en la fe y en la prueba, quienes debéis, por así decirlo, dar el "ya" para volver operante este Dogma de la Comunión de los Santos.
Don Octavio, es cierto que las necesidades materiales y sobre todo espirituales son para vosotros muchas, pero ¿por qué no tener en cuenta que también nosotras, Almas Purgantes, podemos ayudaros mucho para resolver todos vuestros problemas personales y sociales? ¡Si supieras lo que quiere decir Purgatorio!!! ¡Si lo supieran los cristianos, que tan rápidamente se olvidan de nosotras, que tan fácilmente se olvidan de sus promesas, que tan mal viven su fe, que más que en nosotras, piensan en la podredumbre y cenizas de nuestros cuerpos!!!
Hermano nuestro Don Octavio, cuánto se podría y se debería hacer por Caridad y por Justicia con respecto a nosotras... intensifiquemos en mucho nuestra comunión y los benéficos efectos y las bendiciones de Dios serán abundantes.
A la espera…
Las Almas del Purgatorio

(“Confidencias de Jesús a un Sacerdote” – Mons. Ottavio Michelini)

miércoles, 26 de julio de 2017

Calamidades...

Signos de los tiempos

Las calamidades.
Las calamidades de todo género van en aumento. Y es lógico que esto suceda porque el pecado ha aumentado mucho y siempre es el pecado la causa de todos los males, incluso los desastres naturales, enfermedades y calamidades de todo género.
Porque Dios no quiere el mal, pero lo permite para castigo de los hombres que, al pecar, se desposan con Satanás y éste les da sus dones, que son la violencia, la maldad, el odio y toda clase de males materiales y espirituales.
Porque hay que entenderlo de una vez por todas: Dios no es la causa del mal, pues Dios es Bueno y Él no puede nunca causar un mal. Todo el mal viene de Satanás y de los hombres malvados, y Dios permite a veces este mal, porque sabe sacar un bien para sus hijos, y a través de estos castigos permitidos por Dios, es como el hombre muchas veces entra en sí mismo y recapacita; vuelve a acordarse de la vida eterna, de que algún día tendrá que morir, y así se salvan del Infierno. Esto es lo que produce muchas veces el castigo. Pero Dios no nos querría castigar nunca, porque Él es un Dios de amor, Él es el Amor, cuando Satanás es Odio. Por eso tenemos que rezar cada vez más para reducir el avance del mal, del Maligno, para reparar por tantos pecados cometidos y ya no reparados, porque si superamos la medida, si la copa de la Divina Justicia se desborda, seremos aplastados. Entonces este es tiempo de hacer sacrificios y oraciones para detener o al menos frenar los males que vienen por causa de los pecados de los hombres.
Tratemos de convertirnos mientras hay todavía tiempo, porque ya estamos viendo los desastres naturales, pestes y guerras, que solo tienen su causa en el pecado de los hombres.
El demonio no solo quiere destruir las almas, sino la Iglesia y hasta la misma naturaleza y el mundo. Todo quiere destruir, porque él es Odio y nada más que odio. Entonces opongamos el amor al odio, y devolvamos bien por mal, que así contribuimos a alejar de nosotros, de nuestros seres queridos y de nuestra patria, los castigos mil veces merecidos por nuestros pecados.
¡Ven Señor Jesús!

martes, 25 de julio de 2017

Purgatorio...

Almas del Purgatorio...

 Cuántos tesoros aún por descubrir y valorar

Hermano Don Octavio, hemos hablado de realidades maravillosas, o mejor estupendas, si tuviéramos otros vocablos más eficaces los usaríamos para haceros comprender cuántos tesoros hay aún por descubrir y valorar por parte de muchísimos cristianos que ignoran, que no ven y por lo tanto no obran, para su perjuicio y en este caso también en daño nuestro; Don Octavio, no basta el don de la vida, aun la física, intelectual, espiritual se necesita vivirla, ¿para qué serviría una vida no vivida? Cuánto bien no hecho, cuánto bien descuidado por la superficialidad de fe, de esperanza y de caridad, dones maravillosos, pero muchas veces casi desperdiciados en una tibieza y negligencia incomprensibles
Vosotros deberíais saber muy bien que vuestras posibilidades de bien con relación a nosotras constituyen una reserva potencial casi inagotable, cualquier cosa que hagáis bastaría transportarla del plano natural al plano sobrenatural de la gracia añadiéndole la intención: "por las almas Santas del Purgatorio", y si son ya cosas de orden sobrenatural, como la Santa Misa celebrada o escuchada, basta sólo con añadir la intención dicha; si salís para un paseo, para una compra o cualquier otra cosa que hagáis o penséis,
hacedlo por amor al Señor y en sufragio de nuestras almas.

lunes, 24 de julio de 2017

Semillas...

Solo semillas

Cuentan que un joven paseaba una vez por una ciudad desconocida, cuando, de pronto, se encontró con un comercio sobre cuya marquesina se leía un extraño rótulo: "La Felicidad".

Al entrar descubrió que, tras los mostradores, quienes despachaban eran ángeles. Y, medio asustado, se acercó a uno de ellos y le preguntó.

- "Por favor, ¿qué venden aquí ustedes?"

- "¿Aquí? -respondió el ángel-. Aquí vendemos absolutamente de todo".

"¡Ah! - dijo asombrado el joven -. Sírvanme entonces el fin de todas las guerras del mundo; muchas toneladas de amor entre los hombres; un gran bidón de comprensión entre las familias; más tiempo de los padres para jugar con sus hijos..."

Y así prosiguió hasta que el ángel, muy respetuoso, le cortó la palabra y le dijo: "Perdone usted, señor. Creo que no me he explicado bien. Aquí no vendemos frutos, sino semillas."