San Francisco de Asís..
Se ha dicho que san Francisco entró en la gloria desde antes de morir y que es el único santo a quien todas las generaciones hubiesen canonizado unánimemente. Estas exageraciones, que no carecen de fundamento, nos permiten afirmar con la misma verdad que san Francisco es el único santo de nuestros días a quien todos los no católicos estarían de acuerdo en canonizar. Ciertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él entre los protestantes y aun entre los no cristianos. San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia en los términos que los trovadores empleaban para cantar al amor, y con su sencillez ha conquistado a nuestro mundo tan complicado. Los que sueñan en reformas sociales y religiosas acuden al ejemplo del Pobrecito de Asís para justificar sus aspiraciones, y los sentimentales no pueden resistir a su inmensa bondad. Pero los rasgos idílicos relacionados con su nombre -su matrimonio con la Pobreza, su amor por los pajarillos, la liebre acosada, el haIcón, el jilguero de la cueva, su pasión por la naturaleza (la naturaleza en el siglo XIII era todavía una cosa «natural»), sus hazañas y palabras románticas- todos esos rasgos no son, por decirlo así, más que chispazos de un alma que vivía sumergida en lo sobrenatural, que se nutría en el dogma cristiano y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.
miércoles, 4 de octubre de 2017
martes, 3 de octubre de 2017
Descuidos...
Signos de los tiempos
Descuido de la oración.
Gran parte de los males que nos aquejan se debe a que se ha descuidado
la oración. No sólo por los fieles, sino incluso por los que tienen como
vocación la oración, es decir, los religiosos y sacerdotes. Por eso hay
que tratar de revertir esta situación y, los que estemos más o menos
fieles todavía, debemos tratar de rezar más y mejor, porque la vida del
mundo, el futuro de la humanidad depende no de las reuniones de los
“grandes” de este mundo, sino de la oración, en especial del Santo
Rosario. Porque necesitamos una intervención del Cielo que arregle las
cosas, y esta intervención solo se dará si rezamos mucho. Ya la
humanidad ha caído en un pozo del cual no se puede levantar sola, y
necesita la ayuda de la Misericordia de Dios que la levante. Pues bien,
esa misericordia divina es la que tenemos que implorar en la oración
cotidiana. Ya que la Virgen se ha aparecido en tantísimos lugares y nos
ha invitado siempre a la oración, es tiempo de hacerle caso y comenzar a
orar cada vez más. Y si henos dejado la oración, éste es el tiempo de
volver a retomarla, porque nuestra salvación y la del mundo depende de
la oración.
¡Ven Señor Jesús!
lunes, 2 de octubre de 2017
Misericordia...
Misericordia de Dios.
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".
“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".
"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".
“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".
"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".
domingo, 1 de octubre de 2017
Cuento...
Después de apagar las luces
Cuando una noticia nos llega de Estados Unidos, en seguida pensamos en vuelos espaciales, en computadores electrónicos, en avances tecnológicos, conflictos militares, índices de la bolsa neoyorquina, estrenos de películas, etc. Pero hay mucho más. Hasta hay la devoción a la Virgen y el rezo de su Rosario.
Desde Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos, una señora cuenta así sus experiencias:
«Cuando era niña, nuestra familia vivía en una pequeña casa, donde la abuelita venía a visitarnos; solía estar dos o tres semanas, y nosotras nos disputábamos el privilegio de estar en su compañía. Por ser yo la mayor, conseguí dormir en una cama cerca de la suya.
Cada noche, después de apagar las luces y quedar todo en silencio, la oía cuchichear suavemente: estaba rezando. Parecía que no iba a acabar nunca y pronto me esforcé por entender lo que decía. Supe que rezaba el rosario, y de esta manera aprendí el Padrenuestro, el Avemaría y otras oraciones de su uso particular.
La abuelita era irlandesa, católica. Nuestra madre abandonó la religión al casarse con nuestro padre. Siempre hemos ido a escuelas no católicas; en casa no había religión, excepto la de nuestra abuelita, cuando nos visitaba.
Me casé y no me acerqué más a la iglesia. Pero nueve años más tarde sentí la necesidad de una base espiritual. Acudí a la biblioteca, estudié varias religiones Y siempre por la noche recordaba los rezos de la abuelita. Leí libros sobre el Catolicismo, que daban respuestas a todas mis dudas. Encontré un sacerdote, me instruyó en lo necesario y recibí el Bautismo.
Yo rezaba por mi marido y por mis padres. Un año después de ser católica, mi esposo anunció que iba a prepararse para el Bautismo. Nuestra madre se reconcilió con la iglesia. Tuvimos un hijo y lo bautizamos según el rito católico. Mi cuñada y su esposo, al ver cuán felices éramos con nuestra nueva religión, se hicieron católicos, y mi marido y yo somos padrinos de sus tres hijos.
¡Todo debido al Rosario rezado en voz baja por una buena mujer!
Cuando una noticia nos llega de Estados Unidos, en seguida pensamos en vuelos espaciales, en computadores electrónicos, en avances tecnológicos, conflictos militares, índices de la bolsa neoyorquina, estrenos de películas, etc. Pero hay mucho más. Hasta hay la devoción a la Virgen y el rezo de su Rosario.
Desde Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos, una señora cuenta así sus experiencias:
«Cuando era niña, nuestra familia vivía en una pequeña casa, donde la abuelita venía a visitarnos; solía estar dos o tres semanas, y nosotras nos disputábamos el privilegio de estar en su compañía. Por ser yo la mayor, conseguí dormir en una cama cerca de la suya.
Cada noche, después de apagar las luces y quedar todo en silencio, la oía cuchichear suavemente: estaba rezando. Parecía que no iba a acabar nunca y pronto me esforcé por entender lo que decía. Supe que rezaba el rosario, y de esta manera aprendí el Padrenuestro, el Avemaría y otras oraciones de su uso particular.
La abuelita era irlandesa, católica. Nuestra madre abandonó la religión al casarse con nuestro padre. Siempre hemos ido a escuelas no católicas; en casa no había religión, excepto la de nuestra abuelita, cuando nos visitaba.
Me casé y no me acerqué más a la iglesia. Pero nueve años más tarde sentí la necesidad de una base espiritual. Acudí a la biblioteca, estudié varias religiones Y siempre por la noche recordaba los rezos de la abuelita. Leí libros sobre el Catolicismo, que daban respuestas a todas mis dudas. Encontré un sacerdote, me instruyó en lo necesario y recibí el Bautismo.
Yo rezaba por mi marido y por mis padres. Un año después de ser católica, mi esposo anunció que iba a prepararse para el Bautismo. Nuestra madre se reconcilió con la iglesia. Tuvimos un hijo y lo bautizamos según el rito católico. Mi cuñada y su esposo, al ver cuán felices éramos con nuestra nueva religión, se hicieron católicos, y mi marido y yo somos padrinos de sus tres hijos.
¡Todo debido al Rosario rezado en voz baja por una buena mujer!
sábado, 30 de septiembre de 2017
Se dice...
Vivir el Evangelio
Qué se dice.
Cuando uno oye lo que alguien dice, no debe guiarse por quién es el que lo dice, sino que más bien debe prestar atención a qué es lo que dice esa persona. Porque por ejemplo hoy en día hay teólogos, que supuestamente tienen mucho estudio, pero que no dicen la verdad, sino que mezclan la verdad con el error. En cambio cuántas personas sencillas y sin conocimientos teológicos, los aventajan en el camino de la Sabiduría, que gusta revelarse a los pequeños, y esquiva a los humanamente doctos.
El Evangelio es un claro ejemplo de ello, puesto que los pastores de Belén, aventajaron muchísimo a los fariseos, doctores y escribas, que no entraron ellos en el Reino, e impidieron que otros entraran.
Y Jesús mismo, a pesar de ser el Hijo de Dios, el Verbo encarnado, tuvo que padecer la desconfianza de los hombres y de sus mismos compatriotas, por el hecho de su origen humilde y por ser “galileo”, es decir, de una zona despreciada de Israel, y por ser “el hijo del carpintero”.
Si queremos vivir bien el Evangelio, debemos tener en cuenta estas cosas y no dejarnos llevar ni guiar por los títulos que tienen las personas, sino por lo que dicen, porque por las palabras y, sobre todo, por las obras, es como se conoce a los hombres, puesto que Jesús nos ha enseñado a reconocer al árbol por sus frutos.
Hay que quedarse con lo bueno, lo diga quien lo diga; y hay que evitar y descartar lo malo, lo diga también quien lo diga.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Mensajes...
Mensaje sobre la reparación
Mensajes de María del Rosario de San Nicolás:
Tiempo de reparación.
4-3-87 1116
Gladys: Este tiempo, es tiempo de dolor, tiempo de reflexión, tiempo de amor.
En
estos días, el cristiano debe creer y crecer en la Palabra de Dios,
debe vivir intensa y eficazmente la Palabra, debe también disponerse a
ofrecer penitencia y reparación.
Hoy los hijos son llamados por la Madre, a sentir plenamente la oración y a ofrecer la oración.
Jesús, amor misericordioso, esperanza de la humanidad, vela por la humanidad.
Glorificado sea el Señor.
Hazlo conocer.
Comentario:
Si
bien este mensaje fue dado en tiempo de cuaresma, se puede decir que en
todo tiempo es válido rezar y hacer reparación, porque la vida del
hombre sobre la tierra es como un largo tiempo de cuaresma, como una
estadía en el desierto, hasta llegar a la tierra prometida.
Sin
penitencia no tenemos salvación. Ya lo ha dicho el mismo Señor, cuando
en el Evangelio les dijo a las gentes: “Si no hiciereis penitencia,
todos pereceréis”. Hoy Jesús nos vuelve a decir lo mismo a nosotros, que
tanto buscamos el placer y huimos del dolor redentor.
Si
Jesucristo salvó al mundo con la Cruz y el sufrimiento, nosotros, que
somos cristianos, es decir, seguidores e imitadores de Cristo, también
tenemos que pasar por lo mismo que Él pasó, para ser útiles a Dios y
salvar almas, primero la nuestra y luego las de muchos hermanos
nuestros.
Nadie
quiere sufrir. Pero cuando uno comprende que solo con el dolor y la
oración se salvan almas; cuando uno entiende que los parientes y amigos
más amados, que se encuentran lejos de Dios, los podemos acercar y
salvar con nuestro sufrimiento ofrecido por amor, entonces se abre un
nuevo panorama a nuestra vida y ya no maldecimos el dolor, sino que lo
aceptamos con resignación cristiana, y hasta con alegría, porque sabemos
que por medio del dolor, ayudamos al Señor a salvar almas, en primer
lugar las de nuestros seres más queridos.
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