viernes, 26 de enero de 2018
jueves, 25 de enero de 2018
Tratos...
El trato a los demás
* Para tener un amigo hay que saber serlo. Lo que más anhela una persona es sentirse necesitada; ayude a crear esa sensación en los demás.
* La mayor virtud es la bondad; no se puede amar a todas las personas pero se puede ser bondadoso con todas.
* No trate de impresionar a los demás; déjelos darse el gusto de impresionarlo a usted.
* Sea entusiasta; nunca se ha logrado nada importante sin entusiasmo.
* Sea positivo; la gente positiva atrae a los demás, mientras que la negativa genera rechazo.
* Se influye más en otros escuchando que hablando. El chisme rebaja más al chismoso que a la persona de quien este habla.
* Llame a las personas por su nombre.
* Comunique alegría.
* Interésese genuinamente por los demás; anímelos a hablar de sí mismos.
* Una sonrisa no cuesta nada y rinde notables dividendos; no sólo hace que se sienta usted bien, sino que ayuda a los demás a sentirse mejor.
* Sea el primero en decir: ¡Hola! Me alegro de verte.
* Siga esta regla de oro: Trate a los demás de la misma forma que le gustaría a usted ser tratado.
miércoles, 24 de enero de 2018
Esfuerzos...
¿Menor esfuerzo?
A veces buscamos hacer el menor esfuerzo en nuestra vida en las cosas de
todos los días. Pero cuenta una historia de un ermitaño que tenía su
celda a unas leguas de la capilla y penosamente debía ir todas las
semanas caminando desde tan lejos a la capilla. Entonces decidió
construirse su ermita más cerca de la capilla. Mientras iba caminando
desde tan lejos y pensando en esta idea suya, escuchaba que una voz
contaba sus pasos. Preguntó a la voz quién era, y la voz respondió que
era un ángel de Dios que contaba los pasos que cada día hacía él para
llegar desde la ermita hasta la capilla, para premiárselos en el Cielo.
Entonces el ermitaño comprendió y decidió construirse su ermita mucho
más lejos de la capilla.
A nosotros también a veces nos parece que nuestros esfuerzos son inútiles, que nadie ve todo el empeño que ponemos en hacer cosas que quizás nadie nota ni agradece. Pero el Cielo ve cada paso nuestro, cada trabajo, cada suspiro, lágrima y gota de sudor que tenemos por hacer el bien, por ser serviciales, por agradar a Dios y socorrer a los hombres, para premiárnoslo en el Cielo. Pero ya muchas veces somos premiados también aquí en la tierra, y luego en el más allá será el gran, desmesurado premio por nuestro esfuerzo.
Así que perseveremos con constancia en hacer el bien, aunque nos cueste un gran esfuerzo, porque el premio es para siempre, y Dios no deja que ni una lágrima nuestra, ni un suspiro de cansancio sea en balde, sino que lleva cuenta de cada uno de ellos para darnos un premio que ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino a la mente del hombre la gran felicidad que Dios tiene preparada para quienes le sirven y ayudan a sus hermanos.
Para un cristiano la ley del menor esfuerzo no siempre es la más beneficiosa, puesto que Dios premia el esfuerzo, como veíamos en la historia del ermitaño.
A nosotros también a veces nos parece que nuestros esfuerzos son inútiles, que nadie ve todo el empeño que ponemos en hacer cosas que quizás nadie nota ni agradece. Pero el Cielo ve cada paso nuestro, cada trabajo, cada suspiro, lágrima y gota de sudor que tenemos por hacer el bien, por ser serviciales, por agradar a Dios y socorrer a los hombres, para premiárnoslo en el Cielo. Pero ya muchas veces somos premiados también aquí en la tierra, y luego en el más allá será el gran, desmesurado premio por nuestro esfuerzo.
Así que perseveremos con constancia en hacer el bien, aunque nos cueste un gran esfuerzo, porque el premio es para siempre, y Dios no deja que ni una lágrima nuestra, ni un suspiro de cansancio sea en balde, sino que lleva cuenta de cada uno de ellos para darnos un premio que ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino a la mente del hombre la gran felicidad que Dios tiene preparada para quienes le sirven y ayudan a sus hermanos.
Para un cristiano la ley del menor esfuerzo no siempre es la más beneficiosa, puesto que Dios premia el esfuerzo, como veíamos en la historia del ermitaño.
martes, 23 de enero de 2018
Voluntad...
Ustedes saben que cuando estamos en estado de gracia, Jesús mora siempre en nuestro corazón. Su grán deseo es ser todo para nosotros. Pareciera que es un sueño demasiado bello para ser cierto el que Jesús tan Bueno, tan Poderoso, tan tierno quisiera ser nuestro hermano, y sin embargo, es Él mismo quien nos lo dice: «cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los Cielos, seré para él un hermano, una hermana o una madre». Son las palabras de Jesús.
Entonces, para alcanzar la felicidad de tener a Jesus como nuestro hermano, nuestro amigo mas intimo, debemos hacer la Voluntad de su Padre. ¡Pues bien! ¿Cuál es esa Voluntad? primero evitar el pecado, y si por debilidad caemos, pedir rápidamente perdón. Después, hacer todas nuestras acciones para Él. Él es tan bueno que acepta nuestras acciones más mínimas hechas para Él. Ahora ya saben cuáles son sus deberes, queda santificarlos consagrándolos a Dios.
Entonces, para alcanzar la felicidad de tener a Jesus como nuestro hermano, nuestro amigo mas intimo, debemos hacer la Voluntad de su Padre. ¡Pues bien! ¿Cuál es esa Voluntad? primero evitar el pecado, y si por debilidad caemos, pedir rápidamente perdón. Después, hacer todas nuestras acciones para Él. Él es tan bueno que acepta nuestras acciones más mínimas hechas para Él. Ahora ya saben cuáles son sus deberes, queda santificarlos consagrándolos a Dios.
lunes, 22 de enero de 2018
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