lunes, 2 de abril de 2018

La muerte...

Las postrimerías.

"Meditare Novissima tua et in aeternum non peccabis" (Ecli 7, 40)

"Recuerda tus postrimerías, y nunca pecarás"
MUERTE - JUICIO - INFIERNO - CIELO
MUERTE:
Dios no ha creado la muerte, sino que ésta vino por el pecado del hombre y es como su salario, por eso los hombres no estamos preparados para morir, ya que tenemos deseos de eternidad y nos repugna la muerte. Pero ésta llegará inexorablemente, y por eso es mejor prepararse a dar ese paso tan importante, ese salto a la eternidad del cual dependerá nuestro destino eterno.
La muerte no se puede esquivar ni posponer, ya que Dios la ha fijado desde toda eternidad y Él sabe en qué momento sucederá, aunque no lo sabemos nosotros, que siempre tenemos que estar preparados, viviendo en gracia de Dios y nunca en pecado mortal.
JUICIO:
Pero lo más importante luego de la muerte es el Juicio de Dios, el Juicio particular, cuando estemos nosotros solos ante la Majestad de Dios, que llevará a juicio todas nuestras acciones, palabras, pensamientos y omisiones.
Está el juicio particular que cada uno sufre inmediatamente después de la muerte, y el Juicio Final, que sucederá al fin del mundo, cuando el Señor resucite a todos los hombres, desde Adán y Eva hasta el último que haya existido. Terrible momento ese, donde quedará patente a todo el universo quién era el que estaba en lo correcto y quién fue el verdadero fracasado.
INFIERNO:
Y los que mueran en pecado mortal, inmediatamente serán precipitados en el Infierno eterno, que como define la Santa Madre Iglesia es “todo mal sin mezcla de bien alguno”.
Pensemos un poco y hagamos de cuenta que el Infierno sólo fuera un simple dolor de muelas, e imaginemos que ese dolor de muelas durará por un año. ¡Sería muy duro soportarlo! ¡Pero si nos enteramos que ese dolor de muelas nos durará toda la vida, sería terrible!
¡Más tremendo y descabellado sería si ese dolor de muelas se prolongaría para siempre, para toda la eternidad!
Bueno, pensemos que el Infierno, que es eterno, no es un simple dolor de muelas, lo cual ya sería espantoso.
Ojalá estas consideraciones nos hagan recapacitar y volver al buen camino, haciendo una sincera confesión con el sacerdote y dejar de lado el pecado que día a día nos acerca más al Abismo Infernal.
CIELO:
Y el Cielo es, como lo define la Iglesia Católica: “Todo bien sin mezcla de mal alguno”.
No podemos imaginarnos lo que es el Cielo. Pero la Virgen ha dicho en uno de sus mensajes que si los hombres supiéramos lo que es el Paraíso, haríamos “cualquier cosa” para ir allí.
Y “cualquier cosa” significa que nos entregaríamos a las más duras penitencias y renuncias, mortificaciones y sacrificios, con tal de ir al Cielo a gozar de esa Felicidad que “ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino jamás a la mente del hombre”, como bien lo ha dicho el Apóstol.

domingo, 1 de abril de 2018

Resurrección...

¡Resucitó el Señor!

El cuerpo de Jesús no está en el sepulcro.
Hay tres posibilidades:
1) Jesús resucitó;
2) robaron el cuerpo los discípulos y luego dijeron que resucitó;
3) robaron el cuerpo los judíos y enemigos.
Vemos que queda sólo la primera posibilidad: Jesús resucitó.
Porque si los discípulos hubieran robado el cuerpo, no habrían dado la vida por testimoniar que Jesús resucitó, pues nadie da la vida por algo que sabe que es una mentira, una patraña, y ellos murieron a millares por defender que Jesús resucitó.
El cuerpo del Señor tampoco lo robaron los judíos o enemigos, pues cuando los Apóstoles y discípulos comenzaron a predicar y anunciar que Jesús había resucitado, ellos enseguida habrían mostrado el cuerpo muerto de Jesús, demostrando con esto la falsedad de dicha afirmación.
Por lo tanto, usando sólo la razón, queda la primera opción: JESÚS RESUCITÓ.
Que Jesús resucitó es la verdad de fe que fundamenta todo, por eso quien no cree en la Resurrección de Cristo, vana es su fe.
Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, ha resucitado del sepulcro, ha ascendido a los Cielos y está a la diestra de Dios Padre, y desde allí volverá a juzgar a vivos y muertos; vivos en el alma y en el cuerpo, y muertos también en el alma y en el cuerpo.
La resurrección del Señor nos asegura que todos resucitaremos algún día, el Último día, para el Juicio, luego del cual cada uno irá con su cuerpo y alma al lugar que le tocará: Cielo o Infierno, y para siempre.
Entonces ¡qué santo debe ser todo nuestro obrar en este mundo! pues todo quedará patente ante el universo entero, y lo que hemos realizado en lo oculto y escondido, se mostrará a los cuatro vientos. Pero para quienes hayan hecho penitencia y se salven, el Señor ocultará sus faltas y pecados y no los mostrará al mundo para que los justos no tengan que avergonzarse por nada. En cambio los que se condenen, sufrirán una vergüenza eterna, sus pecados y maldades serán puestos en evidencia ante toda la humanidad.
Cuando celebramos la Pascua, y deseamos ¡Feliz Pascua!, estamos confesando esta verdad de que Jesús ha resucitado y nosotros resucitaremos con Él algún día.
Pero también la resurrección comienza ya desde este mundo, pues cuando vamos dejando de lado el pecado, y nos hacemos mejores, entonces ya estamos resucitando a una vida nueva, ya vamos dejando el hombre viejo para revestirnos, ya aquí en la tierra, con el hombre nuevo.
Entonces, sabiendo mejor ahora lo que quiere decir el saludo: “Feliz Pascua”, les deseo a todos, una muy Feliz Pascua de Resurrección.

viernes, 30 de marzo de 2018

Crucifixión...

LA MUERTE CIENTÍFICA DE JESÚS

Cristo crucificado pintado por DalíA los 33 años Jesús fue condenado a muerte y enviado a la cruz, la "peor" muerte de la época.

Sólo los peores criminales murieron como Jesús. Y con Jesús todavía fue peor, porque no todos los criminales condenados a aquel castigo recibieron clavos en sus miembros.

Sí, fueron clavos ¡y de los grandes! Cada uno tenía de 15 a 20 cm, con una punta de 6 cm. y el otro extremo puntiagudo. Fueron clavados en sus muñecas y en sus pies.

Jesús tuvo que forzar todos los músculos de su espalda, por tener sus manos clavadas, para poder respirar porque perdía todo el aire de sus pulmones.

De esta forma era obligado a apoyarse en el clavo metido en sus pies que todavía era más grande que el de sus manos, porque clavaban los dos pies juntos.

Y como sus pies no aguantarían por mucho tiempo sin rasgarse también,Jesús era obligado a alternar ese "ciclo" simplemente para lograr respirar

Jesús aguantó esa situación por poco más de 3 horas. Sí, ¡más de 3 horas! Mucho tiempo, ¿verdad? Algunos minutos antes de morir, Jesús ya no sangraba mas. Sencillamente le salía agua de sus cortes y heridas. Cuando lo imaginamos herido, imaginamos meras heridas,pero no.Las de Él eran verdaderos agujeros, agujeros hechos en su cuerpo Él no tenía más sangre para sangrar, por lo tanto, le salía agua.

El cuerpo humano está compuesto de aproximadamente 3,5 litros de sangre (en un adulto). Jesús derramó 3,5 litros de sangre; tuvo tres clavos enormes metidos en sus miembros; una corona de espinas en su cabeza (en forma de casco) y además un soldado romano le clavó una lanza en su tórax.

Todo esto sin mencionar la humillación que pasó después de haber cargado su propia cruz por casi dos kilómetros, mientras la multitud le escupía el rostro y le tiraba piedras (la cruz pesaba cerca de 30 kilos, tan solo en la parte superior, en la que le clavaron sus manos).

Todo eso pasó Jesús, sólo para que tú tengas un libre acceso a Dios. Para que tengas todos tus pecados lavados".¡Todos ellos sin excepción! No ignores esta situación.

¡ÉL MURIÓ POR TÍ!

No creas que Él murió sólo por otros, por aquellos que van a la iglesia o por aquellos monjes, curas, pastores, obispos,etc.

¡ÉL MURIÓ POR TI!

Es fácil pasar un chiste de mal gusto, fotos y tonterías por correo electrónico, whatsapp, facebook o twitter, pero cuando es alguna cosa relacionada con Dios, da vergüenza pasarlo a los demás. Acepta la realidad, la verdad de que JESÚS ES LA ÚNICA SALVACIÓN PARA EL MUNDO, así que envía a tus contactos la dirección de esta reflexión: http://webcatolicodejavier.org/muertedeJesus.html

Dios tiene planes para ti, Enséñales a todos lo que Él pasó, únicamente para darte la salvación. ¡Piensa en esto ahora!

jueves, 29 de marzo de 2018

Le carceri visitate da Francesco nel Giovedì Santo

Tentación...

Reflexionando con la Biblia

La Tentación.
La serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho, dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios ha mandado: ‘No comáis de ningún árbol del jardín’?” Respondió la mujer a la serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; mas del fruto del árbol que está en el medio del jardín, ha dicho Dios: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis’. Replicó la serpiente a la mujer: “De ninguna manera moriréis; pues bien sabe Dios que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”. (Génesis 3, 1-5)
Reflexión:
El error de Eva fue el de dialogar con el Tentador. Nunca se debe dialogar con la tentación, sino que hay que guardar silencio, orar para que Dios nos defienda, ya que es el Único que puede derrotar al Maligno, y solo hablar con las palabras de Dios, con palabras de la Biblia, ya que el demonio no las soporta. El demonio no ha cambiado su táctica, porque no puede cambiar ya que está congelado en el mal y siempre actúa de la misma manera. Veamos cómo comienza con inducir a Eva a que piense que Dios es cruel por no dejarles comer de ningún árbol, es decir, el diablo siempre quiere que desconfiemos de Dios. Él nos sugiere siempre que Dios es cruel y que ha puesto los Diez Mandamientos solo para hacernos sufrir y no por nuestro bien sino porque Dios es malo. Pero el Malo es el demonio, y nunca debemos prestarle oídos y siempre confiar en Dios a pesar de todas las apariencias, porque el Maligno es el origen de todo mal y de Dios nunca puede venirnos ningún mal, así que las órdenes de Dios son santas y son siempre para nuestro propio bien, porque Dios no actúa por su interés, ya que Él no necesita de nada ni de nadie para ser feliz, sino que si ordena algo es por nuestro bien, para que nos salvemos. Entonces ¡qué importante es la confianza en Dios!

miércoles, 28 de marzo de 2018

Sto Evangelio...

Evangelio según San Mateo 26,14-25.
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.