lunes, 30 de abril de 2018

Felicidad...

Quiero ser feliz.

Todos queremos ser felices. Hasta el malvado y el pecador quieren ser felices y hacen el mal y pecan creyendo que con eso serán felices.
El tema es dónde buscamos la felicidad. Porque la felicidad completa nunca estará en esta tierra, ya que nuestra patria es el Cielo, y el Paraíso nunca estará en la tierra. Sabiendo esto, seremos conscientes de que la felicidad plena la encontraremos solamente en el seno de Dios, porque como bien ha dicho San Agustín: “Nos has creado para Ti, Señor, y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Ti”.
Sólo Dios puede colmar el deseo insaciable de felicidad que tiene lo más profundo del corazón humano. Así que tanto seremos más felices en cuanto estemos más cerca de Dios. Y seremos más infelices cuando estemos más alejados del Señor.
Si vivimos en paz con Dios, en gracia y amistad suya, entonces no nos será difícil encontrar la felicidad, porque nuestra conciencia tranquila y el saber que nos espera una eternidad de delicias, nos dará alegría y felicidad en este mundo.
Y sabiendo que Dios nos ama, también es otro gran peldaño en el camino hacia la felicidad, porque si estamos convencidos de que Dios es bueno y nos ama infinitamente, no tendremos miedo a nada, porque sabremos que el Señor nos cuida, y que no permitirá nada que sea realmente malo para nosotros, aunque las apariencias nos digan lo contrario.
Por eso un gran secreto para ser felices es estar convencidos plenamente de que Dios nos ama, a pesar de todos nuestros defectos y de cómo somos, Dios nos ama infinitamente, y eso nos debe llenar de felicidad.
El pecador también quiere ser feliz y, pecando, cree que encontrará la felicidad. Pero luego se desengaña ya que allí no habita la felicidad.
Tampoco está la felicidad en el poseer bienes materiales, ya que somos un compuesto de cuerpo y alma, y la materia sola no nos puede bastar para ser felices, sino que necesitamos el alimento del alma: la Verdad, el Amor, la Palabra de Dios.
Entonces llegaremos a una conclusión: Cuanto más cerca estemos de Dios, tanto más felices seremos. Y cuanto más nos alejemos de Dios y de su órbita, más infelices seremos.
Porque a quien está cerca de Dios, hasta las cruces de la vida se le hacen llevaderas, porque comprende que el dolor y el sufrimiento tienen un sentido redentor, y Dios regala una parte de su Cruz a sus hijos, para que sufriendo con Cristo en este mundo, luego disfruten de Su Triunfo en el Cielo.
Pero recordemos siempre esta verdad: Dios nos ha creado para Él, y no estaremos completamente felices hasta que no poseamos a Dios para siempre.
Ahora bien, quien vive en gracia de Dios, ya posee a Dios en el alma, y en cierta manera ya goza del Cielo en este mundo.
Por eso si queremos ser felices, pongamos a Dios en el centro de nuestra vida, y rebosaremos de felicidad, alegría y paz, y la irradiaremos en nuestro entorno. A veces no somos felices porque si nos ponemos a pensar descubrimos que Dios no es el centro de nuestra vida, sino que el centro lo ocupa otra cosa o persona.

domingo, 29 de abril de 2018

Encender vela...

Encender velas a la Ssma Virgen María...

http://www.tiempodepoesia.com/velas/

Catecismo...

Todo por el Catecismo!

Aquí transcribo unas palabras del Obispo San Manuel González, que nos hablan de la importancia de enseñar Catecismo en estos tiempos:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"
Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.
¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?
Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."

Por eso aprovechando que este sitio de la Virgen cumple, este 29 de abril, 13 años de estar en internet, vamos a festejarlo con envíos periódicos de enseñanza de Catecismo. Que a todos nos vendrá muy bien conocer las verdades de la Fe, o volver a refrescarlas si ya las conocíamos.

¡Ave María y adelante!

viernes, 27 de abril de 2018

Hechos...

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,26-33.
Habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
"Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.
En efecto, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo, condenando a Jesús.
Aunque no encontraron nada en él que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara.
Después de cumplir todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro.
Pero Dios lo resucitó de entre los muertos
y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo.
Y nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres,
fue cumplida por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús, como está escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy." 

jueves, 26 de abril de 2018

Serú Girán - Mundo agradable

Amor...

MEDITACIÓN DE HOY

El amor.
Mas ¿quién fue tan poderoso que movió a Dios a morir ajusticiado en un patíbulo, en medio de los malhechores, con tanto desdoro de su divina majestad? ¿Quién hizo esto?, pregunta san Bernardo, y se responde: lo hizo el amor, que no entiende de puntos de honra. ¡Ah! , que cuando el amor quiere darse a conocer, no tiene en cuenta lo que hace a la dignidad del amante, sino que busca el modo de darse a conocer a la persona amada. Sobrada razón tenía, por lo tanto, san Francisco de Paula al exclamar ante un crucifijo: “¡Oh caridad, oh caridad, oh caridad!” De igual modo, todos nosotros, mirando a Jesús crucificado, debiéramos decir: ¡Oh amor, oh amor, oh amor!
“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio
Comentario:
Dios es como que se ha vuelto loco de amor por los hombres. Ha amado y ama tanto a los hombres que no ha reparado en pasar por loco divino. Ya Herodes lo vistió de blanco a Jesús, indicando con ello que lo consideraba un loco, y así lo hizo caminar por las calles de Jerusalén. Es que si pensamos que Jesús es Dios y que se ha dejado matar por los pecadores, por los hombres, entonces nos damos cuenta de que su amor por los hombres es tan inmenso, infinito, que debemos estar completamente agradecidos con Él, vivir dándole gracias y contentos de tener un Dios tan grande, que ya era grande antes de la Encarnación y Pasión, y que luego ha venido a ser un Héroe de amor, el Todo que se hace Nada por amor. Es bueno que también nosotros nos volvamos un poco locos de amor por Dios, pues Él lo merece todo de nosotros. Y ya san Pablo dice que el que quiera estar en la verdad debe volverse loco. Claro, porque el que ve la realidad tal cual es, pasará por un verdadero loco para el mundo, que no entiende de amor, ya que el amor hace que uno sea un héroe.