lunes, 21 de mayo de 2018
Formación...
Formación católica
La añadidura.
El Señor ya nos ha dicho que primero busquemos el Reino de Dios y su justicia, y que todo lo demás se nos dará por añadidura.
Por eso el católico bien formado no es un ser que piense solamente en el
Cielo y se desentienda del orden temporal, sino que pensando en el
Cielo y trabajando por la salvación de las almas, también interviene en
la vida social y temporal del mundo, para hacer de ella una antesala del
Paraíso.
Así que un católico es el mejor hombre para todas las cosas, tanto para
lo sobrenatural, como para lo terrenal, porque entiende bien que ambos
estados se complementan y trabajar por lo material y temporal, ayuda a
alcanzar los bienes espirituales.
Porque Cristo debe reinar también en las sociedades y en todas las
actividades de los católicos. ¡Ay del católico que es católico sólo en
su vida privada, pero que en la vida pública piensa y actúa como un
pagano!
Claro que debemos saber que si en este mundo queremos ser fieles a
Cristo en todo, tendremos enemigos y persecuciones, porque el mundo es
de Satanás y él no quiere que Cristo reine en la tierra, y por eso
suscitará toda clase de contratiempos y adversidades contra nosotros.
Pero ¡qué más da! ¿No ha dicho Cristo que quien quiera salvar su vida en
este mundo, perderá la vida eterna? ¿Y qué esperamos para lanzarnos a
la batalla, sin respetos humanos y diciendo la verdad a todos y en todas
partes?
domingo, 20 de mayo de 2018
Partículas...
Partículas de Evangelio
Maldad de Herodes.
Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". (Mt 2,13).
Comentario:
Herodes va a buscar al Niño para matarlo porque pensaba que este Niño le quitaría su reino de las manos y él quería conservar el poder. Pero Jesús no es un rey de la tierra, no domina por la fuerza sino que es Rey de los corazones y de las almas y no aspira a las glorias de la tierra, pues su gloria es celestial e infinitamente superior a las glorias terrenas. Pero Herodes está cegado por su ambición y tiene miedo, y como está en poder de Satanás, buscará al Niño Jesús para matarlo, pues Satanás es homicida desde el principio, como lo dice Nuestro Señor en el Evangelio.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.
sábado, 19 de mayo de 2018
Cuentos...
El caleidoscopio
Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había combatido de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano. Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento.
Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle con sus propias manos un hermoso caleidoscopio como alguno que él pudo poseer en su niñez. Por las noches, fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales.
En la cena de Nochebuena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego.
Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En el receso entre clase y clase, el niño exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con aquella maravilla.
Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, qué maravilloso caleidoscopio te han regalado...¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."
Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"
A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?...imposible...¡si tu padre es ciego!"
Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como sólo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Sí... mi papá es ciego ... pero de los ojos... solamente de los ojos..."
El amor solo se puede ver con el corazón... "Lo esencial es invisible a los ojos."
Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había combatido de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano. Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento.
Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle con sus propias manos un hermoso caleidoscopio como alguno que él pudo poseer en su niñez. Por las noches, fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales.
En la cena de Nochebuena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego.
Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En el receso entre clase y clase, el niño exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con aquella maravilla.
Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, qué maravilloso caleidoscopio te han regalado...¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."
Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"
A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?...imposible...¡si tu padre es ciego!"
Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como sólo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Sí... mi papá es ciego ... pero de los ojos... solamente de los ojos..."
El amor solo se puede ver con el corazón... "Lo esencial es invisible a los ojos."
viernes, 18 de mayo de 2018
Conocer...
Rayos de Fe
Conocer a Dios.
Este
es el objetivo que cada hombre debería proponerse con la ayuda de la
gracia: Conocer a Dios. Porque de ello depende todo lo demás.
Si
conocemos a Dios, podremos amarlo, porque nadie ama lo que no conoce, y
si tenemos que cumplir el primer mandamiento que dice que debemos amar a
Dios sobre todas las cosas, entonces es necesario que conozcamos a ese
Dios que tenemos la obligación de amar.
¿Y cómo conocer a Dios?
Conociendo
a Jesucristo, porque como Él mismo lo ha dicho, quien lo ve a Él, ve al
Padre, ya que el Padre está en Él y Él está en el Padre, y son una
misma cosa con el Espíritu Santo.
Leamos y meditemos el Evangelio, porque no hay otro camino para conocer a Dios, que estudiar lo que hizo y dijo Jesucristo.
Hoy
se leen infinidad de libros más o menos buenos. Algunos son realmente
malos, incluso religiosos pero lleno de herejías. Dejemos de lado esos
libros y leamos más el Evangelio, no sin antes invocar al Espíritu Santo
para que nos lo ilumine, porque nada de lo que hizo o dijo el Señor es
inútil o sin un motivo.
Tengamos
más amor por la Palabra de Dios, también por el Antiguo Testamento.
Leamos todos los días un texto de la Biblia, siguiendo las directrices
de interpretación que nos da la Iglesia Católica, y así iremos
conociendo a este Dios que es todo Misericordia.
Pero
también tenemos otro modo de conocer a Dios y es a través de la
Creación. Sí, a través del universo creado podemos conocer la bondad y
amor del Creador.
Otro
camino es considerar nuestra vida, todo lo que Dios ha hecho por
nosotros desde que fuimos concebidos en el seno materno, y ver la mano
providente y amorosa de Dios en los acontecimientos de la vida.
También
conoceremos a Dios a través de la oración, del rezo del Rosario,
meditando los misterios de Jesús y de María, y hablando con Dios, ya que
Él mismo nos irá comunicando luces y gracias con las que tendremos una
experiencia de Dios y lo conoceremos más profundamente.
Cuanto
más lo conozcamos, tanto más lo amaremos, porque con Dios no sucede
como con los hombres, que cuando conocemos más a una persona a veces nos
desilusionamos; sino que con Dios, cuanto más lo conocemos, tanto más
nos enamoramos de Él, más perfecto aparece a nuestro ojos y más digno de
amor. Y en esto no hay límite. Es más, si Dios por su bondad nos
mostrara aunque sea una partecita de lo que Él es, ya quedaríamos
arrebatados, arrobados por su belleza y nos encenderíamos en amor hacia
Él.
El que no ama a Dios es porque no lo conoce bien, ya sea porque no lo quiere conocer o tiene una idea equivocada de Él.
Por
eso es tan útil que cuando nosotros lo conozcamos más profundamente por
la oración, la meditación y le lectura de su Palabra, también lo demos a
conocer a nuestros hermanos que poco o nada conocen de Él, así lo
amarán también como nosotros y serán felices ya en la tierra, y luego
para siempre en el Cielo.
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