lunes, 28 de mayo de 2018

Modas...

Matar el error, amar al que yerra

Modas.
El servidor de Dios no debe andar con la moda, sino que se debe vestir decentemente, con modestia y agradablemente, pero no provocativamente.
La Virgen, en Fátima, dijo que vendrían modas que desagradarían mucho a Nuestro Señor, y ahora estamos en esos tiempos.
Muchas mujeres van por la calle “elegantemente desnudas” y no son conscientes de los pecados que hacen cometer a los hombres, y de las tentaciones que causan en el sexo opuesto.
La Virgen, también en Fátima, ha dicho que los pecados que más almas llevan al Infierno son los pecados de la carne. Si esto es así, y la Virgen lo decía en el año 1917, ¿qué se podrá decir hoy en día, en que las modas, la televisión y el cine exaltan la impureza y toda clase de desórdenes?
Estemos atentos porque ya Jesús nos ha dicho en su Evangelio que si nuestro ojo nos es ocasión de pecado, que lo arranquemos y lo arrojemos lejos de nosotros, porque es mejor entrar tuertos o ciegos en el Cielo, que con los dos ojos ser arrojados al Infierno.
No vayamos con la moda, sino tratemos de ser castos también en el vestido, porque Dios nos pedirá cuenta no solo de los pecados que hayamos cometido, sino también de los pecados de que hicimos cometer a los demás.
Que cada uno piense cómo se está vistiendo, y si está ayudando al prójimo a avanzar por el camino de la virtud o, por el contrario, con su modo de vestir, lo está llevando al abismo de donde no se sale.
Si queremos mantenernos puros y castos en medio de este mar de barro, es necesario que invoquemos a María, la Inmaculada Concepción, que siempre tuvo a Satanás bajo su pie, y no conoció ni sombra de pecado.
Cuando nos vayamos a poner una ropa, un vestido, pensemos: ¿La Virgen se pondría esto? ¿Jesús se vestiría así? Y lo que nos diga nuestro corazón llevémoslo a la práctica.

sábado, 26 de mayo de 2018

Oraciones...

Oración a San Miguel Arcángel.

Se cuenta que el 13 de octubre de 1884 el papaLeón XIII experimentó una visión en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir su Iglesia si quería. Sin embargo, el pontífice pensó que si el demonio no lograba su cometido, sufriría una derrota humillante. Vio entonces aparecer a Miguel y lanzar a Satanás y sus legiones en el abismo del Infierno. Después llamó a su Secretario para la Congregación de Ritos. Le entregó una hoja de papel y mandó que se enviara a todos los obispos del mundo, indicando que la oración que había escrito tenía que ser recitada después de cada misa. Esta oración no es obligatoria en la actualidad, pero se la puede decir al finalizar cada Misa, y es muy recomendable su oración piadosa en forma diaria. Esta es la oración:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

 

viernes, 25 de mayo de 2018

Prima Devi...


Salmos...

Salmo 103(102),1-2.3-4.8-9.11-12.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.