martes, 24 de julio de 2018

Dios sabe...

Dios sabe lo mejor para ti

ojos Mary era una linda niña de 3 años de edad. Vivía en algún lugar de los Estados Unidos, frente al mar. Su familia era cristiana. Ellos iban todos los domingos a la iglesia. ¡Mary era muy feliz! Amaba a su familia y admiraba los ojos azules de su padre, su madre y sus hermanos... Todos en la casa de Mary tenían ojos azules... ¡Todos... excepto Mary! El sueño de Mary era tener los ojos azules como el mar... ¡Ah! ¡Cómo deseaba eso Mary!
Un día, en la escuela dominical, oyó a la "señorita" decir: "Dios responde a todas las oraciones".
Mary pasó todo el día pensando en eso... A la noche, a la hora de dormir, se arrodilló al lado de su cama y oró: "Papá del Cielo, muchas gracias porque creaste el mar que es tan hermoso! Muchas gracias por mi familia. Muchas gracias por mi vida! Me gusta mucho todas las cosas que hiciste y haces! Pero... me gustaría pedir...por favor... que cuando me despierte mañana, tenga los ojos azules como los de mamá! En el nombre de Jesús, amén."
Ella tuvo fe. La fe pura y verdadera de un niño. Y, al despertar, al día siguiente, corrió al espejo. Miró...y ¿cuál era el color de sus ojos?... ¡Continuaban castaños! ¿Por qué Dios no escuchó a Mary? ¿Por qué no atendió a su pedido? Eso habría fortalecido su fe.
Bueno...aquel día, Mary aprendió que un NO también era respuesta! La niñita agradeció a Dios del mismo modo... pero...no entendía...sólo confiaba.
Años después, Mary se fue como misionera a la India. Ella "compraba niños para Dios" (los niños eran vendidos por sus familias - que pasaban hambre - para ser sacrificados en el templo, y Mary los "compraba" para libertarlos de ese sacrificio). Pero, para poder entrar en los "templos" de India, sin ser reconocida como extranjera, necesitó disfrazarse como una mujer de la India:
Pasó café en polvo por su piel, cubrió los cabellos, se vistió como las mujeres del lugar y entraba libremente en los locales de venta de niños. Mary podía caminar tranquila en todo "mercado infantil", pues aparentaba ser una mujer hindú.
Un día, una amiga misionera la miró disfrazada y dijo: "Guau, Mary ! Menos mal que tienes los ojos castaños y no claros como los de tu familia. !A qué Dios más inteligente servimos... Él te dio ojos oscuros, pues sabía que eso sería esencial para la misión que te confiaría después !!!"
Esa amiga no sabía cuánto Mary había llorado en la infancia por no tener ojos azules... Pero Mary pudo finalmente entender el por qué de aquel NO de Dios hacía tantos años!
Bueno... ¿Cuál es la moraleja de esta historia? ¡¡¡Que Dios sabe lo que más te conviene!!!
Él conoce cada lágrima que ya rodó desde tus ojos... Él sabe que, tal vez, quisieses "ojos de otro color"... Él oye, sí, TODAS las oraciones... ¡Pero Él las responde de manera sabia! No necesitas llorar si tus ojos siguen siendo castaños... o si aún no has sido complacida como te gustaría. ¡¡¡Dios sabe lo que más te conviene!!!
Ten siempre esta seguridad en tu corazón.

lunes, 23 de julio de 2018

Vivir...

Vivir el Evangelio

Transferencia.
En la tierra se acostumbra a hacer transferencias de dinero entre distintos bancos, entre diferentes personas. Y es muy interesante el sistema, basta saber el CBU del destinatario, para poder transferirle vía Internet, el dinero que uno desea.
Pero debemos recordar que lo que vamos ahorrando en este mundo, no podremos transferirlo al Cielo después de nuestra muerte. Dios no tiene, por decirlo así, un CBU al que podamos remitir el dinero, y el ataúd no tiene bolsillos.
Pero hay una forma de llevar nuestro dinero al Cielo, toda nuestra fortuna al Paraíso, y es haciendo buenas obras.
Efectivamente si queremos ser ricos en el Cielo, tenemos que empobrecernos un poco en la tierra, es decir, hacer obras de caridad y misericordia, sabiendo que lo que damos a un pobre y a un necesitado, lo estamos transfiriendo al Cielo, porque la buena obra nos adquiere un tesoro en el más allá, que nos estará esperando para que lo disfrutemos por los siglos de los siglos.
Entonces no seamos avaros. Ahorremos, sí, pero demos también generosamente según nuestras posibilidades, porque esa es la única manera de llevar nuestro tesoro al Cielo.
Esto es lo que nos enseña el Señor en el Evangelio, ya que Él nos dice que, además de que no se puede ser esclavo de Dios y del Dinero, también nos dice que no acumulemos tesoros en la tierra, donde hay ladrones que roban y polilla que carcome, sino que atesoremos en el Cielo, con buenas obras y haciendo el bien, ya que allí arriba no hay ladrones que roben ni polilla o herrumbre que corroan.
Si hacemos así, estaremos un poco más desapegados de los bienes terrenos, con las alas más abiertas para volar libremente al Cielo cuando el Señor nos llame, y seremos más felices ya en este mundo, porque no creamos que nuestras riquezas menguarán, puesto que Dios es generoso y sabrá darnos siempre lo necesario y hasta mucho, para que podamos seguir siendo generosos a manos llenas.

sábado, 21 de julio de 2018

Soo Young...


Pecado...

Signos de los tiempos
El pecado, causa de todo mal.

El pecado es la causa de todo el mal que hay en el mundo, es por eso que María, en sus numerosas apariciones, nos hace un urgente llamado a la conversión, porque si los pecados siguen en aumento, nos vendrán graves castigos. Así que lo mejor que podemos hacer por este mundo es rezar mucho, especialmente el Santo Rosario, y pedir por la conversión del mundo. Hacer pequeños sacrificios y aceptar con amor los dolores y sufrimientos que el Señor nos envíe, ya que con todo esto frenaremos, por lo menos en parte, los grandes castigos que aguardan a la humanidad si no se convierte. Hoy en los medios de comunicación se habla de los problemas de la paz mundial y del problema económico, etc., sin tener en cuenta que la solución no vendrá al mundo por las reuniones de los “grandes” de la tierra, sino que la solución pasa por la vuelta de la humanidad a Dios; de lo contrario, la paz no llegará nunca, habrá cada vez más guerras crueles y sangrientas, y la maldad se extenderá mucho más. La Virgen nos llama al combate. Empuñemos, entonces las armas espirituales de la oración y el sacrificio, y así no habremos pasado esta vida en vano sobre la tierra, sino que seremos colaboradores y grandes bienhechores de la humanidad, aunque no salgamos publicados en los periódicos ni en los medios de comunicación.

¡Ven Señor Jesús!

jueves, 19 de julio de 2018

Amigo...

Jesús, nuestro gran Amigo.

Jesus
Jesús está realmente presente en la Eucaristía porque quiere entrar en una continua comunión de vida con vosotros.
Cuando vais delante de Él, os ve; cuando le habláis, os escucha; cuando le confiáis algo, acoge en su Corazón cada una de vuestras palabras; cuando le pedís algo, siempre os atiende.
Id ante el Tabernáculo para establecer con Jesús una relación de vida simple y cotidiana.
Con la misma naturalidad con que buscáis a un amigo, os fiáis de las personas que os son queridas, y sentís la necesidad de los amigos