viernes, 3 de agosto de 2018

Mensaje...

Mensaje sobre el Santo Rosario

Promesa de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario
9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.
Comentario:
Parece una promesa de poco valor, pero esto nos sucede porque no tenemos una idea cabal de lo que es el Purgatorio, de lo que es experimenta en ese lugar de expiación. Solo lo podremos entender si después de nuestra muerte vamos allí. Así sí entenderemos la importancia de esta promesa y estaremos felices si fuimos devotos del Santo Rosario, porque entonces la Virgen nos sacará bien pronto de aquellas llamas purificadoras. Si aquí en el mundo no podemos sufrir ni siquiera un dolor de muelas, ¡qué será el dolor tremendo del alma que sufre en el Purgatorio, y a veces por años enteros y siglos! No despreciemos esta hermosa promesa y recemos el Rosario, seamos devotos de él, y agradeceremos por los siglos de los siglos el haber tenido sincera y constante devoción a esta oración predilecta de María.

jueves, 2 de agosto de 2018

Salmos...

Salmo 146(145),2-4.5-6.
Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor.
No confíen en los poderosos,
en simples mortales, que no pueden salvar:

cuando expiran, vuelven al polvo,
y entonces se esfuman sus proyectos.
Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
Él mantiene su fidelidad para siempre,    

miércoles, 1 de agosto de 2018

Gloria Estefan - Si voy a perderte

Amor...

MEDITACIÓN DE HOY

Divino amor
Si no nos lo asegurara la fe, ¿quién hubiera jamás creído que un Dios omnipotente, felicísimo y señor de todo cuanto existe, llegara a amar de tal modo al hombre? “Vimos a la misma Sabiduría –dice San Lorenzo Justiniano-, es decir, al Verbo eterno, como enloquecido por el mucho amor que profesa a los hombres.” Igual decía santa María Magdalena de Pazzi cuando, en un transporte extático, tomó una cruz y gritaba: “Si, Jesús mío, eres loco de amor. Lo digo y lo repetiré siempre: eres loco de amor, Jesús mío.” Pero no, dice san Dionisio Aeropagita, no es locura, sino afecto natural del divino amor, que hace al amante salir de sí para darse completamente al objeto amado, “que éste es el éxtasis que causa el amor divino”.
“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio
Comentario:
¿Por qué ama tanto Dios a los hombres? Porque de la raza humana debía nacer la Joya del universo, María Santísima, la Obra Maestra de Dios, la delicia de todo el Paraíso y del mismo Dios, Uno y Trino. Y Dios, con tal de poseer a María por toda la eternidad, quiso hacerse hombre en su seno y perdonar a los hombres de la maldad del pecado. Bien valía la pena perdonar a los hombres con tal de tener a la Virgen Pura, y Dios ha hecho todo y por eso nos ama tanto en atención a María. Entonces ¡qué agradecidos tenemos que estar a María y cuánto debemos confiar en Ella y en su intercesión ante el trono del Altísimo! Porque Dios no le puede negar nada a María, y todo lo que Ella le pide, Él se lo concede. Demos gracias a María, que ha enamorado perdidamente el corazón de Dios y ha atraído a Dios desde el Cielo a la tierra por su belleza y perfección ilimitadas. He aquí el motivo de la locura de amor de Dios por los hombres: “María Santísima”. Acudamos a Ella con plena confianza de que alcanzaremos misericordia de Dios por su intercesión.

martes, 31 de julio de 2018

Fácil...

Quince minutos con María

No me es fácil la vida.
María, esta vida sobre la tierra no me es fácil, porque es una prueba para ganar la Vida verdadera del Cielo. Por eso quiero pedirte hoy especialmente que me cuides y protejas de las trampas que me pone el enemigo del alma. Ayúdame a no desanimarme y ser siempre esforzado en el camino de la virtud, para poder alcanzar la santidad tomado de tu mano. María, Madre mía, contigo no temo a nada, pero a veces siento todo el peso de mi fragilidad y necesito una Madre que me consuele, te necesito a ti, que estés constantemente a mi lado y me confortes. Cuídame especialmente porque soy débil. Así proceden los padres de la tierra con sus hijos más débiles, los cuidan más y les prodigan más amor que a los demás. Yo necesito de ti, que me des tu amor maternal y que me cuides muy especialmente porque el demonio, que es muy astuto, e quiere engañar y llevar al pecado y luego a la condenación eterna. ¡Sálvame, María! ¡Ten misericordia de mí!

lunes, 30 de julio de 2018

Dios...

Dios es bueno y nos ama

Padre.
Aunque solo rezáramos la primer palabra del Padrenuestro: “Padre”, ya estaríamos rezando y muy bien. Porque meditar y pensar que tenemos en el Cielo un Padre bueno que nos quiere, que nos ama infinitamente y nos cuida, es un gran consuelo en esta vida donde tantas veces sufrimos el desprecio de los hombres y el desamor.
Dios es el consuelo de las almas desconsoladas, y es el Todo, porque teniéndole a Él, lo tenemos absolutamente todo.
Lo que sucede es que a veces tenemos poca confianza en Dios, y lo vemos como lejano, cuando Él está más cerca de nosotros que nosotros mismos. Efectivamente dice el apóstol que en Dios vivimos, nos movemos y existimos,
Cuando sintamos la lejanía de Dios, pensemos si es por nuestra culpa, si hemos cometido pecado grave. Si es así, arrepintámonos de corazón y confesémonos con un sacerdote. Pero si la lejanía de Dios no es por nuestra culpa, entonces sepamos que es una prueba que Dios permite para purificarnos y para que le busquemos, porque Dios quiere dejarse encontrar, y a veces estamos tan ocupados con nosotros mismos que nos olvidamos de Dios, y cuando entramos en nosotros, nos damos cuenta de que Dios está lejos aparentemente. Es que Él espera que le llamemos, porque le gusta oírse llamar “Padre” por sus hijos amados.
No dudemos de que Dios quiere socorrernos, siempre, porque Él es Padre, y no tiene los defectos que puede tener un padre de la tierra, sino que es el Padre perfecto y todopoderoso que puede hacer cualquier cosa por su hijo que le pide con fe y confianza, sabiendo que Él dará lo que más convenga para el tiempo y la eternidad.
¡Bendito sea Dios!