sábado, 18 de agosto de 2018

Una luz...

 María Madre Misericordiosa

Una luz encendida.
Si por el pecado nos hemos alejado de la casa paterna, del camino de Dios, sepamos que María Santísima, nuestra Madre, nos ha dejado una luz encendida para que al regresar la veamos desde lejos y no equivoquemos el camino de retorno.
María es nuestra Madre llena de misericordia, que espera siempre el retorno de los hijos que se han marchado del camino del bien. Ella ruega por todos y nos pide a quienes aún quedamos en la casa, que la ayudemos a recuperar a sus hijos que están extraviados y que no aciertan a encontrar el camino de retorno a la casa de Dios.
No podemos decir que amamos a María, que amamos a la Virgen, si no trabajamos por la conversión de los pecadores, porque ellos son sus hijos que, extraviados, también son amados por María, y Ella los quiere a su lado ahora en la tierra, y luego también a su lado para siempre en el Cielo.
Si amamos realmente a la Virgen no podemos quedar indiferentes ante tantos hermanos nuestros e hijos de María, que andan dispersos por el mundo, errantes por los caminos del mal y del pecado.
Un buen hijo se preocupa por los sentimientos de su Madre, y María derrama incluso lágrimas de sangre en sus imágenes para hacernos comprender que sufre por los pecadores.

viernes, 17 de agosto de 2018

Sto Evangelio...

Evangelio según San Mateo 19,3-12.
Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?".
El respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;
y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?
De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?".
El les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.
Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio".
Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse".
Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.
En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

jueves, 16 de agosto de 2018

Video Oficial - Versión Internacional del Himno de la JMJ #Panama2019 ����

Reflexiones...

REFLEXIÓN DEL DÍA

Vivir en el mundo pero sin ser del mundo
Los tres enemigos del cristiano son: el mundo, el demonio y la carne. Esto ya casi no se dice en las clases de catecismo y así no se prepara a los catecúmenos para el combate que deberán enfrentar en esta vida. Y en este combate se juega nuestro destino eterno, pues depende de cómo lo enfrentemos y salgamos de él, y así será lo que nos corresponda: Cielo o Infierno. Y el mundo es uno de estos tres enemigos. El mundo no como la naturaleza creada por Dios, ya que este mundo es bueno, sino el mundo como estructura de pecado, como reino de Satanás, en que éste gobierna sin discusión y arrastra consigo a muchos incautos que se dejan arrastrar por este espíritu mundano.
El mundo tiene sus máximas, que son opuestas totalmente a las máximas y enseñanzas del Evangelio. El mundo dice que hay que gozarlo todo y escapar del sufrimiento. Jesús nos dice que renunciemos a nosotros mismos y lo sigamos llevando nuestra cruz.
Lamentablemente este espíritu mundano se ha introducido también en la Iglesia y muchos sacerdotes, religiosos y fieles viven un cristianismo de nombre pero son seguidores de este mundo pagano. Por eso nosotros debemos estar en guardia y leer siempre el Evangelio de Jesús para adecuar nuestra forma de pensar y conducirnos por dichas enseñanzas, tanto como a las enseñanzas del Papa, y, al igual que los primeros cristianos, tenemos que vivir en medio del mundo pero sin ser del mundo, sino de Cristo. El mundo es el que nos grita “baja de la cruz”. No le hagamos caso y sigamos sufriendo la cruz de cumplir los Diez Mandamientos que nos lleva a la salvación.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Perdón...

Tema de hoy

Dios perdona al que se arrepiente.
Dios es la misma Misericordia, y si pecamos y nos arrepentimos de corazón y le pedimos perdón, Él nos perdona; y no sólo nos perdona, sino que nos premia y nos da la forma de reparar el mal que hicimos. Por eso debemos confiar siempre en Dios, y si tenemos la desgracia de ofenderlo, no debemos desesperarnos ni tener miedo de Dios, sino acercarnos a Él con corazón contrito y humillado y pedirle humildemente perdón.
No hay que cometer el pecado; pero si lo hemos cometido, sepamos que ese mismo pecado nos ayudará a subir más alto, pues nos hará más humildes y conocedores de nuestra nada, y Dios ama mucho a los humildes y premia esta virtud. Ya lo dice Jesús en el Evangelio que quien se humilla será ensalzado, y el que se ensalza será humillado. Entonces, si un pecado que hemos cometido nos sirve para comprobar nuestra debilidad y nuestra miseria y hacernos más humildes, ¡bendito sea Dios, que de un mal sabe sacar un bien para su criatura!
Y es que la función de Dios es sacar un bien del mal realizado; así como la función de Satanás es sacar un mal del bien realizado.
Así que no nos desanimemos si hemos pecado, sino que con mucha humildad pidamos perdón a Dios, hagamos una buena y completa confesión con un sacerdote y sigamos adelante, sabiendo que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia; y como dice la liturgia en Pascua: “¡Feliz culpa, que nos mereció tan gran Redentor!”. Así nosotros no nos desanimemos por nuestras caídas, sino levantémonos y sigamos adelante con paz en el alma y confianza en la Bondad infinita de Dios que siempre nos perdona.
¡Ave María purísima! 
¡Sin pecado concebida!

martes, 14 de agosto de 2018

Remedio...

Dios es bueno y nos ama

Remedio amargo.
A ninguno nos gustaba, de pequeños, tomar ningún remedio amargo. Y ahora, que somos pequeñuelos de Dios, también queremos sólo bebidas dulces, pero no remedios amargos.
Pero es que los remedios nos hacen bien cuando estamos enfermos. Y nosotros estamos muchas veces enfermos, no tanto en el cuerpo, sino en el alma, y es necesario que Dios de vez en cuando nos administre algún medicamento amargo, es decir, algún sufrimiento, o dolor.
Si Dios no haría esto con nosotros, entonces no adelantaríamos, porque el adelanto está en asimilar las cosas que nos van sucediendo cada día, buenas y malas, pensando que si Dios las quiso para nosotros, o que al menos las ha permitido, es siempre por un bien para nosotros.
Son las podas del Señor, como el mismo Cristo ha dicho en el Evangelio. Son las podas del Padre, que a veces parecen que hacen más daño que bien. Incluso quien ha paseado por algún viñedo en época de poda, cree que el viñador ha matado a la planta, de tanto como la ha podado. Pero que venga en tiempos de frutos y verá lo admirable de los frutos de esa vid.
También a veces el Señor permite algún dolor en nuestra vida que “nos mata” aparentemente. Pero esperemos que pase el tiempo, y veremos cómo da sus frutos. Y el sólo hacernos más misericordiosos, sabiendo compadecer a quienes pasan un dolor semejante al nuestro, ya es un buen fruto, porque no otra cosa ha hecho el Señor, que vino a padecer con los hombres para entender en carne propia lo que significa sufrir, y así ser compasivo.
¡Bendito sea Dios!

lunes, 13 de agosto de 2018

Mensajes...

Mensaje sobre la reparación

Mensajes de María del Rosario de San Nicolás:
Amor reparador.
24-9-88 1522
Veo a la Santísima Virgen, me dice: Cristo Jesús, Cordero sin tacha, Corazón Purísimo, Redentor del mundo, que lavó con Su Sangre, los pecados de los hombres. ¡Tanto Amor encierra Su Corazón y tanto dolor!
Amado sea por todas las almas, porque siendo amado, serán reparados los ultrajes que recibe.
Si es amado, Su Amor, descenderá copiosamente sobre las almas.
Gloria al Señor.
Hazlo conocer.
Comentario:
Los pecados hieren a Jesús. Y en el fondo de todo pecado está el odio. Por eso si queremos reparar tenemos que amar mucho al Señor, para equilibrar la balanza de la justicia, y que el platillo del amor a Dios, pese más que el del odio y del pecado.
A veces nos puede pasar que estamos tan ocupados en “cumplir” las cosas de Dios, que nos olvidamos de lo más importante que es amar a Dios, amar a Jesús.
Reavivemos cada día el fuego del amor a Dios y así repararemos por tantos pecados, que no son otra cosa que falta de amor al Señor.
Dice Jesús en el Evangelio que el que verdaderamente lo ama es aquél que cumple su palabra, es decir, los Mandamientos y las enseñanzas de Jesús. Entonces cumplamos los mandatos del Señor y así estaremos demostrándole nuestro amor. También digámosle muchas veces al día que lo amamos, porque Él quiere oírnoslo decir, puesto que Él es el Amor, y busca en nosotros, los hombres, sus criaturas, solo amor.