viernes, 18 de enero de 2013

Partículas del Evangelio...


Partículas de Evangelio

Dios no es malo. 
Acercándose también el que había recibido un talento dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.” (Mt 25, 24). 
Comentario: 
Este siervo, que luego veremos que es reprobado, consideró a Dios como malo, y esto es un grave pecado, que merece el Infierno.
Hay que saber que Dios es Bueno y que todo lo que viene de Él es bueno. Si bien a veces se dice que Dios castiga, y la misma Escritura habla de los castigos de Dios, hay que entenderlos no cómo que Dios positivamente hace el mal, sino que lo permite en punición de nuestras faltas e infidelidades. Así es el demonio quien causa siempre el mal, de cualquier índole que sea, y Dios a veces lo permite para nuestro castigo.
Por eso el considerar a Dios malo, es hacerle injuria, porque Dios es el único Bueno y ningún mal puede venirnos de Él.
Así que estemos atentos a ver cómo estamos considerando a Dios: si es para nosotros un Dios severo y castigador, vengativo; o por el contrario es para nosotros el Padre misericordioso por el que vale la pena darlo todo y hacer muchas buenas obras para merecer un día gozar de su visión para siempre.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

jueves, 17 de enero de 2013

El morir...


Es preciso morir

Estamos acostumbrados a escuchar la palabra
muerte sólo como la ausencia de vida y eso es un error.

Existen otros tipos de muerte y precisamente
un tipo es morir todos los días.

La muerte es solamente algo pasajero,
una transformación.

No existe planta sin la muerte de la semilla,
no existe el embrión sin la muerte del óvulo y del esperma,
no existe mariposa sin la muerte de la oruga, eso es obvio.

La muerte no es más que el punto de partida para el inicio
de algo nuevo, la frontera entre el pasado y el futuro.

Si quieres ser buena universitaria, mata dentro de ti
al adolescente que creé que tiene todo el tiempo por delante.

¿Quieres ser una buen profesional? entonces mata dentro de ti
al universitario descomprometido que piensa que la vida
se resume en estudiar sólo lo suficiente para hacer los exámenes.

¿Quieres tener buenas relaciones? entonces mata dentro de ti
a  la persona insegura, celosa, amargada, exigente, inmadura,
egoísta e individualista que piensa que puede hacer planes sola,
sin tener que dividir espacios, proyectos y tiempos con alguien más.

¿Quieres tener buenas amistades? entonces mata dentro de ti
a la persona insatisfecha y descomprometida, que solo piensa
en sí misma. Mata la voluntad de manipular a las personas
de acuerdo a tú conveniencia. Respeta a tus amigos,
colegas de trabajo y vecinos.

En fin todo proceso de evolución exige que matemos
al nuestro "yo" pasado, inferior.

¿Y cuál es el riesgo de no actuar así?, el riesgo está en intentar
ser dos personas al mismo tiempo, perdiendo la identidad,
comprometiendo tú productividad y, finalmente perjudicando tú éxito.

Muchas personas no evolucionan porque se quedan atoradas
en lo que eran, no se proyectan para lo que serán o desean ser,
ellas quieren una nueva etapa, sin cambiar la forma
en cómo piensan o actúan.

Acaban transformándose en proyectos inacabados,
híbridos, adultos infantilizados.

Podemos aún actuar, a veces, como cachorros, de tal forma
que nos mantenemos con las virtudes de un niño que también
son necesarias en los años de adultos, como: jugueteos,
sonrisas fáciles, vitalidad, creatividad, tolerancia, etc.

Más, sí quisiéramos ser adultos, debemos necesariamente
matar algunas actitudes infantiles, para pasar a actuar
como adultos querer ser alguien (líder, profesional, padre
o madre, ciudadano o ciudadana, amigo o amiga)
mejor y evolucionado.

Entonces, lo que precisas matar en sí, todavía hoy,
es el "egoísmo" y el "egocentrismo", para que nazca el ser
que tanto desees ser. Piensa en eso y muere.
Más, no olvides de nacer mejor después.

El valor de las cosas no está en el tiempo en que éstas duran,
más sí en la intensidad con que acontecen; por eso existen
momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas
incomparables.

Paulo Angelim


Infancia espiritual...


La infancia espiritual

Despreocupados. 
Cuando vemos a los niños que viven tan despreocupados, pensando sólo en jugar y vivir en paz, nos viene como una santa envidia. ¿Y por qué nosotros no hacemos como ellos y nos abandonamos en los brazos del Padre Dios, como hacen los pequeñuelos en brazos de sus padres de la tierra? Porque no es difícil, basta que lo queramos y que pongamos los medios para hacerlo. Y una gran ayuda es pensar frecuentemente en que Dios lo gobierna todo, y que como dice Jesús en el Evangelio, ni un gorrión cae en tierra sin el consentimiento del Padre eterno. Por eso tenemos que vivir tranquilos porque Dios se ocupa de nosotros, hasta en sus más mínimos detalles, como el Señor lo ha dado a entender en el Evangelio cuando dice que Dios tiene contados hasta nuestros cabellos.
Si pensáramos más seguido en que Dios gobierna todo y que escucha benigno nuestra oración, entonces haríamos más tiempo de oración, para que el demonio no pueda actuar en nuestras vidas y en las vidas de nuestros seres queridos, porque debemos saber que es el diablo quien trata de arruinarnos en el tiempo y en la eternidad. Recemos para que Dios jamás lo permita y para tener fuerzas y salir victoriosos de todas las pruebas que tengamos en la vida.
Vivamos en paz y serenos, que Dios nos ve, constantemente nos cuida y sabe qué es lo que nos está pasando en cada momento, y tiene el consuelo y la ayuda justa en cada acontecimiento. Confiemos en Él, y en su Madre amadísima, la Virgen.
Hagamos caso al consejo de San Padre Pío de Pietrelcina: “Reza, ten fe, y no te preocupes”

miércoles, 16 de enero de 2013

El atardecer...


El atardecer de la vida

El sol se despedía del Imperio Tré.
El vasallo caminaba junto a la anciana del molino amarillo.
Iban conversando sobre la vida.
- ¿Qué cosa es lo que más te gusta de la vida, anciana?

La viejecilla del molino amarillo se entretenía en lanzar los ojos
hacia el ocaso.
- Los atardeceres– respondió.

El vasallo preguntó, confundido:
- ¿No te gustan más los amaneceres?
Mira que no he visto cosa más hermosa que el nacimiento
del sol allá, detrás de las verdes colinas de Tré.
Y reafirmándose, exclamó:
- ¿Sabes? Yo prefiero los amaneceres.

La anciana dejó sobre el piso la canastilla de espigas
que sus arrugadas manos llevaban.
Dirigiéndose hacia el vasallo, con tono de voz dulce
y conciliador, dijo:
- Los amaneceres son bellos, sí.
Pero las puestas de sol me dicen más.
 
Son momentos en los que me gusta reflexionar y pensar mucho.
Son momentos que me dicen cosas de mí misma.
 
- ¿Cosas? ¿De ti misma...? – inquirió el vasallo.
No sabía a qué se refería la viejecilla con aquella frase.

Antes de cerrar la puerta del molino amarillo, la anciana añadió:
- Claro. La vida es como un amanecer para los jóvenes como tú.
Para los ancianos, como yo, es un bello atardecer.
Lo que al inicio es precioso, al final llega a ser plenamente hermoso.
Por eso prefiero los atardeceres... - ¡mira!

La anciana apuntó con su mano hacia el horizonte.
El sol se ocultó y un cálido color rosado se extendió
por todo el cielo del Imperio Tré.
El vasallo guardó silencio. Quedó absorto ante tanta belleza.

La vida es un instante que pasa y no vuelve.
Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer
sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida,
cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos
colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos
que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.


Rayos de Fé...


Rayos de Fe

La fe sin obras está muerta. 
Dice el apóstol: “Muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe”. Y es una gran verdad que siempre debemos tener presente.
¿Y cuáles son esas obras por las que demostramos a todos, y a Dios mismo, nuestra fe? En primer lugar es la obra de cumplir los Diez Mandamientos y todas las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y lo que nos enseña la Iglesia Católica. Porque muchos a veces dicen que tienenmucha fe en Dios, en Jesús, pero no cumplen sus palabras, no cumplen los Mandamientos. ¿Tienen fe éstos? ¡No! Su fe es una parodia y están engañados por el espíritu del mal, que les hace creer que poseen lo que no poseen, es decir, la fe.
Y las obras que además tenemos que realizar, si nuestra fe es viva y operante, son las obras de misericordia, de piedad, de apostolado y oración, puesto que la fe no es sólo conocimiento intelectual, sino principalmente forma de vida, obrar de acuerdo a lo que se cree.
Hoy hay muchos ateos teóricos. Pero hay más ateos prácticos, es decir, que creen con la cabeza, pero su obrar en la práctica no condice con lo que dicen creer. Éste es el ateísmo práctico, del que son víctimas millones de católicos, que están bautizados pero no viven de acuerdo a los Mandamientos.
Ya el Señor nos ha dicho que si no construimos la casa sobre roca, es decir, que si no ponemos por obra lo que escuchamos de Dios, lo que creemos, entonces nuestra construcción se desmoronará cuando vengan las pruebas que sobrevienen a todos los hombres en su vida.
El ejemplo claro de ello lo tenemos en los fariseos del tiempo de Jesús, que aparentaban cumplir muchas cosas, pero no las cumplían, eran falsos, y así es falsa la fe de quien no practica su catolicismo.
Es el error protestante de que uno se puede salvar sólo con la fe, sin hacer buenas obras, sin cumplir los Mandamientos.
Estemos atentos a ver cómo estamos creyendo, y sobre todo, cómo estamos actuando, porque Dios pagará a cada uno según sus obras.

martes, 15 de enero de 2013

Conversión...


Mensaje de conversión
Dios tendrá compasión del convertido. 
28-10-87                                                                                                       1288

Llame el hombre a Dios y responderá Dios; no sea rebelde su corazón y tema al Señor.
Frecuentemente pido oración, humildad y conversión.
Yo digo a mis hijos: Solamente de un hijo que ora, que es humilde y convertido, tendrá compasión el Señor.
No Lo abandonéis y no seréis abandonados.
Alabado sea el Señor.
Predica hacia todos los rumbos.

Leed: Lamentaciones C.3, V 40 - 41

     40   ¡Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Señor!
     41 Levantemos en nuestras manos el corazón hacia el Dios del Cielo.
 (Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 
Comentario: 
Estas palabras de María Santísima son muy serias, porque nos dicen que el Señor sólo tendrá compasión del convertido. Por eso María en todos sus mensajes invita a la humanidad entera a la conversión, porque llegará el momento en que ella ya no será posible.
Entonces no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. ¿Y qué tenemos que hacer hoy? Convertirnos. Y no digamos que ya estamos convertidos, porque la conversión no es sólo cosa de un momento en la vida, sino que es un proceso que debe ir creciendo y profundizándose cada vez más, para ser más santos, y estar así cada vez más lejos de la órbita del demonio, que por medio del pecado tiene poder sobre nosotros y sobre nuestras vidas.
El Reino de Dios está muy cerca, pero antes de que se manifieste, la humanidad deberá pasar por una gran prueba dolorosa que la preparará a recibir ese Reino.
Ahora bien, los que no se hayan preparado con una sincera conversión del corazón, no pasarán indemnes dicha prueba sino que perecerán en ella.
Estamos a tiempo todavía. Estamos en el atardecer de los tiempos, y la noche se acerca cada vez más. Ya Jesús nos ha dicho en su Evangelio que de noche no se puede trabajar ni andar, dándonos a entender con ello que en ese período oscuro del mundo no habrá manera de volver a Dios.
Es grave este mensaje, pero es mejor que lo sepamos, porque Dios no hace nada sin revelárselo antes a los profetas. Y ahora Él nos dice que debemos prepararnos y convertirnos si queremos salvarnos en el tiempo y en la eternidad. ¡Pobres de nosotros si dejamos caer esta invitación urgente en el vacío!

Hoy...


Hoy, Yo te he engendrado

Que también, en mí Señor,
se inaugure como en Ti,
un nuevo tiempo de misión y de trabajo.
Que la presencia de Dios y del Espíritu,
y de toda tu persona,
se haga presente en mí, de tal manera
que, viviendo con alegría mí ser cristiano,
sea semilla de aquella gran sementera que es tu Evangelio.

Que también, yo Señor,
renazca a una vida nueva.
Que no me sienta seguro de mí mismo.
Que no crea que, con ser bueno, ya es bastante.
Que me fíe de tu Palabra, y con tu Palabra,
me sienta querido por Dios y empujado
a proclamar su existencia en medio del mundo.

Tú, Señor, nos das una forma de entender la vida.
Tú, Señor, nos das el secreto de la felicidad.
Tú, Señor, con tu Bautismo,
cargas con todas nuestras flaquezas y miserias.

Dios, sobre tus hombros, pone el futuro de nuestra humanidad:
¡Redímela con tu testimonio y sacrificio!
¡Rescátala de las incertidumbres que la asolan!
¡Recupérala de aquellos falsos dioses ante los que se postra!

Tú, Jesús, que eres preferido, amado,
tocado por el Espíritu,
haz que, también nosotros,
sintamos el calor de la gloria del Padre,
que no es otra que la comunión
del Hijo con el Espíritu Santo.
Amén.

P. Javier Leoz