viernes, 27 de mayo de 2016

Matrimonio...

Formación católica

El matrimonio.
El matrimonio debe ser de uno con una y para toda la vida. No hay otra opción, puesto que Dios así lo dispuso y está en la misma naturaleza del hombre y del amor.
Hoy el demonio, autor de todo error y desviación, y lleno de odio contra Dios y la obra de Dios: el hombre, quiere hacernos creer que todo es igual, e incluso que las formas de uniones homosexuales son mejores que el matrimonio de un hombre con una mujer para toda la vida.
Estemos atentos porque detrás de todo esto está el demonio, que se burla de los hombres, considerándolos unos locos, que por un plato de lentejas cambian el Cielo por un placer rastrero.
Las uniones homosexuales atraen los castigos de Dios, como sucedió en Sodoma y Gomorra, y esto lo sabe muy bien Satanás, que hace de todo para promover esta desviación, porque él conoce a Dios y sabe que es Justo, además de Misericordioso, y que cuando se pasa la medida, Dios asesta el golpe. Así el diablo lleva a la humanidad entera por el camino del pecado, hasta que pase el límite, y entonces vendrá el castigo y serán muchos los arrojados al Infierno.
Debemos amar a todos los hombres, pero odiar con todas las fuerzas el pecado, causa de todo el mal que hay en el mundo.

jueves, 26 de mayo de 2016

Rayos de Fé...

Rayos de Fe

Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Este Dios Único, es un Solo Dios y Tres Personas Distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Este es el misterio más grande de nuestra fe, y nunca hubiéramos averiguado por cuenta propia este misterio si Dios no lo hubiese revelado, porque nuestra razón llega hasta saber que existe un solo Dios. Pero que son Tres Personas y un Sólo Dios, eso solamente porque Dios lo quiso decir a sus hijos, los hombres.
¿Y por qué Dios se quiso revelar? Porque el amigo quiere comunicar su intimidad al amigo, y Dios nos considera sus amigos, como ya Jesús lo ha dicho en el Evangelio: “Ya no os llamo servidores, os llamo amigos”.
¿Y cómo respondemos los hombres a esta predilección de Dios, a esta delicadeza y acto de amor? Muchas veces con indiferencia y falta de correspondencia. ¡Qué triste debe ser para Dios el encontrar corazones tan fríos y hostiles a su Amor! Pensemos cuando nosotros nos abrimos al amigo y encontramos solo frialdad, ¡qué desilusión! ¡Qué dolor!
Este misterio de la Santísima Trinidad es justamente eso, un misterio; imposible de entender para la mente humana, porque trasciende la razón y nuestra pobre cabecita no da para tanto.
Así cuentan de San Agustín que caminaba a la orilla del mar pensando y tratando de entender este misterio de cómo Dios puede ser Uno y Tres Personas distintas. Y encontró a un niño que había hecho un hoyito en tierra y acarreaba el agua del mar y la volcaba dentro del hoyito. Cuando San Agustín le preguntó al niño qué era lo que estaba haciendo, el niño respondió que quería traer toda el agua del mar y meterla en ese pocito. ¡Es imposible!, le dijo el santo. Y el niño le respondió: Pues es más posible que yo logre eso, que el que tú entiendas el misterio de la Santísima Trinidad, y desapareció porque ese niño era un ángel.
Este divino misterio lo proclamamos cada vez que nos hacemos la Señal de la Cruz, pues decimos “En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Es decir, empezamos la frase en singular (“En el Nombre”) y luego nombramos tres Personas (del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo), y así manifestamos creer en este misterio.
Tratemos de vivir una vida agradable a Dios, cumpliendo los Diez Mandamientos, para salvarnos e ir al Cielo a contemplar a este Dios que es la Belleza infinita.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Oración...

Poder de la oración.

No dejemos que nuestra vida espiritual se debilite, sino recemos todos los días, porque de la oración depende no sólo nuestra vida espiritual sino también nuestra vida material, y las vidas de quienes amamos.
Dios quiere ayudarnos, pero ha puesto una condición para hacerlo, y es que le pidamos ayuda por medio de la oración.
Si no rezamos, entonces pronto estaremos perdidos, en el tiempo y en la eternidad, pues si no recibimos lo que pedimos en la oración, al menos algo recibimos, y además obtenemos la paz del alma, que nos hace tanta falta para sobrellevar las pruebas y reveses de la vida.
La oración nunca vuelve a nosotros vacía, sino que si la hacemos con humildad, entonces el Señor vuelca sobre nosotros y sobre quienes amamos, un mar de consuelos y gracias, que son las que nos hacen falta.
Lo que sucede a veces es que nos alelamos por el gran sufrimiento o las desgracias, y dejamos la oración, siendo que es en los momentos más difíciles cuando no hay que dejar la oración.
Jesús nos mostró en el Huerto de los Olivos, que cuando mayor es la tentación y la angustia, tanto más hay que rezar.
Así que no nos desanimemos, porque Dios quiere que seamos constantes y premiará nuestra buena voluntad y perseverancia en la oración.
Todo se puede conseguir con la oración. En cambio sin oración no se obtiene nada.
Habrá veces en las que estemos muy dolidos o desanimados, y ni siquiera podremos articular palabras para rezar. Pues bien, en estos casos recemos con el corazón, con suspiros y mentalmente, y entonces el Señor escuchará nuestros ruegos.
Si dejamos la oración estamos perdidos, porque la vida tiene muchas pruebas, y es necesario que estemos bien apertrechados para superarlas, y eso lo logrará quien se apegue frecuentemente a la oración.

martes, 24 de mayo de 2016

Reflexión...

Reflexión mariana

Espada de dolor
Cuando María presentó a su Hijo en el Templo, el anciano Simeón le anunció el dolor que Ella debería soportar. María ya sabía por las Sagradas Escrituras que su Niño era el Salvador y debería sufrir, pero este anuncio profético del Señor a través de Simeón le vino a confirmar su misión de dolor. Es que ese Hijo suyo también era su Dios, y a Dios hay que amarlo con todo el ser y sobre todas las cosas. Entonces pensemos lo terrible que habrá sido para Ella verlo morir en una cruz a Aquél que era su propio Hijo y su Dios bendito. No, no podemos imaginarnos siquiera el dolor que pasó María por ayudar a su Hijo a salvarnos. No enloqueció de dolor porque Dios hizo un milagro y no lo permitió, como tampoco permitió que Ella muriera, pues tenía que consolar con su presencia a su Hijo agonizante. Amemos a María y consolemos su Corazón, pues para muchas almas tanto sufrimiento fue inútil.

lunes, 23 de mayo de 2016

Familia...

Diario vivir

La familia
Dios quiere la familia. No se puede destruir la familia, sin causar la destrucción de la sociedad. Porque Jesús mismo quiso nacer en una familia constituida por María, José y Jesús.
El demonio odia la familia y, en estos tiempos más que nunca quiere destruirla de todos los modos posibles. Muestra por los medios de comunicación social como la televisión y el cine, otros modelos que no son familias sino uniones de cualquier tipo. Hasta se quiere legalizar la unión homosexual con la adopción de niños.
Es que Satanás odia al hombre, y no solo quiere destruir a Cristo y a su Iglesia, sino que también odia al hombre, a la humanidad y a la naturaleza toda. Él quiere destruir todo.
Pocos son los que ven claro todo esto, pero ya vamos viendo las consecuencias de la destrucción de las familias, porque aumenta la delincuencia y la maldad de todo tipo.
Como siempre, en la raíz de todo desorden, está el pecado, en este caso el pecado de adulterio y de lujuria, porque Dios quiere que el hombre y la mujer se casen y formen una familia estable. Pero en los medios, especialmente la televisión, que está en poder del Maligno, se hace propaganda a toda clase de impureza y se incita a la gente a que sea infiel a su esposo o a su esposa, a que sean “vivos”, que sean “modernos”.
¿Pero la Palabra de Dios puede cambiar? ¿Si los tiempos cambian, puede cambiar lo que Dios ha decretado con su sabiduría infinita? ¡No! Porque lo que Dios manda no lo manda por capricho sino que es para nuestro propio bien. Y ya estamos viendo lo que sucede por no hacer lo que Dios pide: la sociedad se destruye.
Ya lo dice Jesús en el Evangelio: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.
Estamos a tiempo todavía. La Virgen en todos sus mensajes nos pide que nos convirtamos, que volvamos a cumplir los Mandamientos, que la humanidad vuelva a los caminos de Dios, porque de lo contrario nos vendrán grandes castigos.
Por lo menos nosotros, los que vemos estas verdades, no desaprovechemos este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, y volvamos a Dios, antes de que sea demasiado tarde.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 22 de mayo de 2016

Mensaje...

Mensaje eucarístico

Oveja perdida.
Fuimos la oveja perdida, que siguiendo al encantador nos hemos separado del rebaño. Pero Jesús, no nos ha dejado perdidos sino que ha venido a buscarnos por montes y collados, llamándonos con sus silbos amorosos y al encontrarnos nos ha cargado sobre sus hombres y nos ha traído de nuevo al redil. Ahora estamos frente a Jesús en el Santísimo Sacramento y nuestro corazón late con fuerza porque Él es el Buen Pastor que nos ha salvado y ahora quiere que estemos junto a Él y que jamás nos separemos de su lado. Por eso vayamos todos los días a estar con Él durante quince minutos, para agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros y besarle su mano divina en agradecimiento.
¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva María, su Madre Inmaculada!

sábado, 21 de mayo de 2016

Lectura...

Leer vidas de santos.

En este mundo cada vez más materialista y enemigo no sólo del cristiano, sino del hombre mismo; es necesario alimentar nuestra mente, corazón y alma, además de con la Palabra de Dios, también con la lectura de vidas de santos.
Efectivamente los santos eran personas como nosotros, que vivieron en su tiempo las mismas pruebas que ahora pasamos nosotros, y ellos nos enseñan a superarlas, no sólo mostrándonos cómo las superaron ellos en aquel tiempo, sino que nos hacen de intercesores poderosos ante la Omnipotencia de Dios, para ayudarnos a salir airosos de dichas pruebas.
Reenfervoricémonos con la fogosidad e impetuosidad de un San Ignacio de Loyola, o la ternura y sencillez de una Santa Teresita. Cada uno encontrará un santo acorde a su estado de vida y a la situación que le está tocando vivir.
Demos gracias a Dios que ha puesto a los santos, estas lumbreras en el camino de la vida, para que la humanidad no pierda el rumbo y, si los hombres quedan encandilados al mirar al Sol de Justicia, Jesucristo, puedan poner los ojos en los santos, seres de carne y hueso como nosotros, de los cuales algunos, muchos, fueron grandísimos pecadores.
Leer vidas de santos es tomar fuerzas para seguir más de cerca al Señor, imitando a estos héroes de la virtud, y haciendo “locuras” por el amor de Dios y de los hombres, trabajando incansablemente y con ardor en la salvación de las almas, y en la salvación del mundo entero.
Si no sabemos por dónde empezar, hagámoslo sencillo, comencemos por “La Historia de un Alma”, de Santa Teresita del Niño Jesús.
Elijamos algún santo que nos mueva a querer conocer su vida e imitarla en lo imitable, porque el mundo, con sus modas y máximas mundanas y satánicas, nos va haciendo olvidar de lo realmente importante para nosotros: salvar la propia alma, y nos va entibiando y alejando de las fuentes de calor, que son la Palabra de Dios, la Eucaristía, la Virgen, la oración, la buena lectura como las vidas de santos.
Estamos a tiempo todavía. Si no nos hemos apagado del todo en nuestra fe, entonces es tiempo de echar mano a los recursos que el Cielo nos provee, y empezar con esta sencilla práctica de gozar de la lectura de las vidas de nuestros santos favoritos. Busquemos buenos libros, buenos autores, que traten sobre los santos, y lancémonos a este mundo para hacernos amigos de los Amigos de Dios: los Santos.