domingo, 5 de marzo de 2017
Empezar...
Vuelve a empezar
Luchar contra el desánimo.
Cuando hemos fracasado y todo cae por tierra, es difícil comenzar de
nuevo, porque además de nuestra decepción, está el demonio que hace de
todo por desanimarnos, porque sabe muy bien que llevándonos al desánimo y
a la tristeza, hay sólo un paso al pecado y a la desesperación.
Entonces tenemos que hacer siempre un propósito y un pacto con nosotros
mismos: pensar ya desde ahora que si tuviéramos que perder todo lo que
hicimos en nuestra vida, no nos descorazonaremos, porque el único
fracaso que no tiene solución es estar ya condenados en el Infierno para
siempre.
Pero atención también con esto de creernos condenados al Infierno ya en
vida, porque el demonio gusta mucho de llevarnos a creer que Dios no nos
puede perdonar ciertos pecados y así nos lleva a la desesperación, y
nos ata de pies y manos, de modo que o terminamos en el suicidio o nos
entregamos a pecar cada vez más y a una mayor desesperación.
Sepamos, entonces, prepararnos ya desde ahora a que todo en nuestra vida
puede fracasar, aunque sean obras o relaciones que hayan llevado muchos
años el construirlas. Y estemos dispuestos a volver a empezar, con lo
poco o nada que nos quede, porque hemos venido al mundo desnudos, y
desnudos nos iremos de él.
viernes, 3 de marzo de 2017
Mensajes...
Mensaje espiritual
La importancia de la oración.
Dice Santa Faustina Kowalska que: “A través de la oración el alma se
arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se
encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella,
porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma
que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene
que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería
nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados,
para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar,
porque toda gracia fluye por medio de la oración.” (Diario #146).
También nos dice San Alfonso María de Ligorio que “el que reza se salva y el que no reza se condena”.
La Virgen en todas sus apariciones y mensajes nos pide que recemos
frecuentemente, especialmente el Santo Rosario que es su oración
predilecta y la más eficaz para vencer cualquier dificultad, como lo ha
dicho también Sor Lucía, vidente de las apariciones de Fátima, con estas
palabras: "… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a
mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo
Rosario y el Inmaculado Corazón de María… La Santísima Virgen, en estos
últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al
rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más
difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se
refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de
nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los
pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea,
que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el
Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro
Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio
hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá
multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos
el Santo Rosario. Si nos dieran un programa más difícil de salvación,
muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron
realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil:
rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos
Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos,
procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo
que Dios quiere de cada uno de nosotros. El Rosario es el arma de
combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".
Después de estas palabras tan autorizadas no podemos no rezar, pues estaríamos poniendo en peligro nuestra salvación eterna.
jueves, 2 de marzo de 2017
Rechazo...
Partículas de Evangelio
Rechazo.
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. (Mt 2,3).
Comentario:
¡Qué misterio! Dios había preparado al pueblo de Israel a través de los
Profetas para que recibiera al Mesías; le había dado también profecías
en que se decía en qué tiempo debía nacer ese Mesías. Y cuando se cumple
el tiempo y nace el Salvador, a pesar de todos los avisos, el pueblo y
el rey Herodes están impreparados. Ojalá no nos suceda a nosotros algo
parecido con respecto a la Segunda Venida del Señor en Gloria y
Majestad, tan anunciada por la Santísima Virgen en sus apariciones. Por
eso estemos despiertos, orando y en gracia de Dios, que eso significa
estar despiertos, para abrirle al Señor apenas llegue, ya sea en su
Segunda Venida o en el momento de nuestra muerte.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.
miércoles, 1 de marzo de 2017
martes, 28 de febrero de 2017
Catecismo...
CATECISMO PARA NIÑOS
Hablemos de Dios a los niños.
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios”, respondió el Señor al demonio en el desierto, afirmando con
ello que el hombre no es solo cuerpo, sino que también tiene un alma y
una inteligencia que debe alimentar con la gracia y con la Verdad.
Entonces es bueno que tratemos de que a nuestros hijos no les falte nada
de lo material. Pero muchos padres se quedan solo en esto y no se
ocupan y preocupan por el alma de sus criaturas, cumpliendo así muy
deficientemente su función de guías hacia el Cielo, hacia la santidad.
Los niños tienen hambre de verdad, y lo comprobamos especialmente cuando
llega la edad de los porqués. Tenemos que aprovechar este tiempo para
explicarles una y mil veces la bondad de Dios, el amor que les tiene y
todas las cosas que conocemos y que recordamos del catecismo.
Es bueno que los padres se formen mejor para poder guiar a sus hijos en
el camino de la fe. Pero no hace falta ser eruditos en catecismo, sino
más bien en amar mucho a Dios, frecuentar los sacramentos y hacer
visitas a Jesús en el Sagrario, ya que así tendremos un conocimiento más
experimental de Dios, que es lo que hace más falta que el conocimiento
teórico.
Hay que poner mucho amor al transmitir la verdad a nuestros hijos, y esto no nos costará porque verdaderamente los amamos.
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