domingo, 8 de octubre de 2017
sábado, 7 de octubre de 2017
Mensajes...
8 DE SEPTIEMBRE DE 1920
“Nada temas... No me abandones. ¡Son
tantas las almas que huyen de Mí! Déjame, al menos, morar en la tuya y
complacerme en ella”.
Comentario:
El hombre, después del pecado original, tiene miedo de Dios y, como Adán
y Eva, se esconden de su presencia. Pero no debemos proceder así,
porque el enfermo, si encubre sus llagas o su enfermedad al médico, es
seguro que empeorará o morirá; por eso si hemos pecado es necesario que
vayamos corriendo al Médico celestial. No debemos tener miedo de Jesús,
porque Él es el mejor de los Médicos y sabe hacer su tarea de una manera
excelente, aunque a veces opera sin miramientos, pues sabe que de esa
operación vendrá la salud para el alma. No tengamos miedo de Dios y,
pase lo que pase, confiemos en Él y entreguémosle nuestro corazón y
nuestra vida.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
viernes, 6 de octubre de 2017
Salmos...
Salmo 79(78),1-2.3-5.8.9.
Oh Dios, los paganos invadieron tu herencia,
profanaron tu santo Templo,
hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;
dieron los cadáveres de tus servidores
como pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.
Derramaron su sangre como agua
alrededor de Jerusalén,
y nadie les daba sepultura.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?
¿Arderán tus celos como un fuego?
No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.
profanaron tu santo Templo,
hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;
dieron los cadáveres de tus servidores
como pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.
Derramaron su sangre como agua
alrededor de Jerusalén,
y nadie les daba sepultura.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?
¿Arderán tus celos como un fuego?
No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.
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