viernes, 25 de julio de 2014
Vivir católico...
Vivir católico
Después de una enfermedad.
A veces, apurados y trajinando en estos tiempos modernos, nos olvidamos de las cosas realmente importantes y vamos corriendo tras las ilusiones como el niño tras la mariposa multicolor. Y no nos damos cuenta que detrás de estos señuelos, está el demonio, que hace todo lo posible para apartarnos del camino del bien. Pero no lo hace de golpe, sino que paulatinamente nos va como distrayendo, hasta que después se nos hace muy difícil volver al camino del bien.
Por eso es que a veces Dios permite en nosotros algún sufrimiento o enfermedad, y mediante este dolor, nos hace entrar en nosotros mismos, nos hace recapacitar y añorar el tiempo en que estábamos bien. Lamentamos esta situación y, con la ayuda de Dios, prometemos que si mejoramos, si salimos de dicho estado, haremos las cosas bien y aprovecharemos mejor el tiempo.
¡Qué misericordioso es Dios que con estos sacudones nos endereza y nos abre los ojos para que veamos la realidad!
Así que si hemos estado enfermos y por gracia de Dios nos estamos recuperando, no desperdiciemos el tiempo que nos queda por delante, porque no sabemos cuánto será, y hay que aprovecharlo para hacer el bien y ser cada vez mejores y más buenos.
Algún día llegará también la última enfermedad, de la cual no surgiremos. Ya que el Señor ha dispuesto que esta enfermedad actual, y de la que nos estamos recuperando, no sea la última, hagamos el propósito firme de emplear muy bien el tiempo en adelante. Si hacemos así, seremos las personas más felices y agradecidas de la tierra, porque estaremos agradecidos con Dios, que nos da una nueva oportunidad, y con la vida, que nos regala un tiempo más para compartir con quienes amamos.
Santoral...
25
de Julio
Santiago
el mayor
ApóstoI
Año 44
ApóstoI
Año 44
El
nombre Santiago, proviene de
dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob.
Los españoles en
sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto
repetir
estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.
Fue
uno de los 12 apóstoles del Señor.
Era
hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para
distinguirlo del
otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con
sus padres Zebedeo
y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de
Galilea, donde tenían
una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su
situación económica
era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias
semanas, como
lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en
el Jordán
escuchando a Juan Bautista.
Santiago
formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con
su hermano
Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca
milagrosa, al oír que
Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres",
dejó sus
redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con
Jesucristo a
colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes
milagros de Cristo, y
con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en
la
Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de
Getsemaní. ¿Por qué
lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan
Crisóstomo) era el
más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del
Redentor, o porque
iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su
fe en
Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo
de sus
preferidos.
Cuenta
el santo Evangelio que una vez al pasar por un pueblo de
Samaria, la gente no
quiso proporcionarles ningún alimento y que Santiago y Juan le
pidieron a Jesús
que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados.
Cristo tuvo
que regañarlos por ese espíritu vengativo, y les recordó que El
no había venido
a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de
personas.
Santiago no era santo cuando se hizo discípulo del Señor. La
santidad le irá
llegando poquito a poco.
Otro
día Santiago y Juan comisionaron a Salomé, su madre, para que
fuera a pedirle a
Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los
primeros
puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo:
"¿Serán
capaces de beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?" Ellos
le
dijeron: "Sí somos capaces". Cristo añadió: "El cáliz de
amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no
me corresponde a
Mí el concederlo, sino que esos puestos son para aquellos para
quienes los
tiene reservado mi Padre Celestial". Los otros apóstoles se
disgustaron
por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo, pero
Jesús les dijo
a todos: "El que quiera ser el primero, que se haga el servidor
de todos,
a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido
sino a
servir". Seguramente que con esta lección de Jesús, habrá
aprendido
Santiago a ser más humilde.
Después
de la Ascención de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como
una de las
principales figuras entre el gurpo de los Apóstoles. Por eso
cuando el rey
Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo,
lo primero que
hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a
Pedro. Así el
hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles
que derramó su
sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado.
Antiguas
tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago alcanzó a ir hasta
España a
evangelizar. Y desde el siglo IX se cree que su cuerpo se
encuentra en la
catedral de Compostela (norte de España) y a ese santuario han
ido miles y
miles de peregrinos por siglos y siglos y han conseguido
maravillosos favores
del cielo. El historiador Pérez de Urbel dice que lo que hay en
Santiago de
Compostela son unas reliquias, o sea restos del Apóstol, que
fueron llevados
allí desde Palestina.
Es
Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han
invocado en momentos
de grandes peligros y han sentido su poderosa protección.
También nosotros si
pedimos su intercesión conseguiremos sus favores.
Apóstol
Santiago: pídele a Jesús que seamos muchos, muchos, los que
como tú, nos
dediquemos con toda valentía y generosidad a propagar por el
mundo la religión
de Cristo.jueves, 24 de julio de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
Perseverar...
Perseverar es la contraseña
No nos descuidemos.
A veces el Señor nos regala días soleados
en que estamos consolados por Él y nos parece todo fácil. Suele ser en esos días
y momentos en que hacemos promesas y votos, creyendo que siempre estaremos así.
Luego vienen los días grises y nublados, en que estamos abatidos y
desconsolados, y entonces se nos hace difícil cumplir con lo que hemos
prometido, y perseverar en el bien.
Entonces estemos atentos y no nos
envalentonemos tanto cuando estamos bien, ni nos acobardemos demás cuando
estemos mal. En todo el justo medio es la virtud, y así, sepámoslo para otras
ocasiones, cuando estemos consolados y felices, seamos prudentes en lo que
hacemos, prometemos y decimos, sopesando que el día de mañana, e incluso el
momento siguiente, puede ser de oscuridad y descorazonamiento.
Esto lo dice el Señor con un ejemplo en su
Evangelio, cuando la persona no se sienta a calcular si podrá terminar la
construcción que piensa comenzar a edificar. O también de aquél rey que debe
pensar primero si podrá hacer frente a quien viene en su contra con mayor número
de fuerzas.
También nosotros, seamos prudentes, para
pensar antes de actuar y de elegir, porque ello será en beneficio de nuestra
posterior perseverancia, sopesando todas las contrariedades que podrán
sobrevenir en el camino.
No tengamos miedo porque la ayuda de Dios
nunca nos faltará. Pero es imprudencia no medir nuestra fuerzas y lanzarnos a la
aventura sin haber preparado bien un plan.
martes, 22 de julio de 2014
Santoral...
SANTA MARÍA MAGDALENA
22 de Julio
Ella era una de las mujeres que “habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades” por Jesús y que, con los doce apóstoles, acompañaban a Cristo en su predicación. San Lucas nos dice que Jesucristo expulsó de María Magdalena “siete demonios” (Lucas 8, 1-2).
María Magdalena fue una de las que acompañó a Jesús camino al Calvario y, luego, permaneció junto a Santa María, la Madre de Jesús, cerca de la Cruz (Juan 19, 25). Ella, con otras mujeres, preparó perfumes y ungüentos para ir al sepulcro después del sábado, descubriendo que alguien había quitado la piedra del sepulcro del Señor (Marcos 16, 1-4; Lucas 24, 1-2).
Fue la primera persona a la que se le aparece Jesús Resucitado (Marcos 16, 9). El Evangelio según San Juan nos narra:
“Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.” (Juan 20, 11-18).
Impresiona María Magdalena, valerosa y delicada, ardiente e intrépida. Emociona su actitud en el Calvario; su preocupación en la sepultura; el trajín en las primeras horas del domingo; la queja al “encargado del huerto”... y la maravilla del encuentro y de la misión que le encomienda el Señor.
Así, el Hijo de Dios le confió a ella, antes que a nadie, la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual de la Resurrección, convirtiéndose en evangelizadora de los evangelizadores y de los apóstoles. Recordemos, pues, a María Magdalena como testigo privilegiado de la Resurrección, la primera en anunciar a Cristo resucitado, y fiel e intrépida seguidora de su Maestro.
No se tienen datos ciertos sobre su vida después de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés; algunos investigadores dicen que se fue a vivir a Éfeso con la Virgen María y con San Juan, donde murió. Otros dicen que se fue a vivir con Lázaro y Marta, y que fue expulsada con ellos hasta Francia, por la primera persecución judía de los cristianos, donde vivió, durante treinta años, una vida piadosa y penitente en una cueva cerca de Saint Baume, donde finalmente concluyó su carrera en este mundo.
ORACIÓN
“María Magdalena, te pido me ayudes a reconocer a Cristo en mi vida evitando las ocasiones de pecado. Ayúdame a lograr una verdadera conversión de corazón para que pueda demostrar con obras, mi amor a Dios. Amén.”
lunes, 21 de julio de 2014
Enseñanzas...
Enseñanzas del Evangelio
Tiempo difícil.
Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y serán odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. (Mt 10, 21-22).
Enseñanza:
Este tiempo difícil, muy difícil de que habla aquí el Señor, no ha llegado todavía; al menos no ha llegado en plenitud, pero llegará, como toda palabra de Jesús que se cumple al pie de la letra.
Y para ese tiempo debemos estar preparados ya desde ahora, no dejándonos absorber por una acción desordenada, de modo que descuidemos la oración constante, ya que es la oración lo que nos permitirá mantenernos en pie, fieles al Señor, esperando su segunda venida y perseverando en el bien.
Ya se va perfilando en el mundo que cada vez es más odiado el Nombre del Señor, pues se quieren quitar las cruces de los lugares públicos, y en las constituciones de los países se quiere incluso eliminar hasta el nombre de Dios.
Esto se irá haciendo cada vez más evidente y habrá que tomar partido: con Cristo o contra Cristo. Y entonces se desatará la persecución en toda su crueldad, y bajo la opresión del Anticristo, los cristianos deberemos pasar esta tremenda prueba, como no la hubo desde que existen naciones, y que no la volverá a haber.
No tengamos miedo, pero aprovechemos el tiempo de vida que tenemos para prepararnos a estos acontecimientos que, antes o después, llegarán; y que a juzgar por muchas revelaciones y profecías, son tiempos que no están para nada lejanos.
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