sábado, 26 de julio de 2014

Fito Paez - 11 y 6

Oración...

ORACIÓN PIDIENDO LOS DONES DE DIOS 

Madre de misericordia, eres tan piadosa,
tienes tan gran deseo
de hacernos bien a los necesitados,
y dejarnos contentos cuando te suplicamos,
que yo, el más infeliz de todos
recurro a tu piedad
para que me otorgues lo que te pido. 

Busquen otros cuanto quieran,
salud del cuerpo, riquezas
y otros bienes de la tierra;
Señora, yo vengo a pedirte
lo que deseas ver en mí: 

Tú que fuiste tan humilde,
dame humildad y saber aceptar los desprecios. 

Tú, tan sufrida en los trabajos,
hazme paciente en las adversidades. 

Tú, tan llena de amor de Dios,
obtenme el amor puro y santo. 

Tú, todo caridad para el prójimo,
consígueme caridad para con todos,
y también para los que me son adversos. 

Tú, del todo unida al divino querer,
dame total conformidad con lo que Dios dispone. 

Tú, la más santa entre las criaturas,
hazme santo, María. 

Nunca te falta el amor,
y todo me lo puedes y quieres obtener.
Sólo me puede impedir
que yo reciba tu gracia,
o mi olvido de suplicarte,
o mi poca confianza en tu intercesión.
Pero el recurrir a ti,
y el hacerlo con total confianza,
tú misma me lo tienes que otorgar. 

Estas dos gracias supremas,
son las que ahora quiero y te pido,
las que espero, con certeza, alcanzar por ti,
María, Madre y esperanza mía,
mi amor, mi vida, mi refugio,
mi ayudadora y consoladora. Amén.

 (“Las Glorias de María” – San Alfonso María de Ligorio)

viernes, 25 de julio de 2014

Playing for Change Argentina #canciónquedejahuella. HD

Vivir católico...

Vivir católico

Después de una enfermedad. 
A veces, apurados y trajinando en estos tiempos modernos, nos olvidamos de las cosas realmente importantes y vamos corriendo tras las ilusiones como el niño tras la mariposa multicolor. Y no nos damos cuenta que detrás de estos señuelos, está el demonio, que hace todo lo posible para apartarnos del camino del bien. Pero no lo hace de golpe, sino que paulatinamente nos va como distrayendo, hasta que después se nos hace muy difícil volver al camino del bien.
Por eso es que a veces Dios permite en nosotros algún sufrimiento o enfermedad, y mediante este dolor, nos hace entrar en nosotros mismos, nos hace recapacitar y añorar el tiempo en que estábamos bien. Lamentamos esta situación y, con la ayuda de Dios, prometemos que si mejoramos, si salimos de dicho estado, haremos las cosas bien y aprovecharemos mejor el tiempo.
¡Qué misericordioso es Dios que con estos sacudones nos endereza y nos abre los ojos para que veamos la realidad!
Así que si hemos estado enfermos y por gracia de Dios nos estamos recuperando, no desperdiciemos el tiempo que nos queda por delante, porque no sabemos cuánto será, y hay que aprovecharlo para hacer el bien y ser cada vez mejores y más buenos.
Algún día llegará también la última enfermedad, de la cual no surgiremos. Ya que el Señor ha dispuesto que esta enfermedad actual, y de la que nos estamos recuperando, no sea la última, hagamos el propósito firme de emplear muy bien el tiempo en adelante. Si hacemos así, seremos las personas más felices y agradecidas de la tierra, porque estaremos agradecidos con Dios, que nos da una nueva oportunidad, y con la vida, que nos regala un tiempo más para compartir con quienes amamos.

Santoral...

Santoral              

25 de Julio
Santiago el mayor
ApóstoI
Año 44
El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.
Fue uno de los 12 apóstoles del Señor.
Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.
Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.
Cuenta el santo Evangelio que una vez al pasar por un pueblo de Samaria, la gente no quiso proporcionarles ningún alimento y que Santiago y Juan le pidieron a Jesús que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados. Cristo tuvo que regañarlos por ese espíritu vengativo, y les recordó que El no había venido a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de personas. Santiago no era santo cuando se hizo discípulo del Señor. La santidad le irá llegando poquito a poco.
Otro día Santiago y Juan comisionaron a Salomé, su madre, para que fuera a pedirle a Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los primeros puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo: "¿Serán capaces de beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?" Ellos le dijeron: "Sí somos capaces". Cristo añadió: "El cáliz de amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no me corresponde a Mí el concederlo, sino que esos puestos son para aquellos para quienes los tiene reservado mi Padre Celestial". Los otros apóstoles se disgustaron por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo, pero Jesús les dijo a todos: "El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos, a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir". Seguramente que con esta lección de Jesús, habrá aprendido Santiago a ser más humilde.
Después de la Ascención de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como una de las principales figuras entre el gurpo de los Apóstoles. Por eso cuando el rey Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a Pedro. Así el hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado.
Antiguas tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago alcanzó a ir hasta España a evangelizar. Y desde el siglo IX se cree que su cuerpo se encuentra en la catedral de Compostela (norte de España) y a ese santuario han ido miles y miles de peregrinos por siglos y siglos y han conseguido maravillosos favores del cielo. El historiador Pérez de Urbel dice que lo que hay en Santiago de Compostela son unas reliquias, o sea restos del Apóstol, que fueron llevados allí desde Palestina.
Es Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han invocado en momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección. También nosotros si pedimos su intercesión conseguiremos sus favores.
Apóstol Santiago: pídele a Jesús que seamos muchos, muchos, los que como tú, nos dediquemos con toda valentía y generosidad a propagar por el mundo la religión de Cristo.

miércoles, 23 de julio de 2014

Perseverar...

Perseverar es la contraseña

No nos descuidemos. 
A veces el Señor nos regala días soleados en que estamos consolados por Él y nos parece todo fácil. Suele ser en esos días y momentos en que hacemos promesas y votos, creyendo que siempre estaremos así. Luego vienen los días grises y nublados, en que estamos abatidos y desconsolados, y entonces se nos hace difícil cumplir con lo que hemos prometido, y perseverar en el bien.
Entonces estemos atentos y no nos envalentonemos tanto cuando estamos bien, ni nos acobardemos demás cuando estemos mal. En todo el justo medio es la virtud, y así, sepámoslo para otras ocasiones, cuando estemos consolados y felices, seamos prudentes en lo que hacemos, prometemos y decimos, sopesando que el día de mañana, e incluso el momento siguiente, puede ser de oscuridad y descorazonamiento.
Esto lo dice el Señor con un ejemplo en su Evangelio, cuando la persona no se sienta a calcular si podrá terminar la construcción que piensa comenzar a edificar. O también de aquél rey que debe pensar primero si podrá hacer frente a quien viene en su contra con mayor número de fuerzas.
También nosotros, seamos prudentes, para pensar antes de actuar y de elegir, porque ello será en beneficio de nuestra posterior perseverancia, sopesando todas las contrariedades que podrán sobrevenir en el camino.
No tengamos miedo porque la ayuda de Dios nunca nos faltará. Pero es imprudencia no medir nuestra fuerzas y lanzarnos a la aventura sin haber preparado bien un plan.