martes, 4 de noviembre de 2014

Mensaje...

NO MATARÁS 

Mi Ley es sobrenatural y eterna. Vosotros la llamáis ley natural porque es conforme a todas las exigencias de vuestra naturaleza humana, a fin de que podáis conseguir aquel feliz equilibrio del que sentís necesidad.
Quien infringe esta ley, sea o no cristiano, perjudica la semilla de donde brota el justo equilibrio sin el que no puede haber en el hombre serenidad y paz, por tanto felicidad; y va a romper el orden establecido por Dios con consecuencias incalculables.
Esto es evidente: pero la maldad humana, amasijo de soberbia, de rebelión y de división, infringe voluntariamente la ley y destruye este germen divino llevando al hombre fuera del sendero del bien, haciéndolo perderse en un laberinto a menudo sin camino de salida.
He aquí, hijo mío, que con satánica insistencia, contra todo elemental derecho a la vida, contra todo derecho de la naturaleza, se quiere una inicua ley humana que legalice lo que Dios ha condenado desde siempre: el homicidio.
Esta ley: "No matarás", redactada y sancionada por el Padre, constituye una columna que sustenta el derecho natural. Quien la infringe no solo se pone en una actitud soberbia de desafío a Dios Creador, sino que violenta la misma naturaleza, realizando un crimen que grita venganza a los ojos del Cielo y de la tierra. 

Matanza salvaje  

Tú me has entendido, hijo: quiero hablarte del aborto, abominable parto de mentes congeladas por Satanás en el odio contra Dios y contra el hombre.
A los propugnadores de esta ley, cuya crueldad no es inferior a aquella de Herodes, no les importa la inhumana matanza de millones de criaturas inocentes e indefensas, no les importa romper la armonía de la Creación. Una cosa les importa: dar desahogo al odio inextinguible contra Dios y contra los depositarios de la ley de Dios.
Es impresionante que los inventores de esta conjura, hecha contra Dios (porque éste es el móvil principal de quienes luchan por la legalización del aborto), hayan encontrado tantos aliados. Se han convertido en una multitud separada de Dios y encaminada por la vía del crimen.
En medio de estos, tú ves no sin espanto a algunos de mis sacerdotes, incluso algún pastor que, disimulado, se hace pequeño para no ser descubierto. En vano, porque un día, aquel día grande de amargo llanto, Yo los acusaré frente a toda la humanidad por haberse prestado a la realización de un inicuo plan del Infierno. 

Culpa gravísima 

El aborto procurado es culpa gravísima, cuyo origen es de Satanás, porque es transgresión de la ley de mi Padre, que es ley de amor tendiente a conservar, defender y proteger el don impagable de la vida.
¿Qué hombre tiene el derecho de suprimir la vida de otro hombre?
¿Qué Estado puede arrogarse el derecho de romper el equilibrio de la naturaleza humana?
¿Qué Estado puede exaltar el derecho de abrogar una Ley divina? El pretender hacerlo es un crimen de tal gravedad que Dios no puede dejar impune.
El aborto es abominación y perversión fruto de una sociedad corrompida y anticristiana.
¡Ay de aquellos sobre cuya conciencia pesará tan tremenda responsabilidad!
No solo Yo seré inexorable Juez, sino que serán los seres humanos, víctimas del aborto los que se dirigirán directamente a mi Padre, Dador de la vida para pedir justicia sobre sus verdugos materiales y morales.
Hijo, la legalización del aborto es un producto de la barbarie materialista; pero cuántos otros hay: la violencia, los crímenes, la droga, la pornografía, la corrupción organizada, secretamente querida y financiada, aunque públicamente deplorada.
Si te hiciera ver el verdadero rostro de esta sociedad incrédula, te repito que de ello te morirías.
Esta humanidad ha rechazado la salvación ofrecida por mi misericordia; la salvaré con mi justicia.
Hijo, reza, reza; ¡no te canses!
Hoy no ves sino lo que ha podido la perversidad del Maligno; mañana verás cuánto ha podido la oración y el sufrimiento de los buenos.
Te bendigo, hijo mío; ámame.

(“Confidencias de Jesús a un Sacerdote” – 20/FEB/1976 - Padre Ottavio Michelini)

miércoles, 29 de octubre de 2014

CARPENTERS - Yesterday once more (Subtítulos español)

Mensaje...

Engaños de Satanás

7 de octubre de 1986
Fiesta de Nuestra Señora del Rosario
  
El Rosario os lleva a la Paz
“Soy la Reina del Santo Rosario.
Soy vuestra Capitana, que os guía en la terrible batalla contra Satanás y todos los Espíritus del Mal.
Si os dejáis conducir por Mí, con docilidad, sentiréis siempre junto a vosotros la ayuda preciosa que os dan los Ángeles del Señor, los Bienaventurados y los Santos del Paraíso y todas las almas que aún se purifican en el Purgatorio.
Yo soy, de hecho, la Capitana de un solo y único ejército.
Hoy, al recordar la fecha de una gran victoria mía, quiero invitaros a combatir, con valor y confianza, sin dejaros intimidar por los engaños y peligrosa táctica empleada por mi Adversario para desalentaros.
Por esto os quiero revelar tres insidias de la estrategia particular, utilizada por mi Adversario en esta gran lucha.
–La primera es difundir la certeza de haber logrado ya conquistar todo el mundo, de haber instaurado en él su reino y de ejercer en él pleno dominio.
Su gran conquista es la humanidad actual, que se ha rebelado contra Dios y repite su soberbio grito: ¡No serviré al Señor!
Medio muy peligroso, usado en estos tiempos por Satanás, es dar la impresión de que ya no hay nada que hacer, de que hoy no se puede cambiar nada, de que es inútil ahora cualquier esfuerzo por conducir de nuevo a la humanidad por la senda del retorno a Dios y al bien.
Pero vuestra Madre Celestial os asegura que también esta misma humanidad forma parte preciosa del pueblo de Dios, conquistado por Jesús al precio de Su Sangre, derramada hasta la última gota para su salvación.
Dios, sobre todo hoy, es el único vencedor y ama a toda esta pobre humanidad enferma, que le ha sido arrebatada, y prepara el momento en que, con el milagro más grande de Su amor misericordioso la conducirá por el camino del retorno a Él, para que pueda finalmente conocer una nueva era de paz, amor, de santidad y de alegría.
Por esto Yo os invito a usar siempre el arma poderosa de la confianza, del filial abandono, de una caridad grande y sin límites, de una plena disponibilidad a todas las necesidades espirituales y materiales del prójimo, de una maternal e ilimitada misericordia.
–La segunda es la de haber logrado poner a la Iglesia en estado de grave dificultad, sacudiéndola desde sus fundamentos con el viento de la contestación, de la división, de la infidelidad y de la apostasía. Muchos se desaniman al ver qué numerosos son hoy los Pastores que se dejan engañar por su acción astuta y peligrosa.
El medio que debéis usar para contrarrestar esta insidia diabólica es vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado, porque la Iglesia, aunque hoy aparezca lacerada, oscurecida y derrotada, ha sido confiada por Jesús a la custodia amorosa de vuestra Madre Celestial.
Yo quiero ayudarla, consolarla y curarla a través de vosotros, hijos consagrados a mi Corazón y dóciles instrumentos de mi materno Querer. Por medio de vosotros derramo bálsamo en sus dolorosas heridas, la conforto en sus horas de desolada pasión, preparo el momento de su mayor renovación.
Lo hago en estos tiempos, de manera particularísima, por medio de mi Papa Juan Pablo II, que lleva a todas partes la señal de mi presencia materna.
Él os da la señal para el combate; Él os guía en la lucha; Él os enseña el valor y la confianza; Él os anuncia ya mi segura victoria.
Seguidle por el camino que os traza, si queréis preparar Conmigo un nuevo y radiante Pentecostés para toda la Iglesia.
–La tercera es la de lograr difundir en todas partes, a través de todos los medios de comunicación social, sus obras malévolas de destrucción y de muerte. Así las divisiones se multiplican, la impureza es exaltada, la corrupción se extiende, la violencia se difunde cada vez más, el odio crece y las guerras se extienden amenazadoras.
Para combatir y vencer todos estos males, que intentan sumergir a la humanidad entera, vosotros debéis recurrir al arma poderosa de la oración.
De hecho la nueva era sólo podrá llegar a vosotros como don del Espíritu del Señor, no como fruto de obra humana.
Por tanto, es necesario implorar este don con la oración continua, incesante y confiada.
Orad Conmigo. Toda la Iglesia debe entrar en el Cenáculo de mi Corazón Inmaculado para invocar, con la Madre Celestial, una particularísima efusión del Espíritu Santo, que la conducirá a vivir la experiencia de un segundo y radiante Pentecostés.
Orad sobre todo con la oración del Santo Rosario
El Rosario sea para todos el arma poderosa que debe usarse en estos tiempos.
El Rosario os lleva a la paz.
Con esta plegaria vosotros podéis obtener del Señor la gran gracia del cambio de los corazones, de la conversión de las almas, del retorno de toda la humanidad a Dios por la vía del arrepentimiento, del amor, de la gracia divina y de la santidad.
Entonces no digáis nunca: “Pero si siempre y en todas partes todo sigue como antes. ¡Nunca cambia nada!” No es verdad, hijos míos predilectos.
Todos los días, en el silencio y en lo oculto, la Madre Celestial libra su batalla contra el Adversario y obra, por medio de señales y de manifestaciones tan extraordinarias, para cambiar el corazón del mundo.”

(Mensaje al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)

martes, 28 de octubre de 2014

Evangelio de hoy...

martes 28/OCT/14

Evangelio del día 

Lc 6, 12-19. 
Santos Simón y Judas, apóstoles. 
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaba allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. 
Reflexión: 
Hoy es la fiesta de Simón y Judas, Apóstoles del Señor. Y es un buen día para recordar que nosotros también somos apóstoles, cada cual a su medida. Nadie, por más miserable que sea, se puede considerar como inútil, sino que cada uno de nosotros tenemos una misión en este mundo. Dios nos ha creado por amor y nos eligió desde toda eternidad para que, compartiendo sus sufrimientos, merezcamos el Cielo. Y todos somos apóstoles de Jesús, aunque tal vez no tengamos nunca que predicar, siempre tendremos la obligación de dar buen ejemplo en nuestro vivir cotidiano y ya con eso hacemos un gran apostolado. Porque muchas veces es fácil hablar de Jesús y de las cosas de Dios, pero luego nuestro obrar deja mucho que desear.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de ser apóstoles en nuestros ambientes de trabajo, estudio, negocios, es decir, en la vida de todos los días, e invocar la poderosa ayuda de estos dos Apóstoles para emprender grandes obras por el Señor y su Reino.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

Mannequin Nothing's Gonna Stop Us Now

lunes, 27 de octubre de 2014

Prédica...

Cartas de San Pablo.

Fidelidad. 
Pues bien, tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos; esto es lo que han creído. (1 Co 15, 11). 
Comentario: 
Cuando un apóstol predica el Evangelio debe tener en cuenta que tiene la obligación de transmitir la doctrina sin impurezas ni puntos de vista propios, sino en la ortodoxia de la Verdad. Así Pablo dice que él ha predicado la verdad y los hombres la han creído.
¡Qué diferente de muchos sacerdotes y sabios teólogos de estos tiempos, que predican lo que se les da la gana! No es la Verdad lo que predican, sino la herejía. Son propiamente demonios que hacen las veces de traidores de Cristo y de la Iglesia.
Tengamos cuidado porque la Palabra de Dios es un arma de doble filo, porque según sea cómo la empleemos y, sobre todo, según sea cómo la entendamos y prediquemos, nos puede llevar al Cielo o a lo más hondo del infierno.
Ya Jesús dice en el Evangelio que no hay que arrojar las cosas santas ni a los perros ni a los cerdos, y muchos en estos tiempos hacen mercancía de la palabra de Dios y la tergiversan según sus mentes enceguecidas por la soberbia.
Que no nos suceda esto a nosotros, que tratamos de ser fieles a Dios y a la Verdad.

¡San Pablo, ruega por nosotros!

sábado, 25 de octubre de 2014

Oración...

Mensaje sobre la oración 

Si hubiera rezado. 
Verdad es que por nuestra naturaleza somos muy débiles para resistir los asaltos de nuestros enemigos, pero también es cierto que Dios es fiel, como dice el Apóstol y que por tanto jamás permite que seamos tentados sobre nuestras fuerzas. Oigamos las palabras de San Pablo: Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que de la misma tentación os hará sacar provecho para que podáis manteneros. Comentan do este pasaje, Primacio dice. Antes bien os dará la ayuda de la gracia para que podáis resistir la violencia de la tentación.
Débiles somos, pero Dios es fuerte, y, cuando le invocamos, nos comunica su misma fortaleza y entonces podemos decir con el Apóstol: Todo lo puedo con la ayuda de aquél que es mi fortaleza. Por lo que el que sucumbe, porque no ha rezado, no tiene excusa, dice San Juan Crisóstomo, pues si hubiera rezado hubiera sido vencedor de todos sus enemigos.
“El gran medio de la oración” - San Alfonso María de Ligorio.  
Comentario: 
Si Eva hubiera rezado al verse envuelta en la tentación, si hubiera acudido a Dios, entonces las cosas serían de otra manera. Pero ella quiso dialogar con el Tentador, y no acudió a Dios. Y eso es lo que nos pasa también a nosotros, quizás muy frecuentemente, que no acudimos a Dios para que nos ayude a vencer las tentaciones. Y es lógico, entonces, que caigamos miserablemente.
En este mundo no podemos salvarnos sin rezar. Y muchos, incluidos cristianos y consagrados, creen que pueden vivir sin rezar. Pero quien no reza, pronto será cadáver en el alma, si es que ya no lo es, porque la gracia de Dios en un alma, debe ser alimentada y cuidada por Dios, y Dios no suele otorgar un aumento de gracia ni su protección ordinariamente a quien no reza.
Por eso la mejor inversión que podemos hacer en este mundo es pasar largas horas en oración, ya sea rezando el Rosario, o hablando con Dios como hablamos con nuestros mejores amigos. Porque debemos reconocer que para hablar con los amigos encontramos ocasión, y quizás estamos largas horas por medio de internet o celular, hablando con ellos. ¿Por qué no hacemos al menos otro tanto con Dios, que es nuestro mejor Amigo? Pues la oración no es un monólogo, sino un diálogo con quien sabemos nos ama.