domingo, 26 de febrero de 2017

Caminos...

El Camino.

Cuando los primeros discípulos se encontraron con Jesús, le preguntaron: “Señor, ¿dónde vives?”, y Él les respondió: “Vengan y lo verán”.
Y así es la vida cristiana, porque para llegar al Cielo hay que vivir según Cristo nos enseña, y al principio hay que entrar por el camino arduo del cumplimiento de los Diez Mandamientos, pero luego, a medida que vamos transitando por el camino, comenzamos a descubrir cosas maravillosas, como el amor de Dios por nosotros y se nos hace feliz la vida. Pero primero hay que pasar por el camino del esfuerzo, de la renuncia y lanzarnos adelante con la ayuda de Dios.
Muchos, al comenzar a caminar por el camino del cumplimiento de los Mandamientos, lo abandonan porque lo consideran difícil, y así nunca llegan a saber los grandes tesoros que el Señor les tenía reservados en este camino regio.
Quienes se mantienen fieles a Dios, cuando van descubriendo todas las hermosuras que Dios les preparó en dicho camino, quisieran comentarlas con los demás, con todos los hombres. Pero es necesario que cada uno ingrese por el camino escarpado de los Diez Mandamientos, y que en los primeros tiempos sufra para tratar de ser bueno y vivir en gracia de Dios. Entonces, llegado el momento, la persona comienza a gustar las delicias que Dios le ha preparado desde toda la eternidad, y que en el Cielo serán poco menos que infinitas.
Así que hagamos el intento, como el alpinista, que se esfuerza durante todo el camino de subida al monte, pero al final descubre una vista panorámica que premia todo el trabajo realizado.
Las tentaciones son muchas, pero con la gracia de Dios y sus ayudas, que las debemos pedir en la oración, podemos ¡y debemos! entrar por el camino de la conversión, del cumplimiento de la Ley de Dios, para saborear dentro de un tiempo, las delicias del amor de Dios.
Hay que ir tras el Señor, dejar todo el pasado y entrar por la puerta estrecha y el camino angosto, que el Señor recorrió primero. Tendremos tentaciones de salirnos del camino, de entregarnos al pecado y “disfrutar de la vida”, pero si para ello incumplimos los Mandamientos, entonces estaremos siendo engañados miserablemente y ese camino, a pesar de ser dulce al principio, se va haciendo cada vez más amargo, y termina, al final, en el fondo del Infierno eterno.
En cambio, el camino bueno, comienza siendo difícil y amargo al principio, pero luego se va endulzando sobremanera, y al final termina en el Corazón de Dios, en el Cielo bendito y eterno para el que fuimos creados por Dios, y donde seremos para siempre felices con una felicidad imposible de imaginar.

sábado, 25 de febrero de 2017

Reflexiones...

Reflexión mariana

Las lágrimas de María
¡Cuántas lágrimas debió derramar María! Cuando tuvo que huir a Egipto con su Niño perseguido a muerte, cuando lo perdió en Jerusalén, cuando despidió a Jesús al comenzar su misión, y tantas otras veces tuvo que llorar María, y por nosotros, pues estas lágrimas junto con la Sangre de Jesús son el precio de nuestro rescate de las manos de Satanás. Por eso confiemos en María, pues si Ella lloró por nosotros, ahora no nos dejará librados a las fauces del Mal e intercederá por nosotros ante su Hijo y ante el Padre eterno. Como decía un piadoso sacerdote: “En cada gracia que recibimos hay una gota de Sangre de Jesús y una lágrima de María”.

viernes, 24 de febrero de 2017

Buenos..

Diario vivir

No nos cansemos de ser buenos.
Esta vida terrena es una lucha constante entre el Bien y el Mal, que no solo luchan externamente a nosotros, sino también dentro de nosotros. Porque todos tenemos inclinación a hacer el bien, pero también a realizar el mal, y toda nuestra vida es un constante combate para hacer el bien y evitar el mal.
El Cielo nos espera si sabemos perseverar en el bien y evitamos a toda costa el mal, porque ya lo dice el Señor que quien persevera hasta el fin se salvará.
Hoy cuesta mucho ser bueno porque por los medios de comunicación se ve a los malos que triunfan y la justicia no los alcanza. Es como una invitación que hace el demonio para decirnos que abandonemos la vida buena y honrada y nos entreguemos al mal, y así seremos triunfadores.
Pero este es un miserable triunfo terrenal, pero un fracaso eterno en el Infierno. Porque los que hacen el mal y triunfan, no son ayudados por Dios sino que es el Maligno el que los ayuda y los pone como ejemplo a la gente, y así los hace modelos de corrupción que arrastran a muchos detrás.
En cuanto a nosotros no nos desanimemos y sigamos practicando el bien, sigamos tratando de ser buenos a toda costa y contra todo y contra todos, porque el Cielo es para los buenos, y para los malos que se arrepienten de ser malos.
No nos engañemos. Los malvados no heredarán el Cielo y, aunque en este mundo triunfen y les salga todo bien, llegará un día en que se esfumarán sus triunfos y solo les llegará el horror y la desesperación en el Infierno.
Lo que hay que evitar cuidadosamente es el odio, porque quien odia no es de Dios sino del Maligno. Aprendamos de Jesús que no odió a nadie, ni siquiera a los que lo mataban tan cruelmente, ni a Judas a quien llamó “amigo” a pesar de que lo traicionaba. Porque el demonio eso es lo que quiere, hacernos odiar, así seremos sus presas y nos condenaremos con él para siempre.
Si no podemos perdonar porque todavía nos duele la ofensa, al menos no odiemos, jamás, porque caeríamos en manos del Maligno.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 
 

jueves, 23 de febrero de 2017

Mensaje...

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

Acudir a la Virgen.
08-11-83 PM 014
La Virgen me dijo: "Cuando lo necesites acude a Mí, Yo te responderé; feliz estoy contigo, digna eres de mi confianza. Gloria al Señor". Me da a leer Salmo 119, Lamed.
Me dice:"Rocas romperé, grutas cavaré; así de perseverante tienes que ser".
LA ESTABILIDAD DE LA LEY DEL SEÑOR
89 Tu palabra, Señor permanece para siempre, está firme en el Cielo.
90 Tu verdad permanece por todas las generaciones; Tú afirmaste la tierra y ella subsiste.
91 Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están sometidas.
92 Si tu ley no fuera me alegría, ya hubiera sucumbido en mi aflicción
93 Nunca me olvidaré de tus preceptos; por medio de ellos, me has dado la vida.
94 Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos.
95 Los malvados están al acecho para perderme, pero yo estoy atento a tus prescripciones.
96 He comprobado que toda perfección es limitada: qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!
Comentario:
Las palabras de la Virgen a Gladys también nos las dice a nosotros si somos fieles a los mandamientos de Dios. Para Ella somos dignos de su confianza y nos irá llevando de la mano para realizar grandes cosas en nuestra vida, para nuestro bien y el de los hermanos. La Virgen también habla de perseverancia. Y tenemos que ser perseverantes pues en nuestra vida habrá montañas y valles, claros y oscuros, tristezas y alegrías, y por eso hay que dejar que María obre en nosotros acomodando lo que no está bien y dejándola que nos forme como formó a su Hijo Jesús.
María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

miércoles, 22 de febrero de 2017

LOS ESTUDIANTES HOLANDESES - COPACABANA

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Santidad...

Ser santos

Dios es Santo
Dios es Santo, y nosotros, que somos sus hijos adoptivos, también debemos ser santos como Él, ya que el dicho popular nos dice que de tal palo tal astilla.
Ser santo no es una cosa aburrida, sino que es la aventura más maravillosa del mundo, porque es una travesía que desemboca en dos destinos opuestos, o Cielo o Infierno, y nosotros somos los interesados de que el destino eterno sea el Cielo.
A veces vamos al cine a ver una película de aventuras. ¡Pero qué mayor aventura que la de vivir en este mundo! Tenemos la vida que Dios nos ha dado y debemos aprovecharla para salvarnos.
En esta vida hay que combatir contra enemigos jurados de Dios y nuestros, que tratan por todos los medios de alejarnos de la órbita de Dios, de alejarnos de la salvación. Son enemigos de un poder y una maldad casi infinita. ¿Y todavía buscamos la aventura? ¡Pero si estamos embarcados en la aventura más grandiosa que cualquier mente pudo haber soñado! Y nosotros, cada uno de nosotros, somos los protagonistas principales de nuestra propia aventura.
Ojalá, Dios quiera, que esta película de nuestra vida tenga un final feliz. Pero no debemos quedarnos solo con el deseo, sino que tenemos que poner todos los medios para lograr que así sea. Ya lo cantaron los Ángeles en Belén: “Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.
Pongamos entonces buena voluntad para ser santos como Santo es Dios, nuestro Padre amoroso e infinitamente misericordioso.