jueves, 16 de febrero de 2017

Astor Piazzola y su quinteto - Adios Nonino (1969) original

Oraciones...

Quince minutos con María

De tu mano.
María, Madre mía, estoy contento de caminar tomado de tu mano, porque así todo se me hace más fácil y voy seguro por el camino de mi vida en la tierra, sabiendo que tú siempre estás a mi lado y que no me sueltas de la mano, aunque a veces me sienta como abandonado por ti. Solo es como un juego de tu amor que quiere que te busque para, al encontrarte nuevamente, te abrace y me una más a ti. A veces tengo miedo, Madre, porque no sé qué me espera en el futuro. Pero después pienso que tú también estarás en ese futuro y que me consolarás si debo pasar por alguna enfermedad o prueba, y sé que tu mano cariñosa y dulce enjugará mi llanto o aliviará mi dolor. ¡Qué suerte Madre que te tengo conmigo! Jesús también te tuvo al pie de su Cruz y se consoló viéndote y teniéndote cercana. Yo, con mayor razón, puedo esperar que tú estarás siempre conmigo, y especialmente en el momento de la prueba y de la angustia. Te amo, Madre querida.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Marie's the name (subtitulado español)

Sto Evangelio...

El ciego quedó curado y veía todo con claridad
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 22-26
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara. Jesús tomó de la mano al ciego, lo sacó a las afueras del pueblo y, después de poner saliva en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó:
"¿Ves algo?"
El, abriendo los ojos, dijo:
"Veo hombres y me parecen árboles que caminan".
Jesús volvió a poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó ya a ver con claridad y quedó sano, de suerte que hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas.
Después lo envió a su casa, y le ordenó:
"Ni siquiera entres en el pueblo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

martes, 14 de febrero de 2017

Oraciones...

Quince minutos con María

De tu mano.
María, Madre mía, estoy contento de caminar tomado de tu mano, porque así todo se me hace más fácil y voy seguro por el camino de mi vida en la tierra, sabiendo que tú siempre estás a mi lado y que no me sueltas de la mano, aunque a veces me sienta como abandonado por ti. Solo es como un juego de tu amor que quiere que te busque para, al encontrarte nuevamente, te abrace y me una más a ti. A veces tengo miedo, Madre, porque no sé qué me espera en el futuro. Pero después pienso que tú también estarás en ese futuro y que me consolarás si debo pasar por alguna enfermedad o prueba, y sé que tu mano cariñosa y dulce enjugará mi llanto o aliviará mi dolor. ¡Qué suerte Madre que te tengo conmigo! Jesús también te tuvo al pie de su Cruz y se consoló viéndote y teniéndote cercana. Yo, con mayor razón, puedo esperar que tú estarás siempre conmigo, y especialmente en el momento de la prueba y de la angustia. Te amo, Madre querida.
 
 

lunes, 13 de febrero de 2017

Mensajes...

25 DE AGOSTO DE 1920
“Déjate en Mis Manos... No Me importan tu pequeñez y tu flaqueza; lo que pido es que Me ames y que lo ofrezcas todo para consolar Mi Corazón. Quiero que sepas cuánto te amo y qué tesoros te reserva Mi amor”.
Comentario:
Dios sabe que somos una “nada”, pero Él de todos modos quiere que esa “nada” la ofrezcamos completamente a Él para hacer con ella algo grande a sus ojos. Dios quiere colmarnos de dones, pues nosotros somos un abismo vacío y él es un abismo repleto, y puede volcar en nosotros tesoros incontables, si le dejamos hacer. Lo importante es que lo amemos, pues Él solo busca amor, y de los hombres recibe casi solamente ingratitud. “El amor no es amado”, decía un santo. Hagamos entonces el propósito de dejar de lado todo lo demás y dedicarnos solo a amar a Dios con todas las fuerzas, pues en definitiva este es el primer mandamiento de la Ley de Dios, y el segundo es semejante al primero, y en ellos está el resumen de lo que debemos hacer: amar a Dios y a Dios en el prójimo.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

domingo, 12 de febrero de 2017

Salmo...

Salmo 119(118),1-2.4-5.17-18.33-34.
Felices los que van por un camino intachable, 
los que siguen la ley del Señor,
Felices los que cumplen sus prescripciones 
y lo buscan de todo corazón,

Tú promulgaste tus mandamientos 
para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme 
en la observancia de tus preceptos!

Sé bueno con tu servidor, 
para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.
Abre mis ojos, 
para que contemple las maravillas de tu ley.

Señor, enséñame el camino de tus preceptos, 
que los quiero seguir hasta el final.
Instrúyeme, para que observe tu ley 
y la cumpla de todo corazón.