lunes, 29 de junio de 2015

Emergency Icona Pop (Warm up) Zumba®

Formación...

SanJoaquin Sta Ana Maria

Formación católica

Dialéctica diabólica.
Hay una dialéctica diabólica que es oponer el hombre a la mujer, hacer chistes machistas o feministas, y poner a ambos sexos como rivales entre sí, y esto no falta incluso en ambientes católicos.
Pero esto es un plan del infierno, que busca de todos los modos posibles, sembrar la discordia en el mundo, y especialmente en los matrimonios y en las familias.
Debemos saber ver las bondades del hombre y de la mujer, y no caer en las trampas del Maligno criticando o denigrando al otro sexo, porque Dios ha hecho al hombre y a la mujer para que formen una sola carne, para que se unan e, imitándose mutuamente, lleguen a la santidad.
Pero sabemos que el diablo odia a la raza humana, y entonces se introduce solapadamente incluso donde no debería entrar. Y así oímos hasta sacerdotes que hablan mal de la mujer, siendo que Nuestro Señor Jesucristo dio un papel importantísimo a las mujeres, y ellas dejaron a los hombres una gran enseñanza de valor ante la pasión del Señor.
No caigamos, entonces, en esta dialéctica diabólica, y aunque veamos defectos y falencias en el sexo opuesto, tratémoslo con respeto y amor, porque no otra cosa es el cristianismo, sino el tratar con caridad a todos, porque todo lo que fue creado por Dios es bueno, y si bien las creación y las criaturas están heridas por el pecado original, todas son complementarias, en especial el hombre y la mujer

domingo, 28 de junio de 2015

Evangelio del día...

domingo 28/JUN/15

Evangelio del día.

Mc 5, 21-43.
Domingo 13º durante el año.
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva”. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: “Con sólo tocar su manto quedaré sanada”. Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: “¿Quién tocó mi manto?”. Sus discípulos le dijeron: “¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?”. Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad”. Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: “Tu hija ya murió, ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?”. Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme”. Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!”. En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.
Reflexión:
Esta mujer que padecía hemorragias le “robó” una gracia a Jesús, ya que el mismo texto dice que el Señor se dio cuenta en seguida que una fuerza había salido de Él. Y es importante que meditemos en lo siguiente: muchos eran los que estaban con Jesús y tocaban su manto. Pero la forma en que lo hizo esta mujer mereció el milagro. ¿Y nosotros? ¿Con qué disposiciones vamos al encuentro del Señor, especialmente en la Eucaristía? ¿Lo hacemos con mucha fe como esta mujer, o como la multitud, por rutina? Este es el momento de rectificar nuestra intención y de renovar nuestra fe en Jesús, que es Dios.
Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de tener una fe intrépida y así, con la ayuda de María, “robarle” gracias al Señor.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

lunes, 22 de junio de 2015

Marlyn Cabungan Amoroso - Fadellin Daraa...



Cenáculo...

 
Guía para la realización de un Cenáculo

Publicado el: 01.05.2015


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SEÑAL DE LA CRUZ
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa, ven.
(3 veces)
ORACIÓN A MARÍA
Oh María, Madre Divina, este cenáculo de oración que sea bajo tu intercesión y para bendición de todo el pueblo de Dios.
PÉSAME
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el Cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones de pecado.
Amén.
CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS, MENSAJES DE JESÚS, MENSAJES DE LA VIRGEN MARÍA (aquí puedes ver los mensajes de la Virgen), LIBRO DEL PADRE GOBBI, SAN LUIS DE MONTFORT (lo puedes descargar aquí), entre otros.

INTENCIONES DE LOS ASISTENTES

REZO DEL SANTO ROSARIO

MAGNIFICAT, el canto de María (Lucas 1, 46-55)
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi Espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡Su Nombre es Santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.
Amén.

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Oh María, Madre de Dios, os pido con humildad de corazón, que veas nuestro interior y nuestra angustia hoy. Tus hijos, tus pequeñitos claman despacito, como verdaderos niños, que a través de Cristo, tu hijo divino, a través del buen Dios, Nuestro Padre Creador, y a través del Supremo artífice de verdad, el Espíritu Santo, quienes como verdadero consuelo, en todo momento, nos han regalado como Supremo obsequio vuestro Corazón Inmaculado, consagremos, por vuestra divina intercesión, a Tu Preciosísimo Corazón Inmaculado, nuestro trabajo, nuestro hogar, nuestro corazón, nuestra querida y necesitada Argentina, que está hoy especialmente insidiada, y todo lo que el buen Dios nos regaló, como manifestación de su amor, con ello todo lo dispuesto y creado por Dios, símbolo de total perfección.
Te pedimos tus hijitos, nos regales el don de la Fe, una esperanza sin par, verdadera humildad y la perfecta caridad, inspirada en el seno mismo de la Santísima Trinidad, para ser liberados definitivamente de la iniquidad, mediante el triunfo definitivo de tu Inmaculado Corazón, fuente de toda redención.
Te pedimos además que nos enseñes a amar, y a vivir en la verdad, para alcanzar la patria celestial.
Amén.

SEÑAL DE LA CRUZ
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.