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jueves, 29 de enero de 2015
Catequésis...
miércoles, 28 de enero de 2015
Mensaje...
Mensaje sobre la reparación
Con los contrarios.
Jesús gusta mucho de ser consolado por nosotros. Y lo podemos hacer con acciones opuestas y contrarias a las que ofenden al Señor.
Por ejemplo si Jesús recibe una herida por un pecado, nosotros debemos medicar esa herida con una caricia espiritual, o una caricia a una de sus imágenes. Si el Señor ha recibido un beso de Judas, y lo sigue recibiendo de muchos de sus hijos predilectos, entonces tenemos que consumirnos besando al Crucificado, al Traicionado, ya sea con un beso espiritual en la mejilla de Cristo sufriente, o sobre la imagen del Señor en la Cruz.
Y si ofendimos a Dios o al prójimo, no tengamos dudas de que hay forma de reparar por el daño causado, haciendo a la inversa de lo que hemos hecho, ya sea con la misma persona o con otras personas. Además podemos hacer buenas obras como reparación por nuestros pecados y los de todo el mundo.
Es muy bueno lanzar al Cielo jaculatorias, es decir, pequeñas y cortas oraciones de amor al Señor, para contrarrestar el mar de odio que se levanta desde la tierra hacia Dios.
En fin, podemos hacer mucho por reparar todo el mal que hay en el mundo y en nosotros, porque en realidad cualquier acción, si la hacemos con la intención de reparar a los Corazones de Jesús y de María, son válidas y muy eficaces para obtener gracias de Dios para nosotros y para el mundo entero, porque el Señor olvida muchos pecados y ofensas por un sólo acto de amor que le ofrecemos.
martes, 27 de enero de 2015
El Evangelio...
Vivir el Evangelio
Unión con Dios.
Todo
nos debe llevar a la unión con Dios, porque las devociones que
practicamos, los mandamientos que cumplimos, las prácticas religiosas a
las que asistimos, todo, absolutamente todo, debe llevarnos a unirnos
cada vez más a Dios por el amor. Porque la finalidad del hombre en este
mundo es la de conocer a Dios y a su enviado Jesucristo, y por este
conocimiento amarlo sin medida y por encima de todo y de todos.
De
modo que es bueno que hagamos un examen de conciencia y escudriñemos si
nuestras prácticas religiosas, oraciones y devociones, nos están
llevando cada vez más hacia el Corazón de Cristo, o si por el contrario,
las hacemos por rutina, y no nos encienden el amor al Señor.
Más vale algunas devociones menos, pero poniendo más el corazón en practicarlas, porque Dios mira el corazón.
Está
bien que vayamos a Misa los domingos, porque faltar a ella sin un
motivo grave es pecado mortal. Pero no nos conformemos sólo con ser
espectadores de la santa Misa, sino participemos fervorosamente,
poniendo nuestro corazón en el altar, amando con todo nuestro ser a
Jesús que se inmola por nosotros, por mí.
No
hace falta que recemos más, o que participemos de más Misas o que
recibamos mayor número de Sagradas Comuniones. Por supuesto que todo
esto sería mejor, pero al menos tratemos de hacer bien y con mucho amor
lo que venimos haciendo hasta el momento, viviendo cada día como si
fuera el último, cada Misa o Comunión como si fuera la última de nuestra
vida, porque un día lo serán realmente.
viernes, 23 de enero de 2015
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