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jueves, 26 de noviembre de 2015
Tesoro...
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Perdón...
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martes, 24 de noviembre de 2015
Mensaje...
Mensaje a los Caballeros de la Purísima
Lo principal que debemos tener en cuenta, como Caballeros de la Purísima que somos, es el no tener miedo. Porque el miedo paraliza y hace cometer errores y nos vuelve cobardes en momentos en que hay que jugarse por Dios y por las almas. Seamos intrépidos como la Verónica, que sin tener en cuenta el odio de la muchedumbre ni la violencia de los soldados, pasó entre medio de ellos y fue a enjugar el Rostro del Salvador camino al Calvario. Pero esto de ser valientes debemos pedirlo al Espíritu Santo, que con su Don de Fortaleza nos asista y haga que seamos intrépidos paladines de la Verdad y dispuestos a dejarnos escarnecer por amor a nuestra Reina, la Virgen. Los apóstoles también tenían miedo en el Cenáculo. Pero cuando vino el Espíritu Santo, ya no tuvieron más miedo. Así también nosotros, invoquemos al Espíritu Santo por medio del Corazón de María, para actuar sin miedo y sin respetos humanos. Los que están con Dios y con María no deben tener ningún miedo.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!
Lo principal que debemos tener en cuenta, como Caballeros de la Purísima que somos, es el no tener miedo. Porque el miedo paraliza y hace cometer errores y nos vuelve cobardes en momentos en que hay que jugarse por Dios y por las almas. Seamos intrépidos como la Verónica, que sin tener en cuenta el odio de la muchedumbre ni la violencia de los soldados, pasó entre medio de ellos y fue a enjugar el Rostro del Salvador camino al Calvario. Pero esto de ser valientes debemos pedirlo al Espíritu Santo, que con su Don de Fortaleza nos asista y haga que seamos intrépidos paladines de la Verdad y dispuestos a dejarnos escarnecer por amor a nuestra Reina, la Virgen. Los apóstoles también tenían miedo en el Cenáculo. Pero cuando vino el Espíritu Santo, ya no tuvieron más miedo. Así también nosotros, invoquemos al Espíritu Santo por medio del Corazón de María, para actuar sin miedo y sin respetos humanos. Los que están con Dios y con María no deben tener ningún miedo.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!
lunes, 23 de noviembre de 2015
Oraciones...
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domingo, 22 de noviembre de 2015
sábado, 21 de noviembre de 2015
Mensaje...
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viernes, 20 de noviembre de 2015
Delicias...
Reflexión mariana
Delicia de la Trinidad.
María es la delicia de la Santísima Trinidad, que la creó para Sí misma, y luego también para los hombres. Pero en primer lugar María ha sido creada para Dios, para ser el motivo de gozo perfecto de la Divinidad.
¿Qué será entonces contemplar a María, que arrebató el corazón de Dios y que ha enamorado al Señor de tal modo?
Amar a María es garantía de salvación, porque quien ama a la Virgen, es amado también por Ella, y por lo tanto es amado por Dios, que ama tanto a María y quiere y ama a quienes la Virgen ama.
¡Dichoso quien se ha entregado a María en calidad de esclavo de amor!, pues conocerá las dulzuras de esta Doncella, que Ella guarda especialmente para sus hijos predilectos. Será gozar de las dulzuras de esta Madre que no existe otra igual en la creación, y será recibir dones y gracias de todo tipo, siendo en cierta forma “malcriado” por la Virgen, en el buen sentido, en que Ella nos dará todos los gustos, y hará cualquier cosa por nosotros, porque hasta el mismo Dios la obedece.
Sí, María ha entregado todo a Dios, y le ha obedecido en todo; por eso Dios le entregó todo a María y hasta la obedece en todo.
Es bueno que también nosotros dejemos de regatear con Dios y le entreguemos toda nuestra voluntad y lo que somos, porque cuando queremos seguir la voluntad de Dios, paradójicamente el mismo Dios es el que sigue nuestra voluntad y nos colma de favores y gracias de todas clases.
Imitemos a María y obtendremos todo de Ella y de Dios, porque la Virgen obtiene todo de la Santísima Trinidad para nosotros.
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