miércoles, 18 de mayo de 2016

Mensaje...

Mensaje de conversión

31-12-83 (ex 16) 6
"El Señor quiere un pueblo limpio de pecado para cumplir su promesa de Vida Eterna. Debéis ser merecedores de su Reino. Poneos en manos del Sagrado Corazón para que os vigile; no caigáis en tentación y no pueda penetrar en vosotros el malvado; eso agradará al Señor. Debéis dar a conocer esto".
Leed: Deut. 4, 5-8; Salm. 105, 1-5
4,5 Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles las leyes y los preceptos que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión.
4,6 Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oir todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!".
4,7 ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos?
4,8 ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?
Salmo 105, 1-5
INVITACION A LA ALABANZA
1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
2 canten al Señor con instrumentos musicales pregonen todas sus maravillas!
3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!
4 ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro;
5 recuerden las maravillas que El obró, sus portentos y los juicios de su boca!
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás)
Comentario:
Es algo muy desagradable pero hay que decirlo: Cuando pecamos nos hacemos esclavos del diablo, y él tiene poder sobre nuestras vidas e influencia nefastamente todo nuestro ser. No pequemos si no queremos ser presas fáciles del demonio. Y si tenemos la desgracia de pecar, confesémonos lo antes posible y no permanezcamos en pecado ni un día. Por lo menos, después del pecado hagamos un acto de contrición perfecta, con el firme propósito de confesarnos con el sacerdote cuanto antes. No le demos lugar al Maligno para que maneje nuestras vidas y nos hiera con enfermedades y dolores de todo género. Pidamos ayuda al Sagrado Corazón de Jesús, como la misma Virgen nos dice en este mensaje, y convirtámonos cada día más profundamente a Dios, así Satanás no podrá echarnos el lazo y Dios será nuestro guía.

martes, 17 de mayo de 2016

Enseñanzas...

Enseñanzas del Evangelio

Hipocresía.
Dijo luego a sus discípulos, de modo que lo oyó todo el pueblo: “Guárdense de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje y quieren ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con el pretexto de largas oraciones. Ésos tendrán una sentencia más rigurosa.” (Lc 20, 45-47).
Enseñanza:
Nada recalca tanto el Evangelio como el tener cuidado con la hipocresía y no imitar a los doctores de Israel que gustaban de aparentar lo que no eran. Pero hoy sucede algo parecido con los teólogos que se oponen al Papa y enseñan lo que les da la gana, sin tener en cuenta la Tradición ni el Magisterio de la Iglesia. Hay que cuidarse de ellos como de la peste, porque con sus doctrinas erróneas seducen a muchos y los arrastran al error. Nosotros recordemos siempre que la Verdad es simple, porque Dios es simple; el hombre es el que complica todo, y mucho más los teólogos presuntuosos que quieren pasar por sabios y no son más que unos herejes. Éstos tendrán un juicio muy riguroso, porque usaron la religión para ensalzarse ellos y pusieron las cosas del Señor a su propio servicio, y no se pusieron ellos mismos al servicio del Señor. Que no nos suceda esto a nosotros, y siempre rectifiquemos nuestra intención. Y preguntémonos frecuentemente si estamos sirviendo a Dios y a los hermanos, o nos estamos sirviendo a nosotros mismos, poniendo los intereses de Dios a nuestros pies, y no nosotros a los pies de Dios.

lunes, 16 de mayo de 2016

Catecismo...

Repasando el Catecismo

2. ¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios?
27-30 
44-45
Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental.
(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)
Comentario:
El hombre busca la felicidad porque ha sido creado por Dios para ser feliz eternamente. Por eso los hombres quieren ser felices a toda costa, incluso equivocando el camino y siguiendo las apariencias de felicidad en el pecado, que lo dejan vacío y con más hambre de felicidad. El demonio mismo se aprovecha de este deseo de felicidad que está en el corazón del hombre, para arrastrarlo al pecado, prometiéndole que con el pecado será feliz, y el hombre cae, y cada vez es más infeliz, hasta que se condena para siempre en el Infierno, en la Infelicidad eterna.
Dios sabe cómo estamos hechos porque Él mismo nos ha creado. Entonces es lógico que sigamos las instrucciones que Él mismo nos da para llegar a ser felices, no solo en el Cielo, sino también ya desde aquí de la tierra. Confiemos entonces en Dios, que nos ha creado para Sí, y como dice San Agustín, nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Dios. Porque todo lo que nos acerca a Dios es bueno, y lo que nos aleja de Dios es malo.
No desilusionemos a nuestra alma, que tiene hambre infinita de felicidad, que solo Dios podrá colmar, y que nos reprochará por toda la eternidad si nos condenamos.
Si queremos ser felices debemos seguir lo que nos ha mandado Dios, Jesús: “El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz cada día y me siga”.
Entonces lo que debemos hacer es cumplir los Diez Mandamientos, que Dios ha puesto porque es lo mejor para nosotros, lo que nos hará felices en la tierra y en el Cielo. No prestemos oídos al Maligno, que nos odia y quiere llevarnos a su antro infernal para torturarnos allí por los siglos de los siglos, vengándose de Dios en nosotros.
Y recordemos también que la felicidad completa no puede estar nunca en la tierra, sino que está en el Cielo. Por eso tengamos presente un refrán popular que dice que “aunque tengas todas las cosas en la tierra, nunca te olvides de mirar hacia el Cielo”. Y a veces comprobamos que los que son muy felices en la tierra, se olvidan del Paraíso, y al final también se pierden. En cambio los que sufren en este mundo, piensan más en el Cielo, porque saben que aquí en la tierra no pueden ser del todo felices. Así que lo que para unos puede ser un castigo, o sea el sufrimiento, para otros se vuelve una fuerza que ilumina la esperanza y que hace pensar en el Cielo.
Los pecadores no quieren sufrir, porque quieren gozar la vida, tener salud para encharcarse en la lujuria y la impureza, y muchas veces lo obtienen porque Dios da a sus corazones lo que desean. Pero otras veces el Señor permite sufrimientos que hacen meditar y reflexionar, y hacen desear el Cielo que nos espera después de este valle de lágrimas.
De cualquier forma, ya sea que estemos felices o infelices por algo, nunca dejemos de pensar en el Cielo y de obrar en la tierra de modo que merezcamos al final de nuestra vida ir a gozar de Dios para siempre, nuestra Felicidad con mayúscula.
¡Alabado sea Dios!

domingo, 15 de mayo de 2016

Oveja...

Mensaje eucarístico

Oveja perdida.
Fuimos la oveja perdida, que siguiendo al encantador nos hemos separado del rebaño. Pero Jesús, no nos ha dejado perdidos sino que ha venido a buscarnos por montes y collados, llamándonos con sus silbos amorosos y al encontrarnos nos ha cargado sobre sus hombres y nos ha traído de nuevo al redil. Ahora estamos frente a Jesús en el Santísimo Sacramento y nuestro corazón late con fuerza porque Él es el Buen Pastor que nos ha salvado y ahora quiere que estemos junto a Él y que jamás nos separemos de su lado. Por eso vayamos todos los días a estar con Él durante quince minutos, para agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros y besarle su mano divina en agradecimiento.
¡Viva Jesús Sacramentado!
¡Viva María, su Madre Inmaculada!

sábado, 14 de mayo de 2016

Perdón...

Mensaje de confianza

Confiar en el perdón.
Al alma culpable, oprimida bajo el peso de sus faltas, Jesús decía: “Confía, hijo, tus pecados te son perdonados”.
(De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)
Comentario:
¡Cuántas veces nos parece que no fuimos perdonados por Dios! Hemos cometido un pecado muy grande, o muchos pecados gravísimos, o por lo menos así lo creemos nosotros, y a pesar de habernos acercado varias veces a confesarlos con el sacerdote y de recibir el perdón de ellos, desconfiamos de Dios, creemos que no hemos sido perdonados, y seguimos teniendo miedo y angustia.
Pero Dios, cuando nos perdona los pecados, los destruye completamente y somos nuevas criaturas, completamente limpias. Debemos tener confianza en la Misericordia divina, que es infinitamente más grande que todos los pecados de todos los hombres.
¿Hemos cometido un pecado muy grave? Muy bien, eso está mal. Pero lo que está peor es desconfiar del perdón de Dios, desconfiar de su Misericordia. Y eso es lo que quiere el demonio, para llevarnos a la desesperación y alejarnos así para siempre de Dios. No le demos el gusto y confiemos en Jesús, que es la Bondad infinita y que le duele más la desconfianza que el pecado más grave.

viernes, 13 de mayo de 2016

Vivir...

Vivir católico

Vivir en gracia de Dios
Lo más importante para un hombre, lo único importante en definitiva es vivir en gracia de Dios, vivir y morir en gracia de Dios. Porque si perdemos la gracia santificante, hemos perdido todo. Inútilmente Dios nos ha creado, inútilmente Jesús nos ha redimido, inútilmente el Espíritu Santo nos ha santificado. Somos un verdadero fracaso. Esto sí que es fracasar. Porque en esta vida los hombres creen que los fracasos son un matrimonio separado, una carrera abandonada u otras cosas por el estilo. Pero no, el verdadero fracasado es el que vive en pecado mortal, que ha perdido la gracia, y si muere en ese miserable estado se condenará para siempre en el Infierno.
Cuando estamos en gracia de Dios, Dios habita en nosotros, somos templos del Espíritu Santo y objetos del amor de Dios. Cuando estamos en pecado mortal somos dignos de la ira divina y el demonio mora en nuestra alma y tiene poder para influir en nuestra vida y en nuestros asuntos.
Entonces ¡qué importante es que vivamos cumpliendo los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y jamás cometer un pecado grave! Y si tenemos la desgracia de cometerlo, entonces no dejemos la confesión para más adelante, sino hagamos un acto de contrición perfecta, es decir pedirle a Dios perdón por el pecado, por amor a Él, por haberlo ofendido y no por miedo al Infierno; con el firme propósito de confesarnos cuanto antes con un sacerdote.
Si viéramos lo que es un alma en pecado mortal, quedaríamos aterrorizados.
En estos tiempos se ha perdido conciencia del pecado, se comete como si nada fuera y ya no se confiesa.
Ojalá sintamos todavía remordimientos cuando cometemos un pecado, porque es señal de que el Espíritu Santo nos guía, ya que el remordimiento es un don del Espíritu Santo para llevarnos al arrepentimiento y a la salvación.
Así que no juzguemos a alguien como rico o pobre según el mundo, es decir, según lo material; sino que debemos juzgar la riqueza o la pobreza según ese hombre esté o no esté en gracia de Dios. Si está en gracia de Dios es la persona más rica del universo. Si está en pecado mortal es el ser más pobre del mundo.
Recemos mucho por los pecadores, para que vean el lamentable estado en que se encuentran sus almas y se conviertan y se salven, porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.