viernes, 3 de marzo de 2017

Mensajes...

Mensaje espiritual

La importancia de la oración.
Dice Santa Faustina Kowalska que: “A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración.” (Diario #146).
También nos dice San Alfonso María de Ligorio que “el que reza se salva y el que no reza se condena”.
La Virgen en todas sus apariciones y mensajes nos pide que recemos frecuentemente, especialmente el Santo Rosario que es su oración predilecta y la más eficaz para vencer cualquier dificultad, como lo ha dicho también Sor Lucía, vidente de las apariciones de Fátima, con estas palabras: "… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María… La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario. Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros. El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".
Después de estas palabras tan autorizadas no podemos no rezar, pues estaríamos poniendo en peligro nuestra salvación eterna.
 

jueves, 2 de marzo de 2017

Rechazo...

Partículas de Evangelio

Rechazo.
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. (Mt 2,3).
Comentario:
¡Qué misterio! Dios había preparado al pueblo de Israel a través de los Profetas para que recibiera al Mesías; le había dado también profecías en que se decía en qué tiempo debía nacer ese Mesías. Y cuando se cumple el tiempo y nace el Salvador, a pesar de todos los avisos, el pueblo y el rey Herodes están impreparados. Ojalá no nos suceda a nosotros algo parecido con respecto a la Segunda Venida del Señor en Gloria y Majestad, tan anunciada por la Santísima Virgen en sus apariciones. Por eso estemos despiertos, orando y en gracia de Dios, que eso significa estar despiertos, para abrirle al Señor apenas llegue, ya sea en su Segunda Venida o en el momento de nuestra muerte.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.

martes, 28 de febrero de 2017

Catecismo...

CATECISMO PARA NIÑOS

Hablemos de Dios a los niños.
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, respondió el Señor al demonio en el desierto, afirmando con ello que el hombre no es solo cuerpo, sino que también tiene un alma y una inteligencia que debe alimentar con la gracia y con la Verdad.
Entonces es bueno que tratemos de que a nuestros hijos no les falte nada de lo material. Pero muchos padres se quedan solo en esto y no se ocupan y preocupan por el alma de sus criaturas, cumpliendo así muy deficientemente su función de guías hacia el Cielo, hacia la santidad.
Los niños tienen hambre de verdad, y lo comprobamos especialmente cuando llega la edad de los porqués. Tenemos que aprovechar este tiempo para explicarles una y mil veces la bondad de Dios, el amor que les tiene y todas las cosas que conocemos y que recordamos del catecismo.
Es bueno que los padres se formen mejor para poder guiar a sus hijos en el camino de la fe. Pero no hace falta ser eruditos en catecismo, sino más bien en amar mucho a Dios, frecuentar los sacramentos y hacer visitas a Jesús en el Sagrario, ya que así tendremos un conocimiento más experimental de Dios, que es lo que hace más falta que el conocimiento teórico.
Hay que poner mucho amor al transmitir la verdad a nuestros hijos, y esto no nos costará porque verdaderamente los amamos.

lunes, 27 de febrero de 2017

MAÑANAS CAMPESTRES - ARCO IRIS. (Gustavo Santaolalla).

Rayos de Fé...

Rayos de Fe

Dios es el Ser y el Amor.
Dios es uno en su esencia, en su omnipotencia y en todas sus perfecciones. Dios es el Ser, el que Es. Su esencia es existir. Él existe siempre, siempre existió y siempre existirá. De Él vienen todos los demás seres que existen, de Él tomaron la existencia, por eso Dios es el Ser necesario, porque sin Él, nada puede existir.
Dios también es el Amor, como dice el Apóstol San Juan, y por eso debemos tener ilimitada confianza en Dios, sabiendo que es el Amor, es la Misericordia infinita, es el Bien, es el Bueno.
¡Qué alegría debemos sentir siempre de tener semejante Padre en el Cielo, que no está ausente de la tierra, pues al ser Dios está presente en todos lados! ¡Cuánto amor debemos profesarle, pues amor con amor se paga!
No estamos por casualidad o por azar en este mundo, sino que Dios, desde toda eternidad ha pensado en nosotros, y nos ha creado para que seamos felices con Él para siempre en el Cielo.
Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y por eso nos ha dado todos los auxilios para que, cumpliendo sus Mandamientos y siguiendo sus enseñanzas, nos salvemos. Pero si nosotros rechazamos la ayuda de Dios, entonces nos condenaremos en el Infierno eterno.
Si Dios es Bueno y es el Amor, ¿por qué entonces creó el Infierno? Porque Dios también es Justicia infinita. En Dios todas las perfecciones son infinitas y son una misma cosa. El pecado es un mal tan grande que para darnos cuenta de su malicia basta que contemplemos lo que le ha costado a Jesucristo vencer el pecado y pagar la deuda de la humanidad. Y a pesar de que el Infierno es terrible, algo que uno no se puede imaginar estando aquí en la tierra, también se puede decir que es menos de lo que merece el pecado. ¡Qué terrible es el pecado! ¡Y nosotros lo cometemos tan tranquilamente! ¡Que no suceda más de hoy en adelante, y evitemos al menos los pecados mortales, para luego evitar también los pecados veniales y las imperfecciones!
Dios nos ha creado por amor, pero en este mundo debemos sufrir porque con el sufrimiento pagamos por los pecados que hemos cometido y nos hacemos solidarios haciendo las veces de corredentores de nuestros hermanos. Recordemos que quien sufre tiene muy cerca a Dios, porque Dios está cerca del que sufre por alguna causa.
Todas las acciones de Dios son movidas por el Amor, incluso las que parecen castigos tremendos, siempre las mueve el Amor de Dios. Dios no es cruel, sino que es bondad infinita, y en el Cielo veremos claro que todo lo que Dios hizo o permitió que nos sucediera fue por amor hacia nosotros.

domingo, 26 de febrero de 2017

Caminos...

El Camino.

Cuando los primeros discípulos se encontraron con Jesús, le preguntaron: “Señor, ¿dónde vives?”, y Él les respondió: “Vengan y lo verán”.
Y así es la vida cristiana, porque para llegar al Cielo hay que vivir según Cristo nos enseña, y al principio hay que entrar por el camino arduo del cumplimiento de los Diez Mandamientos, pero luego, a medida que vamos transitando por el camino, comenzamos a descubrir cosas maravillosas, como el amor de Dios por nosotros y se nos hace feliz la vida. Pero primero hay que pasar por el camino del esfuerzo, de la renuncia y lanzarnos adelante con la ayuda de Dios.
Muchos, al comenzar a caminar por el camino del cumplimiento de los Mandamientos, lo abandonan porque lo consideran difícil, y así nunca llegan a saber los grandes tesoros que el Señor les tenía reservados en este camino regio.
Quienes se mantienen fieles a Dios, cuando van descubriendo todas las hermosuras que Dios les preparó en dicho camino, quisieran comentarlas con los demás, con todos los hombres. Pero es necesario que cada uno ingrese por el camino escarpado de los Diez Mandamientos, y que en los primeros tiempos sufra para tratar de ser bueno y vivir en gracia de Dios. Entonces, llegado el momento, la persona comienza a gustar las delicias que Dios le ha preparado desde toda la eternidad, y que en el Cielo serán poco menos que infinitas.
Así que hagamos el intento, como el alpinista, que se esfuerza durante todo el camino de subida al monte, pero al final descubre una vista panorámica que premia todo el trabajo realizado.
Las tentaciones son muchas, pero con la gracia de Dios y sus ayudas, que las debemos pedir en la oración, podemos ¡y debemos! entrar por el camino de la conversión, del cumplimiento de la Ley de Dios, para saborear dentro de un tiempo, las delicias del amor de Dios.
Hay que ir tras el Señor, dejar todo el pasado y entrar por la puerta estrecha y el camino angosto, que el Señor recorrió primero. Tendremos tentaciones de salirnos del camino, de entregarnos al pecado y “disfrutar de la vida”, pero si para ello incumplimos los Mandamientos, entonces estaremos siendo engañados miserablemente y ese camino, a pesar de ser dulce al principio, se va haciendo cada vez más amargo, y termina, al final, en el fondo del Infierno eterno.
En cambio, el camino bueno, comienza siendo difícil y amargo al principio, pero luego se va endulzando sobremanera, y al final termina en el Corazón de Dios, en el Cielo bendito y eterno para el que fuimos creados por Dios, y donde seremos para siempre felices con una felicidad imposible de imaginar.