martes, 12 de noviembre de 2013

Bondad de Dios...

Dios es bueno y nos ama

Bondad de Dios. 
Dice Jesús:
El otro milagro. La barca de Pedro, azotada por vientos contrarios, se inundaba de agua y se ladeaba. Y mis discípulos, con mucho miedo por su vida, se afanaban en enderezar el timón, en atar las velas, en tirar por la borda el agua, el lastre, preparados para arrojar las cestas de los peces y las redes, con tal de aligerar la barca y llegar a la orilla.
Las borrascas en el lago eran frecuentes e imprevistas, y no era para bromear. Muchas veces Yo les había ayudado. Pero aquel día Yo no estaba. No estaba materialmente, con ellos. Pero mi amor estaba con ellos porque Yo estoy siempre con quien me ama. Y los discípulos tenían miedo. Pero –he aquí el milagro– sin ser llamado, no presente, vine para poner paz en las aguas y paz en las almas.
Mi bondad es un milagro continuo, hija, un milagro sobre el que pensáis demasiado poco. Cuando se os presenta este punto evangélico, se os hace notar la potencia de la fe. Pero mi bondad, que se anticipa incluso a vuestras necesidades de discípulos y que sale a vuestro encuentro caminando sobre las aguas de la tempestad, ¿por qué no os la hacen ver?
Mi Bondad es mayor que el Universo, que la Necesidad y que el Dolor; es más vigilante que toda inteligencia humana. Mi Bondad tiene raíces en el amor paterno de Dios. ¿Por qué no venís a ella, no la creéis ciegamente, no tomáis de su infinitud?
Yo estoy con vosotros hasta el final de los siglos. Soy el Espíritu de Dios hecho carne. Conozco las necesidades de la carne, conozco las necesidades del espíritu y tengo la potencia de Dios para ayudar a vuestras necesidades, como tengo el amor que me induce a ayudarlas. Porque soy Uno con el Padre y con el Espíritu, con el Padre de quien procedo y con el Espíritu por quien tomé carne, del Padre tengo el Poder y del Espíritu la Caridad”.
(Obra de María Valtorta)


No hay comentarios:

Publicar un comentario