martes, 10 de diciembre de 2013

Misericordia...

Obras de Misericordia

Perdonar las injurias. 
Se acercan las Fiestas de fin de año, y las familias deberían unirse más, pero está el demonio de por medio, y a veces parece que estas ocasiones de encuentros y reuniones familiares, sirven más para la división que para la unión.
Un buen propósito para estas fiestas es no enojarnos por nada, y perdonar cualquier insulto o injuria que nos hagan, siendo mansos y no devolviendo mal por mal, sino callando, ofreciendo, rezando, porque tenemos que recordar que en este mundo el trigo y la cizaña crecen juntos, y los malos están puestos en este mundo para que los buenos se vayan santificando más y más, pues así como Judas puso a prueba la paciencia de los apóstoles y del mismo Jesús, así también los que nos molestan en la vida ponen a prueba nuestra perseverancia en el bien.
Entonces no perdamos la calma y la paz, cosas invalorables por su precio tan alto, y porque debemos saber que el demonio quiere a toda costa turbar nuestra paz interior, la paz de la familia, de la ciudad, de la nación y del mundo entero. El diablo es el eterno perturbador de la paz, ya que él no tiene paz y no quiere la paz en ninguno, porque sabe muy bien que un corazón sin paz, es tierra fértil para toda clase de pecados y de males.
Seamos astutos en esto y no dejemos al demonio que se salga con la suya, haciéndonos enojar en esta Navidad, en este Nuevo Año que comienza.

Jesús, en Vos confío.

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