lunes, 18 de mayo de 2015

El tiempo...

cuando

Todo a su tiempo.

En un mensaje de María del Rosario de San Nicolás dice que “todo, a su debido tiempo, llegará”. 
Y es bueno tener esto presente porque es una verdad indiscutible, ya que Dios es Providencia, y nos va guiando en el camino. 
Dios es orden y tiene paciencia. Y nosotros somos desorden y, además, impacientes, queremos todo ya, y más en estos tiempos de las cosas instantáneas. Pero Dios tiene sus tiempos, que deberían ser también nuestros tiempos. Lo que sucede es que muchas veces no confiamos en Dios, creemos que retarda lo que queremos o necesitamos. Pero el Señor sabe dar cada cosa en el momento justo. 
Dios es tan providente que es capaz de cambiar hasta las leyes naturales con tal de favorecer a un fiel suyo que cree y confía en Él. ¿No dice la Sagrada Escritura que todo sucede para el bien de los que aman a Dios? 
Entonces ¡con qué gran confianza debemos vivir en este mundo, sabiendo que Dios va disponiendo todo para nuestro bien! 
Si tenemos fe en Dios entonces debemos estar preparados para ver grandes cosas, porque Dios es Todopoderoso, no hay que olvidarlo, y hace lo que quiere y cuando quiere, sin pedir permiso a ninguno. Por eso tenemos que ser amigos de Dios, y lo somos cuando vivimos en su gracia, ya que si tenemos la gracia santificante en el alma, somos amigos del Señor. 
Pero la amistad que Dios nos da es un regalo muy grande, porque el ser amigos de Dios es el mayor don que Él nos hace. 
Dios es nuestro Amigo, si vivimos en gracia de Dios, y entonces le podemos pedir todo, dar todo, confiarle todo, abrirle nuestro corazón, y esperar de Él consuelo y toda clase de bienes, y entre estos bienes estarán los detalles de su providencia amorosa que nos dará en cada momento lo que necesitamos.

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