viernes, 11 de marzo de 2016

Salvación...

Reflexión mariana

Tabla de salvación.
Así como los náufragos tratan de aferrarse a una tabla para salvar su vida de morir ahogados; así también los pecadores debemos aferrarnos a María Santísima, para no ser engullidos por el mar del mundo, de las pasiones, de las tentaciones y del Maligno, que constantemente atentan contra nosotros y tratan de hundirnos en el fondo del Abismo.
Acudamos a María, que Ella sabrá echarnos una mano para que no nos trague la vorágine del mundo y del infierno, puesto que la Virgen está inamovible, como Dios es inamovible, y nos atraerá a su firmeza y ya nada ni nadie podrá quitarnos de sus manos maternales.
Vayamos a María, invoquémosla pidiéndole auxilio, que Ella no rechaza a ninguno, por pecador que fuera, y antes fallarán el cielo y la tierra, pero no se podrá decir que María ha dejado a la deriva a quien con confianza acudió a Ella.
Aunque estemos ya con un pie en el abismo infernal, no desconfiemos de María, sino llamémosla en nuestra ayuda, y veremos los grandes milagros que esta Doncella de Dios sabe hacer por los que la invocan con fe y confianza.
Si amáramos más a la Virgen, entonces ya tendríamos nuestra vida eterna asegurada, y también la vida terrena, que se deslizaría por caminos tranquilos, custodiados por esta Virgen purísima, que no deja desamparado a quien le tiene devoción.

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