viernes, 4 de mayo de 2018

Vivier...

Diario vivir

Cosa de todos los días.
Cosa de todos los días es nuestra propia conversión, porque solo tenemos esta vida para hacer méritos y alcanzar el Paraíso, y lo que hagamos en esta vida terrena quedará fijado para siempre en los Libros eternos y será materia del juicio particular, en el momento de nuestra muerte, y del Juicio Final, en el último día, en el fin del mundo.
Tenemos que pensar todos los días en la muerte, porque nos dice la Escritura que el que piensa en las ultimidades jamás pecará. Y es claro, porque si pensamos y meditamos que todos vamos a morir y que luego vendrá la eternidad de premios o castigos según haya sido nuestra vida de virtud o de pecado, entonces ya veremos las cosas de otra manera y no desperdiciaremos tanto tiempo inútilmente en pasatiempos frívolos y hasta pecaminosos.
El pensamiento de la muerte, del juicio, del Cielo y del Infierno, ha logrado que muchos santos se retiraran al desierto para hacer una vida solitaria y dedicada a Dios, preparándose a bien morir.
A nosotros el Señor no nos pide tanto tal vez, pero sí nos pide que seamos sensatos y prudentes y que aprovechemos este tiempo de vida para convertirnos más a Él, para que obremos bien, porque según sean nuestras obras, así seremos juzgados.
Esta vida sobre la tierra es tiempo de prueba y luego viene lo verdadero, lo que perdurará para siempre. ¿Qué pasará si perdemos esta vida y no la aprovechamos para merecer el Cielo? Caeremos en el Infierno y nos espera el horror eterno.
Hoy los hombres vivimos aturdidos por el ruido. Pero hagamos un profundo silencio y pensemos estas cosas para tomar la decisión correcta de seguir con valor el camino correcto, el que lleva al Cielo, el que está sembrado de espinas pero que al final se corona con la Gloria, con el Paraíso
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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