lunes, 11 de junio de 2018

Verte...

Quince minutos con Jesús Misericordioso

Verte.
Señor, quisiera verte como te vio Santa Faustina. Pero ¿qué digo? Si puedo verte si quiero, pues tú estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Y no sólo puedo verte, sino que puedo tocarte al comulgar y tú te unes tan estrechamente a mí como nadie se puede imaginar. ¡Qué alegría, Jesús, saber que tú estás conmigo para siempre y que te has quedado en el Santísimo Sacramento por amor hacia mí! Jesús, confío en ti, pero quiero confiar cada día más, pues sé que las almas que más te agradan son las que no tienen miedo y las que confían ilimitadamente en tu bondad infinita. Yo a veces me asusto con los problemas y pierdo la paz y hasta un poco la confianza en ti. ¡Que no suceda más así, Señor! Dame la gracia de ser un niñito pequeño que confía ciegamente en sus padres, así también yo, como niño pequeño, quiero confiar ciegamente en tu bondad amorosa que todo lo dispone en mi vida para mi bien, y tener bien presente que NADA me puede hacer daño porque tú estás conmigo y me defiendes. Te amo, Jesús amoroso. Ten misericordia de mí.

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