martes, 4 de diciembre de 2012

El Adviento en el año de la Fé...


Adviento para el Año de la Fe

Redescubrir la figura de María como testigo de la fe.
No estaría nada de más potenciar el tiempo de adviento
como semanas de especial culto a la Virgen María.
La Vigilia de la Inmaculada, bien preparada y anunciada,
puede ser un buen pregón de cómo queremos vivir el adviento
y qué nos trae el adviento.

Presentar a Jesús como el punto final de todas las profecías
y como centro de las próximas fiestas navideñas.
Lo fundamental, del Misterio de la próxima Navidad, es que
el Hijo de Dios se hizo hombre en Belén naciendo de
Santa María Virgen.

Incidir que, como Juan Bautista, nosotros estamos llamados
a preparar los caminos del Señor
en medio de un mundo al que le cuesta mucho reconocer los signos
de su presencia. La parroquia, en ese sentido, tiene un gran reto:
allanar senderos, recordar a Aquel que viene, pone a punto
las campanas, la megafonía y un buen servicio de lectores,
medios de comunicación, hoja parroquial, cartelera, etc.
No olvidemos que, frente a tanta competitividad,
la Iglesia tiene mucho que decir y poco que ocultar.

Preparar nuestras parroquias no al mal llamado
“espíritu navideño” sino al espíritu cristiano de la Navidad.
Los adornos, lejos de ser tibios, han de manifestar claramente
la verdad de nuestro mensaje: Dios se hace hombre. El espíritu
cristiano de la Navidad no debe de ser confundido con otros
valores como ser solidarios, tener buenos sentimientos
o ser positivos por unos días. A Belén se va de una forma
y se regresa de otra: impresionados de y por el amor de Dios.

Recordar, como recientemente nos ha recordado el Papa
Benedicto XVI, que no se puede disociar fe y caridad.
La Navidad no tiene como fin sacudir unos sentimientos
más o menos nobles sino, desde el amor de Dios, saber
que nosotros estamos llamados a ofrendarnos por los demás.
“Despréndete de un kilo” puede ser una llamada a compartir
un kilo de alimentos con los más necesitados.

Invitar a la esperanza ante tanta inquietud.
En el fondo, la ansiedad y preocupación de muchas personas,
estriba en una razón de fondo: el vacío espiritual. El gran peligro
de la crisis que estamos padeciendo no sólo radica en los bolsillos
empobrecidos sino en las almas tibias y hasta frías.

Instar a la vigilancia cristiana.
Los que esperamos a Jesús no podemos quedarnos impasibles
o adormecidos por el cloroformo dominante del relativismo
o de la timidez apostólica. El Año de la Fe nos invita, entre otras
cosas, a señalar con nuestro dedo a Aquel que esperamos: Cristo.
Y, si nosotros apuntamos hacia Jesús, algunos de los que nos rodean
mirarán en la dirección señalada.

Si la Palabra se hizo carne en Belén, la Palabra, tiene que tener
una importancia relevante en nuestra vida cotidiana.
El evangelio de cada día puede ser una iniciativa a proponer en todas
nuestras parroquias. Dejémonos acompañar por su Palabra. Con motivo
del Año de la Fe una buena iniciativa sería el leer ininterrumpidamente,
en un día señalado, los evangelios de la infancia de Jesús,
al profeta Isaías, etc.

La próxima Navidad, además de irrupción de Dios en la humanidad,
es Misterio, adoración, silencio. Rezar, decía Teresa de Jesús, es estar
con Aquel al cual tanto se ama. La Adoración Eucarística nos ayudará,
en este Año de la Fe, a tomar conciencia de que Dios está mucho más
cerca de lo que pensamos. ¿Por qué no recuperar la visita al Santísimo,
las iglesias abiertas o incluso formar un grupo de “voluntarios de puertas
abiertas para el Señor”?

El Señor vendrá por Navidad
y tal vez muchos de nosotros no lo recibiremos. El Adviento,
en el Año de la Fe, supone colocar a Dios en el lugar que
le corresponde quitando toda hojarasca que nos impide amarlo,
celebrarlo, vivirlo, adorarlo. Potenciar el concurso o demostración
de belenes, poesías, canciones o dibujos relativos a la Navidad
ayudará a crear un ambiente propicio a los días santos se acercan.

En el Año de la Fe se nos invita como crecimiento espiritual
a recuperar o consolidar más aún el Sacramento de la Penitencia.
Jesús no quiere nacer en cuna noble pero si entre pañales limpios.
¿Qué barreras me separan del Señor? ¿En qué he descuidado mi fe?
¿Conozco los diez mandamientos o los he reducido a mi conveniencia?
El Adviento es tiempo de limpieza. Dios nace en la noche oscura pero
lo hará en los corazones cristalinos.

El Adviento es una herramienta que nos ayuda a ordenar
nuestra propia vida.
A enderezar nuestros caminos, a la vigilancia. En el Año de la Fe
no podemos dejar de lado aspectos esenciales de nuestro cristianismo.
La Navidad no es sentimentalismo. En la Navidad celebramos
el Nacimiento del Hijo de Dios. Tal vez, estas cuatro semanas,
pueden ser una oportunidad para estudiar, crecer y consolidar
las verdades más fundamentales sobre Jesucristo y su Divinidad.
El libro del Papa “La infancia de Jesús” puede ser un gran regalo
a nosotros y a los demás con motivo del cumpleaños de Cristo.

En su libro sobre la Infancia de Jesús el Papa Benedicto XVI
señala que en el Portal de Belén no estaban presentes ni el buey
ni la mula. El Adviento, en este Año de la Fe, nos invita a no quedarnos
en los adornos que la tradición, y con buena intencionalidad, ha ido
colocando alrededor de lo importante: del Misterio. El Adviento
si que nos invita a adornar nuestros corazones, nuestras almas
o nuestro interior con las mejores virtudes. Qué importante es,
además de adornar el árbol o la vivienda, hacerlo también
con uno mismo.

El Año de la Fe nos incita a la alegría de ser cristianos.
Al orgullo de ser católicos. El Adviento jubilar del presente año
nos puede empujar a vivir nuestra fe con más alegría. Un INVITADO
de la categoría de Jesús merece mil sonrisas y, sobre todo, una buena
acogida. Recuperar los festivales de villancicos, las parroquias bien
aderezadas con la ayuda de diferentes equipos, la colocación símbolos
cristianos (estrellas, nacimientos, Niños Jesús) puede ser un claro
exponente de la alegría con la que se espera el Misterio de la Navidad.

El Adviento, en este Año Santo de la Fe,
debe ser especialmente intenso para preparar la Santa Navidad.
Una de las verdades fundamentales del cristianismo es el hecho
de que Dios se hizo Hombre. ¿Cómo podemos llevar esta noticia
a una sociedad descreída? No estaría de más el incentivar
la representación de autos de navidad, belenes vivientes,
veladas musicales combinando textos y villancicos...
No olvidemos que, la fe, no la podemos reducir al ámbito
privado. Eso no sería Navidad. Eso sería opacidad del Misterio
que celebramos.

P. Javier Leoz


Mes de la Virgen María...


DÍA VEINTIOCHO (4/DIC)
Perdón de las injurias
CONSIDERACIÓN. – Nuestro Señor Jesucristo iba a morir en la cruz, sufría horribles torturas; sus
manos y pies se hallaban perforados por los clavos de la crucifixión; veía a María, su santa Madre, en pie,
ante la cruz, sumergida en el más profundo dolor; sus enemigos le injuriaban y se regocijaban de su
suplicio. Acaba de prometer el Paraíso al buen Ladrón, escuchémosle ahora dirigir al Cielo sus más
ardientes súplicas: “Padre mío, perdónalos, exclama, porque no saben lo que hacen”. ¡Qué lección para
nosotros que somos sus discípulos y sus hijos! Encontramos en el curso de nuestra vida, a personas que
no nos quieren, que nos desean el mal y que nos lo hacen realmente; la naturaleza sufrirá, el pensamiento
de vengarnos por nuestros actos o palabras nos vendrá, puede ser, a la mente; pero, somos cristianos y
debemos perdonar, más aun, amar a nuestros enemigos. Volvamos los ojos al crucifijo: Jesús es nuestro
modelo. Él ha hecho más que perdonar a sus enemigos, ha rogado por ellos y María ha llevado su
heroísmo hasta perdonar, Ella también, a los verdugos de su divino Hijo.
EJEMPLO. – Un pobre negro, que había abrazado el cristianismo, ganó por comportamiento, la
gracia y confianza de su amo.
Un día que éste deseaba comprar una veintena de esclavos, se dirigió al mercado con su fiel Tom y
le ordenó elegir buenos obreros. Con gran sorpresa del plantador, Tom le presentó un anciano inútil, que
el amo no aceptó sino de obsequio. Cuando llegaron a las plantaciones, el buen negro no cesó de prodigar
al anciano los más tiernos cuidados. Lo alojó en su cabaña y lo hizo comer con él. Si tenía frío, Tom lo
conducía al sol, si se quejaba del calor, lo hacía sentar a la sombra de los cocoteros. Sorprendido de este
apego, el amo deseó conocer la causa.
-¿Es tu padre?, le preguntó.
-No, amo; no es mi padre.
-¿Es algún hermano mayor que tú?
-No, no es un hermano mío.
¿Es algún tío u otro de tus parientes? porque no es posible que cobres tan gran amistad hacia un
hombre completamente extraño.
-No, mi amo; no es pariente mío ni siquiera amigo.
-Explícame, pues, por qué le prodigas tantas consideraciones.
-¡Es mi enemigo!, respondió el esclavo; él me ha vendido a los blancos en las costas de África, pero
no puedo odiarlo, porque el Padre misionero me ha dicho: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si
tiene sed, dale de beber”.
PLEGARIA DE SAN BUENAVENTURA. – Nosotros dirigimos hacia Vos, oh María, suspiros
llenos de fervor y Os suplicamos con tierno amor: destruid todo el mal que nuestros pensamientos
perversos hayan podido producir. Así sea.
RESOLUCIÓN. – Perdonaré gustoso a los que me han perjudicado y les prestaré servicios cuando
llegare la ocasión.
JACULATORIA. – María, Trono de Sabiduría, rogad por nosotros


lunes, 3 de diciembre de 2012

Levántame, Señor...


Si estoy sentado, levántame, Señor

Si dudo de tus promesas; levanta mi fe, Señor.
Si aumentan mis pesares; alza mi ánimo, Señor.
Si me acosan mil dificultades;
haz inmensa mi fortaleza, Señor.
Si mi interior se acobarda; reaviva mi espíritu, Señor.
Si me ciegan los ídolos;
dirige mi vista hacia Ti, Señor.

Si me enloquece la apariencia;
lleva mi corazón a Ti, Señor.
Si mi cabeza se inclina; sostenla para poder verte.
Si me encuentro esclavo;
rompe mis cadenas para poder caminar.
Si me encierro en mí mismo;
reorienta mi alma hacia Ti, Señor.

Si me conformo con lo que veo;
recupera mi afán de buscarte.
Si sufro por la ansiedad;
alimenta en mí la conformidad.
Si prefiero la comodidad;
llámame y ponme en pie, Señor.

Si duermo y no te espero;
abre mis ojos y despiértame, Señor.
Si me despisto y no te busco;
espabílame y condúceme, Señor.
Si me equivoco de dirección;
recondúceme y reoriéntame, Señor.

Si prefiero otros señores;
háblame y hazme ver tu grandeza.
Si no tengo miedo a nada;
dame fe y dame tu santo temor.
Si me creo único e invencible;
acércate y dame humildad.
Si pasa el tiempo y desespero;
ayúdame y ven a mi encuentro en Navidad.
Amén.

P. Javier Leoz


Santoral...


† Santoral               

San Francisco Javier Misionero 
Año 1552

Francisco Javier: maravilloso misionero;
pídele a Dios que conceda un espíritu como el tuyo
a todos los misioneros del mundo. 
Piensa en el final de tu vida y evitarás
 muchos pecados (S. Biblia Ecl. 7, 36).
 Canción de Misa
Dame más almas 

Acá estoy Jesús, dispuesto a seguir 
De la mano de María el camino de amor que escribís. 
Quiero ser santo, Señor, pero no lo quiero sólo para mí, 
Quiero llevarte a dónde nadie te lleve 
Y que no sea a mí a quien vean sino a Ti. 
Por eso quiero gritar como San Francisco Javier alguna vez: 
"Señor, dame más almas, Señor, dame más almas". 
Porque mi vida no tiene sentido si no es hablando de Vos 
Porque no puedo encontrar el camino si no es viviendo Tu amor.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Reina del cielo...

En el inicio del Adviento, lo mejor que podemos hacer es renovar nuestra entrega
Hoy domingo se inicia el más hermoso período del año: Adviento. Es una época donde podemos sentir el perfume de los jazmines y la cercanía del Amor de Dios que se derrama sobre nosotros. Y en este caminar hacia la Navidad, porque de eso el Adviento se trata, no podemos dejar de pensar en María. Sentimos en el corazón como Ella miraba su Vientre Divino, donde estaba escondido el Creador del Universo.
 
 ¿Que extraordinarios diálogos se producirían entre esos dos Corazones, los mas hermosos y puros Corazones que uno pueda imaginar? María le hablara a su Niño, y El sentía embelesado como el Nacimiento estaba cercano, para poder ser abrazado y mimado entonces por Su Perfecta Madre.
 
En este camino a la Navidad, los invitamos a renovar la consagración de nuestros corazones a la Santisima Virgen María, Madre del Niño Dios. Es un acto sincero y de corazón, que pone nuestra vida en las manos de nuestra abogada, aquella que puede interceder directamente antre Dios mejor que nadie, porque es Su mismisima Madre.

Maneras...


Maneras de enfrentar la vida

Cada uno tiene una manera especial
de enfrentar la vida, de buscar la felicidad:
unos se quejan de la vida, otros agradecen a Dios;
unos buscan la felicidad en el dinero, en el sexo,
en los placeres y encuentran un mayor vacío
dentro de sí; otros entienden que la felicidad
es un estado del espíritu, es sentir la paz
en el corazón, es la manera de enfrentar la vida
dándole valor a aquello que realmente lo posee.
Mucha gente piensa que la felicidad está
en las cosas y después se queja del tedio
y de las frustraciones.

¡Qué cosa! ¡Cómo se huye de la vida!
Hay personas que pasan por algún problema
o sufren alguna desilusión y se van a desahogar
las tristezas en el alcoholismo, en las drogas,
en aventuras. Piensan que, actuando así,
van a olvidarlos. Y, además de no lograr nada,
crean todavía más de una situación difícil:
corren el riesgo de volverse dependientes
de esos vicios, cuyas consecuencias
todos conocen. Tenemos que enfrentar la vida,
enfrentarla cueste lo que cueste; huir nunca fue
y nunca será solución, además de seguir ahí,
el problema se agrava más todavía.

Tenemos la costumbre de buscar
en los demás la causa de nuestros fracasos,
¿será que realmente son los demás
los responsables por nuestros fracasos?
Si usted se equivocó de profesión, de vocación,
todavía es tiempo de cambiar, de arreglárselas,
de intentar otro tipo de trabajo, de vida.
Usted puede recomenzar todo de la nada,
si tiene coraje, en poco tiempo verá
su situación transformada.

Nunca es tarde para recomenzar una vida.

P. Juca


Mes de la Virgen María...


DÍA VEINTISÉIS (2/DIC)
Santificación del Domingo
CONSIDERACIÓN. – Dios nos ha ordenado consagrarle un día de cada semana y entregarnos al
reposo, en memoria de Aquél que ha querido tomarlo, después de haber cumplido la obra de la Creación.
La Escritura Santa nos habla de la severidad con la cual los judíos guardaban el sábado, equivalente
a nuestro domingo.
La Sagrada Familia fue en esto también un modelo de perfección cumplida.
¡Ay! en nuestra época, esta ley tan sabia, que tiene por objeto no solamente hacernos glorificar a
Dios, sino también obligarnos a tomar un reposo necesario al cuerpo después de seis días de trabajo, es a
menudo violada, aún entre los cristianos.
Si nos abstenemos de trabajar ¿hacemos del verdaderamente del domingo un día de plegarias?
¿Asistimos siempre a Misa o a los oficios religiosos?
Sin duda, Dios nos permite algunas honestas diversiones, pero a condición de que no se vuelvan las
únicas ocupaciones de un día que es el suyo: Nos quejamos durante la semana de no tener tiempo para
pensar en las cosas de Dios, salvo para cumplir los actos de la mañana, oraciones de la noche, etc. Que al
menos el domingo sea empleado en una sola ocupación: la ocupación esencial para nosotros: la de nuestra
salvación.
EJEMPLO. – Diocleciano había prohibido a los cristianos, bajo pena de muerte, asistir los
domingos a los oficios divinos. No obstante, San Saturnino, Santa Victoria y muchos otros santos de
África, no se dejaron atemorizar con estas amenazas.
Cuando se apoderaron de sus personas, los torturaron, los desgarraron, pero en medio de estos
suplicios declararon con firmeza que la asistencia a los oficios del domingo era un deber indispensable y
que quien lo descuidase, se hacía culpable de un crimen enorme.
En cuanto a nosotros, hagamos lo posible por cumplirlos. Jamás faltemos a las asambleas religiosas.
Seamos fieles al precepto divino. ¡Deba nuestra fidelidad costarnos la vida!
Estos santos murieron en prisión, de las heridas recibidas, el año 304.
PLEGARIA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO. - ¡Oh Bienaventurada y dulcísima Virgen María,
Madre de Dios, Reina de los Ángeles, he aquí que yo me acojo en el seno de vuestra bondad,
recomendándoos este día y todos los días de mi vida, mi cuerpo, mi alma, todas mis acciones, mis
pensamientos, mis deseos, toda mi vida y el fin de mis días, a fin de que, por vuestra intercesión, ellos
tiendan todos al bien, según la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo. Así sea.
RESOLUCIÓN. – Santificaré el domingo asistiendo a los oficios y jamás bajo ningún pretexto me
entregaré al trabajo.
JACULATORIA. – Oh María, vaso insigne de devoción, rogad por nosotros