domingo, 2 de agosto de 2015

El Evangelio...


Evangelio para los padres

Valientes.
Vemos en un pasaje del Evangelio que, cuando se acercaba el tiempo de la Pasión del Señor, Jesús iba al encuentro del dolor, y se adelantaba a sus discípulos, y con mucha valentía subía a Jerusalén. La Virgen ayudó mucho a la formación de Jesús, para que sea un hombre valeroso .
Los padres tienen que educar a sus hijos para que sean valientes, que no sean miedosos, porque todos en la vida debemos subir el camino empinado de nuestro propio vía crucis, y mucho nos ayudará el hecho de que nuestros padres nos hayan enseñado el coraje y la valentía.
Claro que los padres tienen que ser ellos mismos valientes para poder infundir valor en sus hijos. Y no es necesario que los padres sean valientes de nacimiento, sino que es algo que se puede adquirir con trabajo y ayuda de Dios.
Pero también hay que enseñar a qué hay que tenerle miedo y a qué no. Por ejemplo se deberá inculcar a los hijos el horror al pecado, incluso al más leve. Pero no se debe infundir el miedo a la muerte corporal, que es un paso a la eternidad.
Ya lo dice el Señor en su Evangelio: que no temamos a quienes matan el cuerpo, sino más bien a los pecados y vicios que pueden matar el alma y arrojarla al Infierno.
Todos los padres, quién más, quién menos, deberán trabajar esta virtud de la valentía, porque nunca será suficiente el inculcar valor a los hijos, que tienen necesidad de valor para afrontar todos los reveses de la vida.

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