miércoles, 5 de agosto de 2015

La oración...

Perseverancia del apóstol

Oración.
No podemos perseverar en el apostolado si no rezamos, pues en la oración es que recibimos la fuerza para hacer apostolado. Y no sólo la fuerza, sino que en la oración vamos conociendo a Dios y de Él podemos hablar a nuestros hermanos.
Las luces que nos vienen en la oración tenemos que transmitirlas en el apostolado.
Pero es que, además, por la oración es que nos mantenemos en pie en la misión, ya que nadie puede perseverar en la evangelización si no reza y mucho.
Por eso tengamos un lugar de privilegio para la oración, busquemos tiempo para rezar, porque de la oración depende nuestro éxito en el apostolado, que no se medirá tanto por los frutos, sino por el tesón puesto en llevarlo a cabo, ya que como sabemos Dios no premia tanto por los frutos obtenidos, sino más bien por el esfuerzo y el amor puestos en la obra.
Con la oración lograremos que los corazones de las almas a evangelizar se abran más fácilmente a la Verdad. Con la oración lograremos que todos los obstáculos de todo tipo, vayan cediendo y así podremos ir avanzando en el campo del apostolado, sin trabas.
En definitiva podemos decir que en el trabajo apostólico, la receta para no claudicar, es la perseverancia; pero ésta no se logra sin la oración diaria, frecuente, constante. Y la perseverancia en la oración la lograremos si amamos a Dios, si amamos a Jesús, porque entonces buscaremos el tiempo y el modo de estar con Él, y eso es la oración: un tratar familiarmente y como amigo a Dios, y entretenernos con Él.

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