martes, 4 de agosto de 2015

Ayudas...

Ayudas en el Camino

Un buen amigo.
En el camino de la vida no todo es color de rosa, sino que vendrán momentos difíciles y si también los héroes tienen momentos de debilidad, mucho más nosotros que somos pobres hombres, tendremos momentos en que necesitaremos de un buen amigo que nos escuche, que nos comprenda y consuele.
Jesús también quiso tener amigos, aunque éstos no estuvieron a la altura de los acontecimientos, especialmente en el Huerto de los Olivos que, mientras Jesús sudaba sangre, sus amigos dormían. Pero esto era necesario que le sucediera al Señor para que su cáliz de amargura y dolor fuera completo.
Dios mismo quiere que tengamos amigos, buenos amigos, porque cuando estamos cansados y abatidos, no hay nada mejor que el hombro del amigo para tomar fuerzas, descargar nuestro peso del corazón y aliviar nuestra carga.
Jesús es nuestro mejor Amigo, pero Él también quiere que tengamos amigos en el mundo.
Entonces recordemos que una ayuda que Dios nos quiere dar para que vayamos caminando por la vida, son los amigos. Si hemos dejado enfriar las relaciones con nuestros amigos, es tiempo de que volvamos a cultivarlas y reavivarlas. Quizás no hemos sido nosotros quienes nos alejamos, o quizás sí. No importa. Volvamos a reestablecer los vínculos, porque todos somos falibles y tenemos errores, y quien busque un amigo sin defectos, busca una quimera. Pero el amor hace que veamos perfectos a nuestros amigos, o que al menos atenuemos sus defectos bajo una mirada de indulgencia.
Es cierto que corremos el riesgo de ser traicionados. Cristo lo fue. Pero hay que arriesgarse porque es voluntad de Dios que no vayamos solos por la vida, sino acompañados de nuestros amigos, y que con ellos lleguemos a las puertas del Paraíso.


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